El corazón de la mujer

La enfermedad coronaria se manifiesta en las mujeres a una edad más avanzada que en los hombres. Acostumbra a ser a partir de la menopausia, cuando éstas pierden la protección hormonal de los ovarios. Además, los infartos femeninos suelen ser más serios y extensos que los de los hombres, y la mortalidad mayor.

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Uno de los factores que contribuye a que las enfermedades cardiovasculares sean la primera causa de muerte en las mujeres es el envejecimiento de la población, ya que las mujeres tienen una esperanza de vida mayor que la de los hombres y, por tanto, más posibilidad de llegar a una edad de propensión a los infartos. Por otro lado, existe una tendencia a llevar un régimen de vida inadecuado provocado por la falta de una dieta equilibrada, el consumo de tabaco -españolas y griegas son las mujeres de la Unión Europea que más fuman-, el sedentarismo y la obesidad, todos ellos factores de riesgo cardiovascular que están afectando cada vez más a la mujer.

Según la doctora María Luisa Fernández, Directora General de la Fundación Española del Corazón (FED), “se han de romper los tópicos como el de que los problemas cardiovasculares son más propios de hombres”. Esta consigna constituye uno de los objetivos de la campaña “Directa al Corazón” en la que, desde el año pasado, se están haciendo conferencias para aconsejar a la población sobre cómo prevenir estas enfermedades.

¿Qué es una enfermedad coronaria?

“Placas llenas de colesterol situadas en las arterias coronarias hacen que estas se estrechen provocando una enfermedad coronaria. Estas placas con colesterol también pueden romperse y en ese caso ocluyen la arteria coronaria no dejando pasar la sangre y provocando un infarto de miocardio”. Con estas palabras define el doctor Jordi Rius, del Centro Médico Teknon de Barcelona y colaborador en la campaña de la FED, en qué consiste la enfermedad coronaria. Además, insiste en que “esta enfermedad puede empezar muy pronto y ya a los 20 años pueden comenzar a formarse placas”. Aunque justamente en el caso de la mujer este proceso suele iniciarse a edades más avanzadas que en los hombres.

De entre los principales factores de riesgo para el corazón (la hipertensión arterial, el tabaquismo, el colesterol, la diabetes, la obesidad, el alcohol y el sedentarismo) algunos deben interpretarse de forma particular en el caso de la mujer. Por ejemplo, el doctor Rius señala que “es especialmente negativa la combinación de la píldora anticonceptiva y del tabaco, siendo ésta una mezcla que multiplica por 30 el riesgo de padecer una trombosis”. Por otro lado, la prevalencia de hipertensión arterial es similar en hombres y en mujeres pero, debido a la esperanza de vida más corta en los varones, el número de mujeres hipertensas mayores de 50 años es superior al de los hombres. En este colectivo femenino, la posibilidad de padecer cardiopatía coronaria y de accidente vascular cerebral es entre dos y cuatro veces superior que en el grupo que posee una tensión normal.

Otro dato a tener en cuenta es que el riesgo de infarto en la mujer fumadora es entre cuatro a seis veces más alto que el de la mujer no fumadora. Además, existe una estrecha relación entre los niveles de colesterol y las enfermedades cardiovasculares, en especial en las mujeres mayores de 65 años y las que sufren exceso de peso. De hecho, las mujeres que mantienen un peso ideal de por vida tienen un 60 por ciento menos de riesgo en este sentigo que las que presentan sobrepeso.

Hay que cuidarse

Para prevenir el deterioro de los vasos sanguíneos y, por tanto, el infarto de miocardio, es beneficiosa la dieta mediterránea, pobre en grasas animales y rica en fruta, hortalizas, verdura y pescado. Estos alimentos son portadores de vitaminas que, según numerosos estudios, previenen la oxidación del colesterol en la sangre, evitando la producción de depósitos grasos en los vasos sanguíneos que obstruyen la circulación.

Además, es recomendable la práctica habitual de actividad física, que ayuda a prevenir tanto las enfermedades del corazón como la obesidad. Según los expertos de la Fundación Española del Corazón, “la población española todavía es sedentaria y los españoles no son todo lo activos que deberían ser”. Además, advierten que el ejercicio es eficaz cuando se convierte en hábito.

Por último, la FEC recuerda que la aspirina es clave en la asistencia urgente de los pacientes que han sufrido un infarto. También así lo indica la Asociación Americana del Corazón (AHA) que cita este medicamento, junto con otras indicaciones básicas, entre las directrices de actuación que deben seguirse si se presenta un paciente con infarto en el servicio de urgencias de un hospital.

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