Ejercicio físico y dieta mediterránea en la tercera edad

Una vida sana puede reducir hasta en dos terceras partes la tasa de mortalidad de las personas mayores, como demuestran diversos estudios en prestigiosas revistas científicas.

La dieta mediterránea, combinada con hábitos saludables como el ejercicio físico o el control sobre el consumo de alcohol y tabaco, puede reducir hasta en dos terceras partes la tasa de mortalidad de las personas mayores de 70 años. Así lo demuestran estudios científicos publicados en la última edición de The Journal of the American Medical Association (JAMA). En concreto se trata de dos estudios publicados por científicos holandeses e italianos donde se confirman los beneficios de seguir una dieta rica en verduras, fruta y pescado para prevenir enfermedades cardiovasculares o el síndrome metabólico, especialmente en los mayores de 60 años.

El objetivo del trabajo dirigido por el profesor Kim Noops, del Departamento de Medicina de la Universidad de Wageningen (Holanda), ha sido investigar los efectos que la dieta mediterránea tiene en las personas mayores. Para ello, los científicos holandeses estudiaron durante 12 años a más de 1.500 hombres y 800 mujeres con edades comprendidas entre los 70 y los 90 años en 11 países europeos. Entre las conclusiones de dicha investigación destaca el hecho que las personas que optaron por la dieta mediterranea tuvieron un 22 por ciento menos de riesgo de contraer enfermedades coronarias, cardiovasculares y cáncer (patologías que son causa directa del 75 por ciento de las muertes en mayores de 65 años) que aquéllas que no lo hicieron.

Beneficios de unos hábitos saludables

Los resultados fueron todavía mejores en lo que se refiere a hábitos saludables. Así, en las personas que moderaron su consumo de alcohol, el riesgo de padecer estas enfermedades fue un 23 por ciento menor, un 35 por ciento menos para los no fumadores y un 37 por ciento menor en los físicamente activos (al menos treinta minutos de ejercicio diario). En este sentido, los científicos concluyen en el estudio que si estas prácticas saludables se combinaran con la dieta mediterránea, la tasa de mortalidad de esta población podría llegar a reducirse hasta en un 65 por ciento.

Y es que las características de esta alimentación, rica en vegetales y pescado, baja en consumo de carnes y con un alto nivel de ácidos grasos no saturados, influye directamente en la prevalencia de las enfermedades coronarias y vasculares.

Por su parte, investigadores de la Universidad Segunda de Nápoles (Italia) han comprobado los beneficios de la dieta mediterranea en el endotelio y la reducción de los marcadores inflamatorios vasculares en pacientes con síndrome metabólico.

Entre los riesgos que entraña la enfermedad se encuentra el aumento de padecer afecciones cardiovaculares y diabetes del tipo 2. En este sentido, Katherine Esposito, coordinadora de dicha investigación, señala que “el estudio demuestra por primera vez que la dieta mediterránea puede reducir la prevalencia de este síndrome y sus riesgos cardiovasculares asociados”.

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