El asma sigue en aumento, muchas veces sin diagnóstico

Esta enfermedad afecta aproximadamente al cinco por ciento de adultos en nuestro país y al diez por ciento de los niños. El asma se sitúa entre las diez primeras enfermedades que afectan con más frecuencia al ser humano y su prevalencia sigue en aumento, repercutiendo de forma especial en los países desarrollados y en los niños.

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Según el “Informe sobre el Impacto Mundial del Asma” presentado por GINA (Iniciativa Global para el Asma), se espera un aumento notable en el número de casos de asma en todo el mundo para los próximos años. En la actualidad existen alrededor de 300 millones de personas de todas las edades que padecen asma. El número de casos aumenta considerablemente a medida que las comunidades adoptan un estilo de vida occidental y se urbanizan.

El hecho de que el asma aumente en los países occidentales y, sobretodo, en ambientes urbanos se puede atribuir, según los expertos, a diversos factores, principalmente al estilo de vida. “Esto parece una paradoja, pero se ha visto que los niños expuestos en su primer año de nacimiento a establos, a ambientes de granja, a gato y a perro, siendo como son estos animales unos elementos nocivos cuando uno ya es asmático, pues en el primer año parece como si concibieran un tipo de protección al asma. El estilo de vida occidental y la higiene parecen coincidir con un aumento del asma y por otro lado la exposición a ambientes rurales, menos limpios protegen contra el asma”, explica el doctor Joaquim Sanchís, director del Servicio de Neumología del Hospital Sant Pau de Barcelona y representante de GINA en España.

Prioridad en las políticas sanitarias

Según este informe de GINA, el impacto que produce el asma en muchos países es lo suficientemente importante como para que se reconozca esta enfermedad como una prioridad en las políticas sanitarias de los gobiernos. “Las cifras empiezan ya a ser alarmantes y, por otro lado, un esfuerzo en educación y evitación de elementos extraordinariamente nocivos, como puede ser el tabaco que no causa el asma pero la empeora y la hace crónica, deberían abordarse desde las autoridades sanitarias”, afirma el doctor Sanchís.

La educación debería ser uno de los pilares más importantes de las políticas sanitarias, ya que la sensibilización de los pacientes sobre su propia enfermedad es uno de los elementos que más pueden hacer mejorar su estado. “Tenemos hoy en día fármacos muy buenos que nos permitirían tener el asma controlado en una inmensa mayoría de los pacientes y, sin embargo, no más allá del 60 por ciento de los enfermos cumplen la medicación correctamente. Y no se cumple porque a un paciente le cuesta mucho tomar una medicina cuando se encuentra bien y no hace la pauta continua que debiera hacer”, aclara el doctor Sanchís.

Falta de diagnóstico

Otro de los problemas añadidos es la falta de diagnóstico de la enfermedad, actualmente las encuestas indican que sólo alrededor del 51 por ciento de los pacientes con asma sabe que tiene la enfermedad, “a veces, ni el mismo paciente le da la importancia suficiente a sus síntomas y otras veces es el médico el que no se la da, porque no está suficientemente concienciado”, explica el representante de GINA en España.

En este sentido el experto incide en la importancia de una educación doble, tanto de los profesionales como de los pacientes, además de la sensibilización de la sociedad. Asimismo, la atención primaria y los neumólogos deben implicarse para lograr una coordinación efectiva de la enfermedad.

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