Cuando el mejor tratamiento no está todavía aprobado

Algunos nuevos tratamientos contra el cáncer avalados por publicaciones internacionales están disponibles en los hospitales españoles, pero su uso aún no está aprobado por la Administración, por lo que utilizarlos o no, es un dilema ético y legal para los médicos.

En las recientes Jornadas de Actualización en Oncología celebradas en Huesca, los especialistas reunidos coincidieron en resaltar la falta de un mayor apoyo a la investigación y la necesidad de que la Administración acelere la aprobación de nuevos tratamientos contra el cáncer, ya avalados por estudios científicos. Un problema que creen que se solucionaría creando un Instituto Nacional del Cáncer que impulsara la investigación y acelerara los trámites de aprobación.

Por ejemplo, explica Antonio Antón, jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, “la administración sanitaria debe impulsar la investigación clínica que facilite el uso de los fármacos antineoplásicos en indicaciones que no están aprobadas”, pues según este especialista, “existen datos publicados en revistas científicas de prestigio que demuestran su eficacia”.

Hoy el panorama ha cambiado mucho y gracias a medios como Internet, muchos pacientes llegar a la consulta del oncólogo con mucha más información debajo del brazo sobre los últimos tratamientos y “es el propio paciente el que exige que se le trate de una cierta manera”, afirma este especialista.

Pero entonces se le plantea un dilema ético y moral al médico, que dispone de esos fármacos o combinados de fármacos, pero no del permiso administrativo que le permitiría utilizarlos en tratamientos contra el cáncer, aunque se disponga ya de datos publicados en revistas científicas “que muestran que ese tratamiento es más activo y menos tóxico que los utilizados”, resalta Antón.

En opinión de este oncólogo, “existen procedimientos administrativos concretos para obtener medicamentos que no se han aprobado, como es el caso del uso compasivo”. Aunque este procedimiento tiene el problema de que “requiere el cumplimiento de una serie de trámites administrativos y a veces la Administración tarda en autorizarlo”.

La necesidad de una mayor investigación

Los especialistas reunidos en esta jornada también lamentaron que hoy prácticamente toda la investigación contra el cáncer esté en manos de la industria privada. El doctor Antón, miembro de la la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), lamenta que “la investigación clínica depende básicamente de la voluntad de la industria farmacéutica, cuyos intereses no siempre coinciden con los del oncólogo”. Una situación totalmente contraria a la de Estados Unidos. “Es llamativo que en nuestro país haya un sistema público de salud y, sin embargo, la investigación clínica depende de la financiación privada”, opina el doctor Antón, al revés de EE.UU donde “prevalece la asistencia privada y la investigación clínica es potenciada y financiada por entidades públicas, como el Instituto Nacional del Cáncer”.

Por ello, los oncólogos reunidos coincidieron en la creación de un Instituto Nacional del Cáncer como mejor solución para satisfacer la necesidad investigadora en nuestro país y acelerar los trámites de aprobación de los nuevos tratamientos.

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