Cuida tu piel en invierno

En líneas generales, la piel sufre menos agresiones en invierno que en verano. No obstante, existen numerosos factores, propios del invierno, que hacen que la piel sufra y que pueden incrementar el riesgo de padecer ciertas enfermedades producidas por el frío.

Enfermedades y patologías relacionadas: Cáncer, Melanoma, Psoriasis, Dermatitis, Cáncer de piel

Por este motivo, la Española de Dermatología y Venereología (AEDV) recomienda cuidar la piel durante todo el año, sobre todo, cuando las condiciones climatológicas son adversas.

Nuestra piel se adapta al medio ambiente continuamente: en verano la piel debe contrarrestar el mayor agresivo con el que nos enfrentamos, como es el sol; y en invierno, se debe adaptar al frío y la humedad. La falta de manto lipídico en invierno nos va a producir sequedad en manos, extremidades y caderas.

Además, los cosméticos deben ser específicos para el invierno, aportando un film lipídico adecuado, como por ejmeplo las lociones emolientes y jabones con aceite de oliva. No debemos lavarnos con gel de baño excesivamente: si la piel está seca, mejor cada dos días, recomienda la AEDV.

Deportes de invierno

En algunos deportes propios del invierno como el esquí hay que cuidar especialmente la piel. “Es necesario protegerla del frío, ya que se pueden producir importantes quemaduras por congelación y, también, del sol, ya que la incidencia solar incrementa considerablemente por la exposición directa y por el reflejo del sol en la superficie nevada”, expone el profesor profesor Julián Conejo-Mir, presidente de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

Enfermedades de la piel en invierno

En otro sentido, los dermatólogos perciben durante el invierno en sus consultas un aumento de las enfermedades derivadas de la exposición al frío, como los sabañones, pero también incrementan otras como la dermatitis atópica, la psoriasis o el acné, que mejoran en verano con la exposición solar y que se reactivan en esta época.

Durante esta estación aumentan los trastornos derivados de las alteraciones circulatorias ya que el frío causa una contracción de los vasos. Por ello, las personas con trastornos en la circulación tienen que aumentar la protección frente a la bajada de temperaturas”, comenta el profesor José Carlos Moreno Giménez, vicepresidente de la AEDV.

Casos especiales

“Además, los pacientes con dermatitis atópica sufren las consecuencias del empleo de ropa de abrigo ya que, por una parte, no toleran bien el calor, y por otra, el uso de fibras sobre la piel puede desencadenar crisis de picor y, así, aumentar los brotes de la enfermedad”, añade este experto.

Otro proceso, propio de la piel y de consulta habitual, que se desarrolla en mayor medida en otoño y en invierno es la caída del cabello. “Pero este es un proceso que se controla espontáneamente y que, por regla general, a lo largo del invierno se soluciona”, comenta el profesor Moreno.

Cáncer de piel: aclaraciones

En cuanto al problema del cáncer cutáneo hay que alertar de que éste no es sólo consecuencia de una exposición al sol en verano, sino que es resultado de una agresión continua de radiaciones.

“Es cierto que la potencia solar es menor en invierno pero, aún así, las personas siguen recibiendo pequeñas cantidades de radiación que, acumuladas día a día, determinan una cifra total importante a la que hay que sumar las que se reciben en verano”, explica el profesor Moreno.

“Cuidado con los deportes de invierno, tanto en la nieve como en el campo, que pueden ser tan agresivos o más (caso de la nieve) como el sol del verano”, comenta el prof. Conejo-Mir.

Por lo tanto, es muy importante y necesario mantener una fotoprotección aunque ésta no sea tan intensa como en verano. Es recomendable la utilización de una crema hidratante con protección solar factor 15 para hidratar la piel y evitar el fotoenvejecimiento producido por el sol, así como barras labiales de alta protección en deportes al aire libre.

El profesor Moreno considera importante resaltar que “existe la falsa opinión que si mantenemos el bronceado mediante el uso de cabinas de rayos ultravioleta, tendremos una mayor defensa frente a los rayos solares”. “Esta postura es -según el especialista- altamente peligrosa ya que se ha demostrado que esta práctica incrementa la posibilidad de padecer cáncer cutáneo en aquellos usuarios que se someten a este tipo de técnicas”.

La piel de los niños

Por último conviene destacar que proteger a los niños del sol también en invierno es fundamental ya que éstos son particularmente sensibles a los cambios y rigores de esta época del año.

“De nuestro comportamiento con nuestros hijos en esta etapa de la vida va a depender el posterior desarrollo de cáncer cutáneo”, concluye el profesor Moreno.

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