Detección precoz de la anorexia y bulimia

¿Te obsesiona el peso? Esta es la pregunta con la que el Consejo de Colegios de Farmacéuticos de Cataluña (CCFC) y la Asociación contra la Anorexia y la Bulimia han puesto en marcha una campaña en las oficinas de farmacia de esta comunidad autónoma para ayudar a detectar de forma precoz estos trastornos de la conducta alimentaria.

Enfermedades y patologías relacionadas: Anorexia, Bulimia

Según Joan Durán, presidente del CCFC, los farmacéuticos pueden ser muy útiles frente a este problema ya que están mucho más próximos al ciudadano. Según este especialista, la red de farmacia “es más densa y cercana al ciudadano por lo que es frecuente que sea el primer lugar donde muchos ciudadanos consultan y después sean derivados a la atención primaria para que sean diagnosticados”, añade Durán.

La campaña está haciendo llegar a las 3.000 farmacias de esta comunidad 180.000 trípticos que sirven de pequeña guía para que los afectados y sus familiares o amigos puedan detectar un caso de anorexia nerviosa y bulimia, trastornos que afectan en nuestro país a un tres por ciento de la población de entre 12 y 24 años.

Actualmente hay 350.000 personas afectadas de anorexia o bulimia en España. De las 3.400 que residen en Catalunya, 8.000 son chicas de entre 12 y 18 años, aunque el 78 por ciento de los afectados es mayor de edad. Pero afecta especialmente a los adolescentes, pues aproximadamente uno de cada veintidos padece un problema de este tipo.

Un fenómeno nuevo es que está creciendo el número de afectados de entre 30 y 40 años, “especialmente mujeres con menopausia u hombres que han vivido una separación o divorcio y quieren vivir una segunda juventud”, detalla la doctora Marta Castells, vocal de alimentación del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona (COFB). Por sexos, nueve de cada diez enfermos son mujeres.

Jaume Pagés, de la ACAB, celebró la campaña y explicó durante su presentación cómo la asociación que preside lleva “años luchando e intentando concienciar a la opinión pública sobre estos trastornos alimentarios”. Pagés describió la anorexia y la bulimia como “enfermedades del desarrollo de las sociedades en que vivimos”, ante las que hay que “dotarnos de mecanismos que nos protejan, sobre todo, información y detección precoz”.

Detección precoz desde la farmacia

Según los impulsores de esta campaña, desde la oficina de farmacia se puede hacer mucho para prevenir la anorexia y la bulimia. Por ejemplo, desde ella se pueden detectar conductas de riesgo que indiquen el inicio de uno de estos trastornos, prestando atención especial a la dispensación de laxantes y diuréticos y detectando jóvenes que se pesan frecuentemente en la báscula o que compran suplementos de adelgazamiento sin necesitarlo. Además, los farmacéuticos pueden resolver las dudas de todos aquellos afectados o sus familiares, aconsejándoles que acudan a un médico si es necesario.

Detectar estos trastornos de forma temprana es importante, ya que cuanto antes se empiece su tratamiento, más fácil será la recuperación. Sin embargo, según un estudio del año 2000 sobre 470 pacientes, la media de detección está en los dos años y medio después del inicio del trastorno, “muchísimo tiempo”, según Pagés ya que este retraso retrasa la recuperación. Una vez transcurridos tres años en la evolución de la enfermedad, ësta se cronifica y su tratamiento es mucho más largo, con un promedio de hasta seis años de duración.

Síntomas de alerta

Un cambio de comportamiento, un estado de nerviosismo, irritabilidad, descenso del peso, obsesión porque se come demasiado y se está gordo, esconderse para comer o desaparición de la menstruación en las chicas, suelen ser algunos de los síntomas de alerta citados por el presidente de ACAB. Pagés también resaltó que los padres y amigos deben evitar decir a los adolescentes que pueden estar en riesgo “que tienen barriguita, por ejemplo, porque pueden desencadenar un trastorno de este tipo”.

Si se detecta de forma precoz, muchos casos se pueden tratar y solucionar de forma ambulatoria o en centros de día, aunque en casos extremos puede necesitar ingreso hospitalario. Entre las recomendaciones que se lanzaron a los niños y a los adolescentes, la doctora Marta Castells, vocal de alimentación del COFB les animó a “ser críticos, sobre todo con la publicidad, no deben creer que su cuerpo es moldeable, eso no es verdad”.

Algunos contenidos del tríptico:

Señales de alerta de anorexia nerviosa: comer cada vez menos, perder peso, sentirse gordo o gorda aunque se esté delgado, obsesionarse por el control del peso y tener un excesivo miedo a engordar, interesarse de forma desmesurada por temas relacionados con la alimentación, hacer cosas extrañas con la comida (como comer trozos pequeño o esconder alimentos), manifestar cambios de humor frecuentes, hacer ejercicio de forma exagerada, tener menstruaciones irregulares o faltas y provocarse el vómito.

Señales de alerta de bulimia nerviosa: comer con muchas ganas y rapidez, llenarse rápidamente y sentirse luego culpable de haberlo hecho; iniciar dietas sin control continuamente, preocuparse forma excesiva por el cuerpo, provocarse vómitos justo después de comer o tomar diuréticos y abusar de laxantes.

Señales de alerta de ingesta compulsiva: mucha ansiedad que se calma comiendo, exceso de peso y obesidad, insatisfacción constante.

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