Día Mundial del Cáncer de Mama

Cada día se diagnostican 44 nuevos casos de cáncer de mama en España, lo que convierte a esta enfermedad en la primera causa de mortalidad femenina en España. Entre el 85 y el 90% de los casos en los que se detecta de forma precoz se puede curar.

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Cada años se diagnostican de cáncer de mana en España entre 21.000 y 23.000 mujeres, la gran mayoría en estadios precoces lo cual no garantiza siempre una recuperación. No obstante, los datos hablan de que hasta el 85 por ciento de las pacientes con cáncer de mama precoz se curan, explica jefe del Servicio de Oncología Médica de MD Anderson Cancer Center Madrid, el doctor Antonio González.

Con motivo del Día Mundial del Cáncer de Mama, que se celebra este sábado, este experto recuerda que el cáncer de mama es el tumor más frecuente entre las mujeres occidentales pero “su tasa de curación es de las más altas de curación que tenemos hoy en día”, pero, para ello, es necesario incidir en la detección precoz.

En el mundo, según datos de la Organización Mundial de Salud (OMS) cada año se producen 1,38 millones de nuevos casos y 458.000 muertes por cáncer de mama. La mayoría de las muertes se producen en los países de ingresos bajos y medios (269.000), donde la mayoría de las mujeres con cáncer de mama se diagnostican en estadios avanzados debido a la falta de sensibilización sobre la detección precoz y los obstáculos al acceso a los servicios de salud. En caso de España, afirma González, el nivel “es muy bueno” tanto en la detección, como el diagnóstico, como el tratamiento con respecto a otros países.

Como ejemplo destaca los programas de prevención del cáncer mediante el screening que realiza la Comunidad de Madrid, estos muestran la tendencia general en estos programas en toda España. “Están incrementándose de forma progresiva en la última década”, así aproximadamente el 55 por ciento de la población de entre 50 y 69 años se hace su mamografía bianual a través de los programas de la Consejería de Sanidad.

“En el año 1999/2000 las mujeres que se realizaban una mamografía eran el 33 por ciento, mientras en 2009/2010 era del 55 por ciento, evidentemente hay que seguir aumentando e incidiendo en el mensaje en este sentido”, asegura. Además, recuerda, que los actuales datos no significan que el 45 por ciento restante de mujeres no acuda a programas de cribado, ya que muchas acuden por su ginecólogo privado.

No obstante, el médico insiste en la importancia de informar e incidir en la realización de esta prueba de imagen de forma periódica a partir de los 40 años, algo que debe ser imprescindible a partir de los 50 años. “La única técnica que reduce realmente el riesgo de mortalidad por diagnóstico precoz es la mamografía”, advierte González no quita valor a la autoexploración aunque recuerda está no es una técnica de detección.

A su juicio, “es una técnica grosera y complicada para poder señalar que reduce la mortalidad en cáncer de mama. De lo que se trata es de que los diagnósticos conduzcan a un tratamiento más curativo, y eso, en cáncer de mama, se consigue con un diagnóstico precoz”; la recomendación es, por lo tanto, acudir a consulta ante cualquier nódulo sospechoso que no desaparece en unos días.

La recomendación por tanto es que se deben realizar las pruebas de detección cuando corresponda y acudir al especialista si se observa algún nódulo mediante la palpación ya que, reitera, “el diagnóstico precoz del cáncer de mama aumenta las posibilidades de curación de la enfermedad y eso pasa por entrar en los programas de screening por mamografía”.

Los hombres también pueden verse afectados por el cáncer de mama, aunque la prevalencia es solo de entre el 1 y 2 por ciento de los casos. No obstante, la detección precoz también es fundamental, “no solo para curarlo, sino para derivar su caso a la Unidad de Consejo Genético, puesto que en estos casos es muy posible que si tiene hijas, sean portadoras del mismo gen que ha desencadenado el tumor en el paciente”, advierte González.

El futuro pasa por los tratamientos personalizados

Las recaídas en el diagnóstico precoz se dan en el 15 por ciento de las pacientes; mientras que un 5 por ciento de las mujeres que llegan a la consulta y son diagnosticadas por primera vez tiene la enfermedad avanzada; hasta un 70 por ciento tiene etapas precoces operables.

En la mayoría de las mujeres afectadas no es posible identificar factores de riesgo específicos; los antecedentes familiares de cáncer de mama multiplican el riesgo por dos o tres, sobre todo en los genes BRCA1, BRCA2 y p53, se asocian a un riesgo muy elevado de ese tipo de cáncer. Sin embargo, esas mutaciones son raras y explican solo una pequeña parte de la carga total de cáncer mamario.

Los conocimientos actuales sobre las causas del cáncer de mama son insuficientes, los que sí se sabe es que “el cáncer de mama no es una única enfermedad”, y, en este último año, hemos visto que cada vez somos más capaces de diferenciarlo”. “Cada día somos más capaces clasificar mejor a cada paciente, por eso el abordaje del cáncer de mama debe ser multidisciplinario, con equipos formados por médicos de distintas especialidades, pero integrados y coordinados, que seleccionen el tratamiento más adaptado a cada perfil”, señala.

A su juicio, “esto es lo que sin duda aumentará exponencialmente sus probabilidades de curación”; además de la posibilidad de administrar a cada paciente, teniendo en cuenta su perfil, un tratamiento personalizado, y cirugías menos invasivas. “Lo que vamos a definir en los próximos años es la terapia personalizada lo que significa busca administrar el mejor tratamiento posible a cada paciente, de modo que vamos a conseguir la curación de la enfermedad con la menor tasa de secuelas”, afirma.

Las principales preocupaciones de las pacientes

La posibilidad transmitir el cáncer de mama, las secuelas físicas, el linfedema y la posibilidad de una recaída, son las preguntas más frecuentes que hacen las pacientes cuando acuden a la consulta, según han explicado expertos del Grupo Hospitalario Quirón, que ante la próxima celebración del Día Mundial de la enfermedad, ha elaborado una guía con consejos para una buena autoexploración.

La posibilidad de heredar o trasmitir la enfermedad a los descendientes es el principal temor pese a que “sólo en un pequeño porcentaje, entre el 5 y el 10 por ciento de los casos, se hereda un cierto riesgo de susceptibilidad”, aclara el doctor Guillermo López Vivanco, de Quirón Bilbao.

En este sentido, recuerda que el oncólogo recoge los antecedentes familiares cuando realiza la historia clínica y, “si existe sospecha, ya informará a la paciente y a sus familiares de los pasos a seguir”.

Otros de los miedos más formulados en las consultas es la caida del cabello. En este sentido, hay que explicar que la mayor parte de las quimioterapias empleadas en cáncer de mama producen alopecia, pero no es sinónimo de mayor agresividad del tratamiento. Suele ocurrir en torno a las tres semanas del inicio del tratamiento y puede afectar a las cejas, pestañas, vello axilar y púbico y, en algunos casos, a las uñas.

Otras dudas tienen que ver con el tratamiento y, concretamente con la quimioterapia. Sin embargo, “el hecho de que actualmente podamos personalizar los tratamientos y adaptarlos con rigor a la enfermedad de cada paciente permite minimizar la incomodidad o las molestias que pueden afectar a su calidad de vida”, advierte el doctor Javier Cortés, de Quirón Barcelona.

Asimismo, preguntan cuestiones relacionadas con la operación como qué es el ganglio centinela o qué es un linfedema; relacionados con los cuidados posteriores a la operación como cuál es la alimentación más adecuada durante el tratamiento o si pueden hacer deporte.

“La incertidumbre sobre las consecuencias de la enfermedad, los tratamientos y sus posibles efectos, es normal tras un diagnóstico de cáncer. El tratamiento responde a una evaluación exhaustiva que se ha ce individualmente para cada caso, de acuerdo con los ensayos y las recomendaciones de las guías clínicas”, explican.

Sólo se reconstruyen la mama en 30% de las pacientes

Actualmente, se estima que en España se reconstruyen las mamas del 30 por ciento de las españolas operadas de mastectomía, y que, de ellas, únicamente el 40 por ciento lo hace de forma inmediata, según la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE) que reclama, para todas las españolas que vayan a ser sometidas a una mastectomía, que se valore su reconstrucción mamaria y que, de prescribirse, se realice a ser posible en la misma operación.

“Siempre que esté indicada, la reconstrucción mamaria inmediata supone para la paciente un beneficio indudable: estéticamente, porque el resultado es mejor, (…), y desde el punto de vista psicológico, porque la paciente no se llega a ver sin mama, lo que contribuye enormemente a su recuperación y posterior seguimiento”, ha explicado Marta García Redondo, secretaria general de la SECPRE y médico adjunto en el Servicio de Cirugía Plástica del Hospital La Paz (Madrid).

Según señalan los bajos porcentajes de españolas que, pudiendo hacerlo, no se reconstruyen las mamas tras una mastectomía se deben a motivos como la desinformación o las listas de espera. Para aumentar el porcentaje, la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), que apoya esta iniciativa, destaca que la mujer diagnosticada de cáncer de mama debe disponer de información rigurosa para participar activamente en el proceso de tratamiento.

Asimismo, se unen a la petición de la sociedad médica al pedir que, en los casos en los que esté recomendado, la mujer tenga la posibilidad de ser reconstruida en la misma intervención quirúrgica, ya que “ayudaría a reducir el impacto negativo de este tipo de intervención y a mejorar la calidad de vida de la paciente”.

La SECPRE recuerda, no obstante, que no siempre es posible o recomendable proceder a la reconstrucción mamaria, pues deben tenerse en cuenta factores como la edad, el estadio del tumor y los tratamientos coadyuvantes (como la quimioterapia o radioterapia), además del deseo personal de la paciente, que en algunos casos toma la decisión de no reconstruirse.

Desde la SECPRE destacan que el motivo principal de los bajos porcentajes mencionados es la desinformación, ya que, según las estimaciones realizadas por la sociedad, sólo el 60 por ciento de las españolas mastectomizadas son informadas sobre la opción de la reconstrucción pese a que ésta se encuentra incluida mayoritariamente en los protocolos hospitalarios de actuación en el tratamiento del cáncer de mama.

Otra causa son las listas de espera, que sobre todo afectan en los casos en los que la reconstrucción mamaria es diferida y no inmediata tras la mastectomía.

Por ello, proponen la creación de una vía clínica de cáncer de mama que unifique los protocolos de actuación sobre esta enfermedad en todos los hospitales y comunidades autónomas, y establezca claramente la necesidad de valorar la posible reconstrucción mamaria inmediata en las pacientes candidatas a una mastectomía.

“Esta vía clínica debería establecer, asimismo, que la reconstrucción sea efectuada siempre por un cirujano plástico titulado, sea del propio centro o, en caso de no contar en plantilla con este especialista, de otro hospital al que se derive a la paciente”, reiteran.

Finalmente, apoya la realización de los estudios genéticos que, detectando las posibles mutaciones de los genes BRCA1 y BRCA2, permiten valorar el riesgo de padecer cáncer de mama en mujeres con antecedentes familiares de esta enfermedad y, de ser necesario, proceder a una mastectomía profiláctica (preventiva) con reconstrucción inmediata.

Las peticiones de diagnóstico del gen BRCA se triplican tras el anuncio de la mastectomía preventiva de Angelina Jolie

Las peticiones de diagnóstico del gen BRCA se triplican tras el anuncio de la mastectomía preventiva de Angelina Jolie, según ha asegurado el jefe de Genética de LABCO Quality Diagnostics, Luis Izquierdo.

Y es que, este tumor es el más frecuente en la mujer y, aunque tiene un índice de curación “elevadísimo”, en el 15 por ciento de los casos en el que es fruto de la herencia del gen BRCA existe un riesgo del 12 por ciento de desarrollar, a posteriori, un cáncer de ovario. Este porcentaje corresponde a los casos en los que el gen implicado es el BRCA1, ya que esta cifra se reduce hasta el 7 por ciento en el caso del BRCA2.

En concreto, el diagnóstico de estos dos genes se realiza a partir de una muestra de sangre periférica. Si el ‘test’ sale negativo significa que no se tienen mutaciones en los genes BRCA, aunque eso no muestra que no se tengan en otros genes que también predispongan a la aparición de cáncer de mama u ovario.

“Existen ‘tests’ genéticos que permiten hacer una secuenciación completa de los genes BRCA1 y BRCA2 para evaluar el riesgo de padecer cáncer de ovario y de mama hereditarios. De esta forma, podemos hacer un seguimiento personalizado apropiado para cada paciente y familiar. Además, ‘tests’ como éste han conseguido reducir enormemente los costes de secuenciación y los tiempos de respuesta”, ha señalado Izquierdo.

Esto ha permitido, ha proseguido, buscar mutaciones en estos genes en más pacientes y familiares de pacientes con cáncer de mama y ovario, a los que antes no se les podía practicar el estudio, a causa de su alto coste.

El precio del ‘test’ se ha reducido a la mitad en los últimos años, gracias a estos adelantos y, además, el tiempo de espera de los resultados es ya de tan solo dos o tres semanas, frente a los tres meses de demora de hace unos años.

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