Día Mundial sin Tabaco: no te quedes con el humo dentro

La OMS (Organización Mundial de la Salud) ha escogido el lema "Sin Humo dentro" para celebrar el Día Mundial sin Tabaco, una buena ocasión para no olvidarnos que el tabaquismo pasivo es la tercera causa de mortalidad evitable en los países desarrollados, después del tabaquismo activo y del alcoholismo.

Sólo en España se producen cada año alrededor de 1.000 fallecimientos por inhalación involuntaria de las sustancias tóxicas del tabaco, según datos de la SEPAR.

Por ello es necesario celebrar el Día Mundial sin Tabaco, al cual la SEPAR se ha unido “para sensibilizar a la ciudadanía sobre la necesidad de reducir la exposición al humo del tabaco en los espacios cerrados, de cumplir la Ley Antitabaco y del incremento de las restricciones hasta lograr ambientes cien por cien libres de humo”, destaca el doctor Juan Antonio Riesco, coordinador el Área de Tabaquismo de la SEPAR.

En el Día Mundial sin Tabaco esta entidad recuerda que el tabaquismo pasivo es capaz de causar la muerte prematura en más de la mitad de los fumadores. Además, el hábito de fumar sigue yendo de la mano del cáncer de pulmón y de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), en nueve de cada diez casos.

En el resto del año, bajo el lema Respiración: Tu Salud está en el Aire la SEPAR trabaja para potenciar la concienciación social y la investigación de patologías respiratorias causadas por la exposición al humo.

Tu vida, en peligro

Sólo en España, el tabaco mata cada año a 56.000 personas, según datos de la SEPAR. Pero no sólo mata al fumador activo, también al que sufre la exposición involuntaria al humo del tabaco de los fumadores.

En estos casos, el aire contaminado por el humo del tabaco se produce por la mezcla del humo de la corriente secundaria del cigarrillo, que se genera en su combustión, y de la corriente de humo que produce el fumador cuando exhala el humo de sus pulmones. Por ello, no es de extrañar que, según la SEPAR, si respiras en un ambiente contaminado de tabaco inhalas hasta cinco veces más cantidad de nicotina, alquitrán y monóxido de carbono que el propio fumador.

Pese a la Ley Antitabaco del gobierno, que en enero cumplió un año, todavía existen personas que sufren las consecuencias de trabajar ocho horas respirando humo. Entre ellos, destacan los profesionales de la hostelería, camareros, personal de las discotecas y salas de fiesta, entre otros.

Por este motivo, los neumólogos y los cirujanos torácicos de SEPAR apuestan por una mayor regulación del humo ambiental en las políticas sanitarias a través de la creación de espacios libres de humo.

En ese sentido, la agencia de protección Medioambiental Estadounidense ha clasificado al humo del tabaco como carcinógeno de la clase A, frente al cual no hay un nivel seguro de exposición. No obstante, como dice la OMS, no hay que estar en contra del fumador, sino en contra del humo del tabaco.

Cuando el fumador pasivo es un niño

El feto es la primera víctima inocente del humo del tabaco, en el propio vientre materno. Pese a saber que perjudica su embarazo, muchas mujeres continúan fumando en la gestación: la nicotina tiene un gran poder de adicción.

Y el consumo de tabaco por la mujer embarazada tiene consecuencias en la gestación y en el desarrollo fetal, denominadas síndrome de tabaco fetal. La mayor parte de los componentes del humo del tabaco atraviesan la barrera hematoplacentaria. Un bajo peso al nacimiento, aborto espontáneo, parto prematuro, placenta previa, hemorragia placentaria y rotura precoz de membranas, entre otras, son las fatales consecuencia de no decir adiós al tabaco.

Después de nacer, el humo del tabaco impide el normal desarrollo y función de la vía aérea y es el responsable de cuatro de cada diez casos de niños con una enfermedad respiratoria crónica.

Además, el tabaquismo pasivo es la principal causa del temido síndrome de la muerte súbita del lactante, que es la causa más frecuente de muerte entre los meses 1 y 12 después del nacimiento.

y a medida que el niño crece, la SEPAR advierte que el pequeño fumador pasivo se expone a un mayor riesgo de sufrir asma, laringitis, traqueitis, sinusitis, otitis media, bronquitis y neumonías. Además, los hijos de madres fumadoras ingresan en el hospital un 28 por ciento más por bronquitis y neumonías.

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