El cambio de hábitos, ¿una batalla perdida?

Los expertos se resisten a pensar que adoptar unos hábitos de vida saludables sea una batalla perdida y por eso reclaman que las instituciones se impliquen más en la prevención de la obesidad y la desnutrición en mayores.

Enfermedades y patologías relacionadas: Obesidad, Malnutrición, General

Expertos en nutrición han reconocido este martes, en Santander, que cambiar los hábitos alimenticios de la sociedad es “complicado”, pero consideran que, a pesar de que las campañas contra la obesidad no hayan conseguido rebajar los índices de esta patología, “no es una batalla pérdida”.

En su opinión, las instituciones españolas deberían implicarse y promover “las buenas prácticas” para prevenir no sólo la obesidad, sobre todo la infantil que padecen el 25 por ciento de los menores españoles, sino también la desnutrición en las personas mayores, que “ya es relativamente frecuente”.

Para avanzar en el intento por paliar estas patologías, los expertos en nutrición creen que sería “adecuado” que los gobiernos llevasen a cabo “intervenciones abundantes” que promuevan una buena alimentación y la actividad física de “larga duración” no sólo en niños y personas mayores, sino en todos los grupos de edad.

Así lo han manifestado el presidente del Instituto Danone, Luis Moreno; y el secretario general del mismo, José Antonio Mateos, en una rueda de prensa en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), donde esta semana se desarrolla la Escuela de Nutrición ‘Francisco Grande Covián’.

En su comparecencia han estado acompañados por los también miembros del Instituto Danone, José Manuel Ribera y José Cabo, que también participan en la Escuela, que se desarrolla bajo el título ‘Alimentación y nutrición. Actualizaciones en investigación, educación y comunicación’.

Estos expertos han insistido en que las “causas sociales” de la obesidad se deben principalmente a los nuevos hábitos adquiridos por los ciudadanos con la “evolución social” de los últimos años. Así han alertado de que cada vez se consumen “más alimentos preparados con muchas calorías” porque “son apetecibles y baratos”.

“Quién resiste a la tentación de un preparado barato, apetitoso y que no hace falta cocinar”, ha preguntado Moreno, que ha añadido que el “mayor problema” se da entre los niños, quienes, además de consumir este tipo de productos, suelen estar varias horas al día “frente a la televisión”. En este punto, ha indicado que entiende que para los padres es “más fácil” que el niño vea tele en casa, donde “está bien y seguro”.

“Cambiar todo eso es complicado”, ha opinado, aunque ha señalado que los hábitos se puede ir modificando haciendo que “las conductas saludables sean más fáciles” de llevar a cabo y para ello hay que empezar por educar individualmente a las familias.

Un proceso lento

A este respecto, Ribera ha afirmado que cambiar esos hábitos es “un proceso lento” pero cree que a largo plazo se conseguirá y ha puesto como ejemplo el consumo de tabaco, que gracias a las diferentes medidas y campañas “ha descendido aunque sea despacio”. “Hay que insistir para que estas ideas vayan calando poco a poco”, ha manifestado Ribera. “Yo soy optimista”, ha apostillado.

Además, estos expertos, a pesar de reconocer que con la crisis los “malos hábitos” alimenticios se han extendido, creen que la coyuntura económica actual no sólo tiene riesgos, como que las familias consuman más productos preparados y cargados de calorías, sino que también tiene oportunidades.

La “mayor oportunidad”, ha destacado Luis Moreno, es que las familias pueden volver a la “comida tradicional”, es decir los platos de cuchara, con los que comen “todos” y son “baratos”. “Esto es muy bueno”, ha considerado.

El consumo de lácteos

Por otro lado, han hablado de la presencia de los lácteos en una dieta equilibrada y saludable. En este punto, Cabo ha aconsejado que hay que consumir de dos a tres raciones diarias y ha indicado que cada ración puede ser dos yogures, un cuarto de litro de leche, 125 gramos de queso fresco o 40 gramos de queso curado.

Además, ha ensalzado las características nutricionales del yogur, que “aporta proteínas de muy buena calidad, calcio y vitamina D en cantidades interesantes”, así como que ayuda a los microorganismos del intestino y favorece las defensas y al sistema inmunológico.

Asimismo, este experto ha destacado que el consumo de yogur contribuye a la salud ósea, previene la osteoporosis, regula el peso corporal, ayuda a los diabéticos a regular la glucemia con “más precisión” y a disminuir la inflamación, así como mejora el estado del sistema cardiovascular.

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