El consumo de carne roja aumenta el riesgo de padecer cáncer colorrectal, según un estudio

Según un estudio la Sociedad Americana del Cáncer de Atlanta (Estados Unidos) publicado recientemente el Journal of the American Medical Association (JAMA), el consumo a largo plazo de carne roja y procesada está asociado con un aumento de hasta un 71 por ciento del riesgo de sufrir cáncer distal de colon (cáncer colorrectal).

Enfermedades y patologías relacionadas: Cáncer, Cáncer de colon

Con el objetivo de demostrar la relación existente entre el consumo prolongado de carne roja y procesada y el riesgo de sufrir un cáncer colorrectal, este estudio reclutó a más de 148.000 personas con edades comprendidas entre los 50 y los 74 años. Se sometieron a varios cuestionarios para informar de la cantidad de carne consumida primero en el año 1982 y, posteriormente, en 1992 y 1993. Asimismo, también debieron informar sobre su dieta en general, la práctica de ejercicio físico, su historial médico y otros hábitos cotidianos. Además, los investigadores realizaron un seguimiento de estos individuos desde 1992 hasta 2001 y descubrieron 1.667 nuevos casos de cáncer colorrectal.

El análisis de estos datos demostró que un alto consumo de carne roja y procesada aumenta en un 50 por ciento el riesgo de desarrollar cáncer distal de colon con respecto a las personas que consumen menos cantidad. Por el contrario, este mismo estudio también reveló que el alto consumo de carne de ave y pescado puede llegar a disminuir un 25 por ciento el riego de cáncer de colon, aunque no el de recto.

Las carnes rojas

La carne roja no es un alimento perjudicial por sí mismo, pero sí puede serlo su abuso. La carne roja aporta muchas proteínas y vitaminas por lo que no debe faltar en una dieta equilibrada. La pirámide nutricional recomienda el consumo de dos porciones de carne roja a la semana, pero también aconseja consumir en mayor proporción verdura, pescado y ave.

La carne roja es la carne de ternera, cerdo, caballo o cordero. Las carnes rojas procesadas son por ejemplo, los embutidos, las salchichas o las hamburguesas, elaborados con cualquier variedad de carne roja. Para su consumo siempre es mejor escoger porciones magras, es decir, que contengan la menor cantidad de grasa posible.

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