Deformidades en el cráneo del bebé

La plagiocefalia postural es un trastorno del cráneo caracterizado por el aplanamiento de la región occipital (parte posterior del cráneo, cerca de la nuca). Este trastorno es debido, en gran parte, a la tendencia a reposar la cabeza continuamente sobre uno de sus lados. La posición recomendada por los expertos es la de decúbito supino (boca arriba), pero alternando la posición de la cabeza.

Enfermedades y patologías relacionadas: General

Las deformidades del cráneo en el niño, durante los primeros meses de vida, “han visto aumentada su incidencia de forma espectacular en los últimos 10-12 años”, señala Alicia López, médico especialista en Rehabilitación participante en el XIX Congreso de la Sociedad Valenciana de Medicina Física y Rehabilitación que se celebra en Valencia.

La plagiocefalia postural o posicional, un trastorno del cráneo caracterizado por el aplanamiento de la región occipital, “es un tema de gran actualidad dado el número creciente de niños que presentan este problema”, asegura la experta. En efecto, “afecta hasta el 12 por ciento de los lactantes”, añade.

A dormir… boca arriba

Este trastorno, “posiblemente debido a los cambios en la posición de descanso aplicada a todos los bebés, puede tener una gran importancia desde el punto de vista estético, lo cual puede causar una gran preocupación en los padres”. En este sentido, según la científica, la posición recomendada es la de decúbito supino, pero alternando la posición de la cabeza a uno y otro lado.

Respecto al diagnóstico, “es fundamentalmente clínico, por lo que en la mayoría de los casos no son necesarios estudios radiológicos”, indica López. Así pues, si el niño tiene la cabeza redondeada al nacimiento, y, después de varias semanas o meses, tiene una deformidad con aplanamiento occipital, debe hacerse el diagnóstico Plagiocefalia Posicional”.

Tratamiento escalonado

En cuanto a las causas, la experta asegura que “existen muchos factores que contribuyen al desarrollo de estas deformidades”. Aún así, asegura que “se puede disminuir su gravedad mediante una atención cuidadosa y continua para cambiar los hábitos posicionales del niño mientras duerme”.

El tratamiento es, pues, “escalonado y empieza con medidas posturales, fomentando que la cabeza del niño repose sobre las zonas no aplanadas, se continua con fisioterapia, mediante ejercicios de estiramiento de los músculos del cuello”. En caso de que estas medidas no tengan éxito, en algunos casos, “el niño podrá necesitar una ortesis de remodelado craneal”.

De todas formas, la experta asegura que “con el diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado, es posible la corrección de estas deformidades. En pacientes que empiezan el tratamiento entre los cicno y siete meses de vida, la corrección tiene lugar en dos o tres meses”. Resulta también muy importante una actitud de alerta por parte de los de los padres para detectar estas deformidades lo antes posible.

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