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Investigadores del Hospital Clínico de Barcelona han probado en pacientes que habían sufrido infarto la efectividad del desfibrilador implantable para evitar pérdidas de conocimiento

Enfermedades y patologías relacionadas: Infarto / Angina de pecho, Arritmias, General

Especialistas del Instituto de Investigaciones Biomédicas Agustí Pi i Sunyer-Hospital Clínico de Barcelona han publicado un estudio en la revista European Heart Journal en el que explican la efectividad del desfibrilador implantable a la hora de prevenir la recurrencia de taquicadias y arritmias ventriculares, evitando también las pérdidas de conciencia.

El desfibrilador implantable, de tamaño un poco mayor que el de un marcapasos, fue presentado en el año 1980 en pacientes con taquicardias ventriculares con el objetivo de evitar la muerte súbita. Este dispositivo es un estimulador que ajusta descargas de energía que regulan el ritmo del corazón, según el paciente y la enfermedad cardiovascular que padezca.

Según el doctor Josep Brugada, Jefe de la Sección de Arritmias del Hospital Clínico-IDIBAPS, el desfibrilador es un implante “que escucha permanentemente el ritmo del corazón, regulándolo cuando detecta una arritmia o taquicardia”, llegando a conseguir “detenerlas a tiempo, algo importante sobretodo en arritmias severas”.

Estas arritmias aparecen en pacientes con enfermedad vascular, que han sufrido infartos de miocardio y que, como explica el doctor Brugada, “también pueden sufrir taquicardias ventriculares graves, con pérdida de conocimiento, que pueden causar la muerte”. En estos casos, el desfibrilador implantado puede cortar el episodio “inmediatamente, mediante estímulos cuando son arritmias o con un shock eléctrico si son taquicardias graves”, explica este especialista.

Un ordenador en el corazón

Además, el desfibrilador incorpora una memoria propia en la que puede guardar datos del paciente como electrocardiogramas, una información que el médico utiliza para conocer los diferentes episodios y controlar mejor al paciente.

“Esta memoria tiene una gran capacidad y en ella queda registrado todo”, nos detalla el doctor Brugada, “podemos saber exactamente qué pasa en el corazón del enfermo cada día, hora y segundo; la respuesta que ha dado el aparato, el tiempo de reacción y cómo ha respondido el episodio”. Datos que luego servirán para reprogramar el desfibrilador y “afinar el tratamiento”.

Este mejor control es un importante avance en la calidad de vida del paciente. La aparición de síncopes, taquicardias con pérdida de la conciencia, de manera imprevisible hace que el enfermo conviva con un temor continuo y tenga restricciones en su estilo de vida, como por ejemplo, no poder pasear sin ir acompañado. “El desfibrilador implantable mejora su calidad de vida, ya que además de evitarle las pérdidas de conocimiento, le da confianza para pasear, conducir, subir escaleras, etcétera; ya que las taquicardias pueden llegar en cualquier momento”, concluye el Dr. Brugada.

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