Cuida tus ojos, las gafas siempre en la óptica

Más de 850.000 gafas premontadas que no cumplen con las garantías sanitarias podrían comercializarse actualmente en Catalunya. Los expertos alertan que la compra de este tipo de gafas sin la supervisión de un óptico optometrista por parte de personas con vista cansada pueda retrasar la detección de problemas visuales más graves.

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Más de 850.000 gafas premontadas (un 88,5 por ciento del total de este tipo de gafas) que no cumplen las normativas sanitarias de la Unión Europea podrían estar comercializándose en Catalunya, y un total de más de cuatro millones en toda España. Estas gafas premontadas se venden en mercadillos, bazares, tiendas, supermercados o quioscos y no son más que lentes de aumento de mala calidad. Hace unos días, la Guardia Civil incautó en un local comercial de Badalona 3.500 de estas gafas premontadas de contrabando fabricadas en China. Es importante también que el consumidor conozca los riesgos que comporta adquirir este producto.

Actualmente, sólo el 11,5 por ciento, es decir 111.362 gafas premontadas, se venden bajo prescripción del óptico optometrista que las dispensa si coincide con la graduación del paciente, ya que éstas actúan simplemente como una lupa, con igual graduación en ambos ojos, ignorando aspectos como la visión binocular o el astigmatismo.

Se calcula que durante el año 2010 se venderán en Catalunya más de 960.000 gafas premontadas en ópticas y en establecimientos no autorizados: más de 714.000 en Barcelona; más de 94.000 en Girona; 58.000 en Lleida y más de 100.000 en Tarragona.

El presidente del Col·legi Oficial d´Òptics Optometristes de Catalunya, Alfons Bielsa, ha reconocido que muchas personas están adquiriendo estas gafas premontadas por su escaso precio para intentar corregir problemas como la presbicia o vista cansada sin contar la mayoría de las veces con la supervisión del principal especialista en este tema, el óptico optometrista. “Son productos baratos, muchas veces traídos de contrabando, con lentes de baja calidad óptica, que no tienen en cuenta las características propias e individuales de cada paciente y, en consecuencia, no contemplan sus necesidades específicas”, ha apuntado Alfons Bielsa.

“La crisis ha incrementado la compra de estos productos, pero el ciudadano debe ser consciente que su uso puede evitar o retrasar la revisión visual necesaria, que debe realizar un especialista”. El presidente de la entidad colegial que representa a los 2619 ópticos optometristas de Catalunya, ha recordado que “las gafas premontadas no son una solución para la presbicia o vista cansada que se comienza a manifestar a partir de los 40 años”.

A partir de esta edad se manifiestan síntomas como visión borrosa o incómoda cuando se lee o trabaja en visión próxima, siendo la solución inmediata y casi inconsciente, alejarse del texto que se está leyendo.

Cuando esto sucede, lo mejor es acudir al profesional de la vista como el óptico optometrista, en busca de la mejor alternativa, que habitualmente no son unas gafas premontadas sino lentes monofocales, bifocales, ocupacionales y progresivas, o bien el empleo de lentes de contacto.

Se calcula que en Catalunya hay 2.735.257 personas que utilizan gafas para mirar de cerca y de estas 744.899 usan gafas premontadas.

Problemas que pueden causar las gafas premontadas

Las gafas premontadas se fabrican con unas medidas estándares de distancia interpupilar y graduación que sólo coincide con un 5% de la población con presbicia. Las lentes están fabricadas en su gran mayoría en plástico inyectado y sin ningún tratamiento, por lo que la imagen que producen tiene una gran cantidad de alteraciones y no cuentan, en la práctica, con ningún tipo de control sanitario ni de calidad óptica.

El uso continuado de este tipo de gafas, además, puede originar mareos y dolores de cabeza, así como dificultad y cansancio en la lectura. También puede provocar futuros problemas de adaptación a lentes progresivas, deficiencias acomodativas, desequilibrios binoculares, astenopias (fatiga visual) y anisometropías (dificultad de la visión binocular), deteriorando la visión de un ojo sobre el otro. Al estar las lentes montadas bajo un estándar de distancia interpupilar, el centro óptico de las lentes no coincide con el eje visual de los ojos, por lo que el uso continuado de este producto induce a diversos efectos prismáticos, se producen síntomas de disconfort visual y, a corto plazo, un deterioro de la visión binocular.

Requisitos imprescindibles como garantía

Pese a su aparente sencillez, el consumidor debe ser consciente que las gafas premontadas son un producto sanitario de clase I, lo que significa que deben cumplir una serie de requisitos de seguridad, eficacia y calidad.

Desde el Col·legi d´Òptics Optometristes de Catalunya se recomienda que a la hora de adquirir estos productos se compruebe que, en las instrucciones de uso, conste claramente la graduación y la indicación que su utilización debe ir precedida por un diagnóstico previo por parte del óptico optometrista. Asimismo, las gafas deben llevar la señal de conformidad CE en el producto, tanto en el packaging como en el prospecto. A la hora de efectuar la compra, lo mejor es optar por hacerlo en una óptica, bajo la supervisión de un experto óptico optometrista. Las empresas de distribución y establecimientos que vendan este tipo de gafas deben comunicarlo previamente a las autoridades sanitarias de las Comunidades Autónomas.

Alfons Bielsa ha querido reivindicar el papel de los ópticos optometristas “como los veladores oficiales de la buena visión de la sociedad. Ahora más que nunca es necesario acercar su figura a la sociedad de una manera clara y efectiva. Precisamente por eso constituimos el colectivo de profesionales sanitarios en atención visual primaria y disponemos de todos los medios a nuestro alcance para hacerlo posible. El óptico es el especialista más cercano al ciudadano, el primero al que acude cuando detecta un problema de salud visual”.

El responsable de la institución colegial ha recordado que “las gafas y lentes de contacto son el producto de un proceso integral donde confluyen aspectos sanitarios, técnicos, estéticos y comerciales, proporcionando calidad y excelencia. Por ello es importante adquirir estos productos en ópticas o bajo la supervisión de un óptico optometrista”.

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