Cuida tus oídos

Las causas más comunes de pérdida de audición o hipoacusia son el ruido excesivo y la edad, pero en otros casos las alteraciones de audición también pueden surgir si antes se han sufrido enfermedades como la otitis media y la otitis media suporativa, la otosclerosis, el llamado síndrome de Usher o el tinnitus.

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En España, las deficiencias de audición son una de las causas más habituales de discapacidad, por detrás de las dolencias articulares y de las enfermedades mentales y seguidas de cerca por los problemas de la visión. Y aunque se da principalmente en la tercera edad, la pérdida auditiva afecta en cifras generales a más de tres millones de españoles.

Pero esta disminución de la audición no es homogénea y se puede clasificar en distintos grados que van desde la pérdida leve (en que, por ejemplo, los afectados tienen dificultad para mantenerse al tanto de conversaciones, sobre todo en ambientes ruidosos), pasando por la pérdida de audición moderada, la grave y finalmente concluyendo la escala en la profunda (cuyos afectados tendrían problemas de audición importantes y confiarían principalmente en la lectura de los labios y en el lenguaje de los signos).

Una de las soluciones más conocidas y extendidas para las deficiencias auditivas son los audífonos, aunque no todos los enfermos con hipoacusia son capaces de comprender que el hecho de llevar un audífono debería estar tan aceptado como el de comprarse unas gafas graduadas cuando son necesarias.

Lo que verdaderamente resulta fundamental es que el audífono sea un producto personalizado encargado a un audioprotesista, quien debe realizar las pruebas audiométricas pertinentes y adaptar la prótesis al paciente. Estas prótesis auditivas adquiridas a través de un profesional médico son eficaces en el 80 por ciento de los casos.

La pérdida de audición de forma progresiva es una consecuencia natural del envejecimiento, aunque a lo largo de la vida diaria no está de más evitar la exposición frecuente a ruidos intensos y vigilar con los fármacos dañinos para el oído.

Ganar años, perder oído

La capacidad de audición empeora a partir de los 30 o 40 años y al alcanzar los 80 más de la mitad de las personas sufren una pérdida de audición significativa. Esto sucede porque una de las principales causas de la pérdida de audición es el envejecimiento.

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