El colesterol alto multiplica el riesgo de sufrir un ataque cardiaco

Debido al incremento de muertes por infartos de miocardio, los médicos aconsejan controlar los índices de colesterol como vía para reducir las posibilidades de sufrir enfermedades cardiovasculares. Para mantenerse en los niveles correctos los especialistas recomiendan la dieta mediterránea y sobre todo el aceite de oliva.

Enfermedades y patologías relacionadas: Infarto / Angina de pecho, Arteriosclerosis, Hipercolesterolemia

Las enfermedades del aparato circulatorio son, según datos del Ministerio de Sanidad y Consumo, la primera causa de muerte en España originando casi el 40% de todas las defunciones. Y de éstas, el 60 por ciento lo son por enfermedades isquémicas del corazón y patologías cerebrovasculares. Lo cierto es que desde mediados de los años setenta, y debido principalmente al envejecimiento de la población, se han producido en España un aumento del número de muertes por infarto de miocardio. Y los expertos prevén que en las próximas décadas el impacto demográfico, sanitario y social de estas enfermedades aumentará todavía más.

Las medidas médicas a tomar son diferentes en el caso de que se estén tratando a paciente en prevención primaria (cuando el enfermo tiene una serie de factores que le hacen suceptible de sufrir una cardiopatía) o en prevención secundaria (cuando el enfermo ya la ha sufrido). Los especialistas consideran que la población debe ser consciente de los factores que influyen a la hora de tener este tipo de enfermedades coronarias para poder hacer una mejor prevención y seguimiento de aquellas personas que tengan un mayor riesgo de padecerlas. Un nivel alto de colesterol (colesterolemia) junto con la hipertensión, la diabetes y el tabaquismo forman las factores de riesgo más importantes en enfermedades cardiovasculares, como han determinado diversos estudios.

Del mismo modo se ha comprobado también que la reducción del colesterol produce una disminución considerable entre la incidencia y mortalidad por cardiopatía isquémica y enfermedades cardiovasculares en general.

Ventajas de la dieta mediterránea

Para reducir el riesgo de sufrir cardiopatías por culpa de un alto colesterol, los médicos realizan una apuesta clara por el colesterol HDL, el denominado comúnmente colesterol “bueno”. Conseguir unos niveles altos de este tipo de colesterol es una de las formas más efectivas de prevenir patologías cardiacas. Y para fomentarlo, los especialistas destacan las cualidades de la dieta mediterránea y el ejercicio físico como aspectos fundamentales. “Una alimentación a base de verduras, aceite de oliva virgen, legumbres, frutas y que evite la bollería industrial y las grasas vegetales es la piedra angular de la prevención cardiovascular”, asegura Pedro Mata de la Sociedad Española de Arterioesclerosis.

Además, señala que cuando el médico tiene que hacer prevención secundaria (es decir, tratar a personas que ya han sufrido alguna cardiopatía) tiene que tener en cuenta los niveles de colesterol “bueno” y fomentarlos a través de la alimentación.

Las grasas y aceites son una parte importante de la alimentación humana. Los ácidos grasos se dividen en dos categorías. Los saturados son los que provocan la hipercolesterolemia y están presentes en las grasas de origen animal (excepto en los pescados) , algunas vegetales como el aceite de coco y palma (que se utiliza en la bollería industrial y pastelería), y en la leche entera, quesos y embutidos.

Al contrario, las grasas que fomentan el colesterol bueno se encuadran en la categoría de los monoinsaturados. Su principal representante es el ácido oleico, presente en gran cantidad en el aceite de oliva. Otro tipo de grasas que se recomiendan en la prevención y tratamiento de enfermedades cardiovasculares son las Omega-3, que contiene en altas cantidades el pescado azul, tan presente en nuestra dieta mediterránea.

Las cifras ideales de colesterol no deben supera los 200 mg/dl, y se considera que una persona tiene el colesterol alto si alcanza un nivel más alto de 250mg/dl. Aunque esta cifra variará dependiendo de si el paciente tiene otros factores de riesgo como tensión alta, diabetes, si es fumador o si ha tenido algún tipo de enfermedad cardiovascular.

La prevalencia de hipercolesterolemia en la población española es alta aunque no alcance la del resto de países europeos. En personas de 35 a 64 años, el 18 por ciento tiene una colesterolemia igual o superior a los 250 mg/dl y el 57,8 por ciento igual o superior a 200 mg/dl.

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