Donantes de vida

La donación de óvulos es un proceso de fecundación in vitro que tiene un alto nivel de éxito. Un 58 por ciento de las mujeres que se someten a esta técnica consiguen quedarse embarazadas, pero el problema es conseguir donantes. El Instituto de medicina de la reproducción y ginecológico (IMER) ha puesto en marcha una campaña para conseguir donantes de óvulos.

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Superar un problema de infertilidad no es fácil, y muchas veces la solución a tomar implica a una tercera persona. La donación de óvulos es una de las técnicas de fecundación in vitro más exitosa, cerca de seis de cada diez mujeres que se someten a esta técnica consiguen quedarse embarazadas, gestar a su bebé y darlo a luz. Más que la inseminación artificial o la microinyección espermática.

Las mujeres que necesitan este tipo de técnicas pueden presentar diversos problemas de fertilidad. Los más usuales son los relacionados con la mala calidad de los óvulos, es decir, aquellos que no se dividen bien y que nunca darán lugar a embriones, y también los problemas de ovarios en aquellas mujeres que se han sometido a operaciones quirúrgicas, o que han tenido tumores en los ovarios. La menopausia precoz es otra de las causas por la que una mujer puede recurrir a la donación de óvulos. Según la doctora Elisa Ricciarelli, co-directora del Instituto de medicina de la reproducción y ginecológico, en Madrid, los problemas psicológicos que pueden sufrir las mujeres que desean quedarse embarazadas y no pueden son decisivos para la posterior aceptación de un óvulo de una donante: “normalmente las mujeres tardan en decidirse, porque cuando vienen al instituto piensan que podrán resolver su problema de infertilidad con sus propios ovocitos, pero luego les descubrimos que no es posible. Entonces, cuando se les plantea la posibilidad de recibir el óvulo de una donante, en principio lo rechazan, pero luego entienden que es la única posibilidad que tienen de gestar al bebé, de darlo a luz.Lo aceptan enseguida y no tienen ningún tipo de problema”, afirma la doctora. La aceptación es difícil, pero este método “abre una nueva perspectiva a la mujer que no puede quedarse embarazada de ninguna manera. Para la mujer que no puede gestar a su niño, que se ha quedado menopáusica, o que le falta el óvulo o la materia prima, pues que pueda tener dentro al niño, notar como se mueve, gestarlo, es abrirle una puerta enorme “, asegura la doctora Ricciarelli.

El mayor handicap que tiene este método es encontrar donantes de óvulos. En el Instituto de Medicina de la Reproducción y Ginecológico se ha empezado una campaña de información en las universidades madrileñas que ha tenido bastante aceptación. “Cada día llaman de veinte a diez estudiantes que se enteran y quieren saber de que vá.les decimos que tienen que venir a la clínica, donde se lo explicamos muy detalladamente. La mitad no vuelven, porque tienen problemas de exámenes o por que ven que la cosa es más complicada de lo que pensaban. La otra mitad empiezan el proceso”, explica la doctora.

El camino que una donante tiene que seguir está debidamente controlado. En primer lugar, la donante se tiene que someter a un exhaustivo chequeo ginecológico, que implica un cultivo, y un análisis de sangre, según contempla la ley de reproducción asistida, y después a una serie de inyecciones diarias que sirven para mejorar la calidad de sus óvulos.

La donante se somete a una estimulación de ovarios, y a un control para observar el desarrollo de los folículos de los ovocitos (células que se unen a los espermatozoides). Después se pasa a la punción, o extracción del óvulo, bajo sedación. Este óvulo recuperado lo ubican en un plato de cultivo y se fecunda con el semen de la pareja de la mujer que recibirá el óvulo. Luego, los embriones que se crearán se pasarán a la mujer receptora.

Según pautas de la Ley de Reproducción Asistida, la donante debe superar una serie de requisitos respecto a su estado de salud. Tiene que ser una mujer joven de entre 18 y 35 años, con un estado físico y psíquico normal, con un estudio clínico personal y familiar normal, sin ninguna infección aguda activa, y dando negativo en las pruebas del SIDA y hepatitis.

En España, la infertilidad afecta a una de cada siete parejas. Así, en la actualidad unas 60.000 parejas sufren algún problema de este tipo. En otras palabras, cada año unas 40.000 parejas necesitarán la ayuda de un especialista en reproducción para conseguir un embarazo.

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