Contraer el VIH no es estar solo

El tratamiento contra el SIDA debe gran parte de su eficacia a un riguroso cumplimiento. Sin embargo, factores como su complejidad, el gran número de comprimidos a tomar, el nivel cultural del paciente, el querer mantener en secreto la enfermedad y, sobre todo, la desmotivación y la falta de apoyo, llevan a veces a incumplirlo y, en el peor de los casos, a abandonar el tratamiento. La ayuda psicológica y el apoyo de familiares y amigos es entonces más necesaria que nunca.

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El Proyecto Libra, desarrollado por el Hospital General Universitario de Valencia, ha constatado cómo la ayuda psicológica a los enfermos de SIDA mejora el cumplimiento de los tratamientos de esta enfermedad. A diferencia de otros pacientes, los portadores del virus del sida se ven todavía obligados a ocultar esta condición en su trabajo, su círculo de amistades e incluso su familia. Como señala el jefe del proyecto, el doctor Enrique Ortega, un 67% de las personas que han entrevistado comparten su enfermedad con un grupo reducido y cercano de personas. El resto la esconde. Y ello repercute en la voluntad de cumplir el tratamiento.

El perfil de paciente que sigue las instrucciones a rajatabla es el de mujer activa entre 25 y 35 años, con estudios medios, que vive en familia y comparte su enfermedad, tras contraerla por vía sexual. Pero por desgracia no se extiende el ejemplo. Como detalla el doctor Ortega: “el cumplimiento del tratamiento requiere una atención muy especial, ya que el 50% de los pacientes no lo sigue correctamente y acaba fracasando”.

Cuándo es necesaria la ayuda de un psicólogo

¿Qué lleva al paciente a interrumpir o abandonar el tratamiento?. “Se puede llegar al porqué y tratar de lograr que el paciente reconozca qué es lo que le preocupa”, afirma la doctora Lola Cánovas, psicóloga del proyecto Libra. Pero esta necesidad choca con la carencia de asistencia psicológica en nuestra Sanidad, que se limita en muchos casos a ayudar al paciente a asumir su enfermedad cuando se le diagnostica, sin realizar un seguimiento posterior. En este apoyo emocional al enfermo, la actitud de los familiares también puede resultar fundamental.

Las consecuencias de que el paciente rechace al tratamiento pueden ser fatales: aumentando la carga viral, desarrollándose más resistencias y transmitiendo cepas resistentes. Por ello, justifica el doctor Ortega “el médico se comporta como un policía para intentar saber si el paciente sigue o no el tratamiento”.

La importancia de la comunicación

El Proyecto Libra trabaja para conocer la demanda de ayuda psicológica por parte de los afectados y afectadas por el virus VIH y detectar las principales causas de resistencia al tratamiento, buscando las estrategias necesarias para romperla.

Para ello, creen necesaria una comunicación directa y sincera entre médico y paciente, por ejemplo, comentando el enfermo si quiere evitar molestos efectos secundarios de un fármaco como diarreas, o interesándose el médico por el ritmo de vida del paciente, para evitar que un fármaco determinado pueda alterarlo y le resulte incómodo. El objetivo común: que el paciente acepte y cumpla un tratamiento antirretroviral que se demuestra cada vez más eficaz a la hora de inhibir el desarrollo de la enfermedad.

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