Con el corazón no se juega

Dos de cada tres pacientes que fallecen en los primeros 30 días de infarto de miocardio lo hacen antes de llegar al hospital, según datos de la Sociedad Española de Cardiología (SEC). Estas cifras dejan constancia de la importancia de incidir en la prevención de las enfermedades del corazón, por lo que los cardiólogos consideran primordial intentar concienciar a la población en la prevención para evitar o retrasar al máximo la aparición de éstas.

El presidente de la Sociedad Española de Cardiología, el doctor Federico Vallés, reconoce que, a pesar de la insistencia de médicos y medios de comunicación para informar a la sociedad sobre los factores de riesgo de las enfermedades del corazón, el número de afectados sigue aumentando. Esto es debido, en opinión del doctor Vallés, a que “los médicos no siempre hemos sabido trasmitirlo, y aunque los datos son muy claros, primero nos tenemos que convencer de ello. Cada minuto fallecen por cardiopatías entre 15 y 16 pacientes, por lo que la prevención es fundamental”.

Principales riesgos para el corazón

Diversos comportamientos, hábitos de vida y circunstancias pueden ayudar a la aparición de una dolencia cardiovascular. Son los conocidos como factores de riesgo. En algunos de ellos no se puede intervenir por razones obvias. Es el caso de la edad, el sexo y la herencia genética. Pero existen otros sobre los que sí se puede actuar, los llamados factores modificables, aquellos que si se evitan o se eliminan pueden lograr reducir de forma significativa el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular.

La Fundación Española del Corazón ha realizado una serie de recomendaciones que se detallan a continuación. Se explica cómo repercute cada uno de estos factores modificables en la salud del corazón, del sistema circulatorio y en la salud en general.

El Colesterol es una molécula grasa que circula por la sangre y que, en cifras normales, es imprescindible en la composición de células, hormonas y tejidos. Sin embargo, en exceso (hipercolesterolemia) es uno de los principales factores de riesgo: puede adherirse en forma de placas a las arterias, obstruirlas y desencadenar episodios de infarto o angina de pecho. Existen dos clases de colesterol: el LDL (colesterol malo) que incrementa el riesgo cardiovascular y el HDL (colesterol bueno) que en cifras elevadas ejerce como factor de protección.

La Hipertensión viene provocada por la elevación de los niveles de presión arterial (por encima de la medida ideal: 14/9) y es capaz de favorecer la progresión de la enfermedad coronaria, aumentar el trabajo del corazón y facilitar la formación de arteriosclerosis. El retraso en descubrirla y, por tanto, en tratarla puede terminar produciendo un daño importante en los vasos sanguíneos. De ahí la importancia de su prevención y de su diagnóstico precoz.

El Tabaquismo. Los efectos del tabaco sobre el organismo son de todos conocidos. Cáncer, problemas respiratorios, etc. Pero, en lo que a la salud del corazón se refiere, hay que decir que la nicotina daña la pared interna de las arterias, favorece la formación de coágulos en la sangre y el monóxido de carbono disminuye el aporte de oxígeno al miocardio (músculo del corazón). Paradójicamente, es un factor de riesgo de efectos reversibles: tres años después de abandonar el hábito tabáquico se iguala el riesgo de infarto o accidente cerebrovascular del exfumador al de las personas no fumadoras.

La Diabetes se caracteriza por el incremento de la cantidad de glucosa en la sangre y suele ir acompañada de alteraciones en los vasos sanguíneos, lo que la convierte en un factor de aceleración del desarrollo de la enfermedad cardiovascular. Su diagnóstico y correcto tratamiento son por ello fundamentales para mantener este factor de riesgo bajo control.

Obesidad y Sedentarismo.Una dieta desequilibrada, es decir, pobre en frutas, verduras y hortalizas y rica en grasas de origen animal y azúcares, y la falta de ejercicio físico (el sedentarismo) son los principales desencadenantes de la obesidad.

La Fundación Española del Corazón recuerda que el exceso de alcohol y el estrés también colaboran en el desarrollo de las enfermedades de corazón y que, por lo tanto, es necesario su control y tratamiento.

¿Te ha parecido interesante? ¡Compártelo!
Compartir

Recibe nuestro boletín semanal

*Al suscribirte estás aceptando las condiciones de uso y política de privacidad

MedicinaTV no se hace responsable de las opiniones expresadas por los usuarios de esta web en sus comentarios, se reserva el derecho a publicar o eliminar los comentarios que considere oportunos.