¿Cómo es la madre del siglo XXI?

Chicco, empresa líder en el mundo infantil con más de 50 años de experiencia, ha llevado a cabo un estudio a nivel nacional para conocer las actitudes de la mujer española con respecto a la maternidad. El objetivo es tener un perfil real y actualizado de este grupo social en transformación constante. Los resultados obtenidos en este primer Informe sobre la Infancia y la Maternidad en España conforman una radiografía precisa de quién es hoy y qué espera la mujer española, mostrando de manera objetiva sus logros, sus preocupaciones, sus necesidades y sus expectativas.

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Las mujeres españolas siguen queriendo en su mayoría ser madres. De hecho, ya lo son más de la mitad -un 54 por ciento- entre los 18 y los 45 años y hasta un 87 por ciento tiene intención de tener hijos en el futuro. Sin embargo, tener hijos no es la única opción para las mujeres: un 13 por ciento declara que ni tiene ni piensa tenerlos en el futuro.

En cuanto a los motivos para tener hijos, las mujeres aluden a la importancia que tiene el hecho de tenerlos para su realización como mujer (7 de cada 10), la relevancia social que se le da al hecho de tenerlos (4 de cada 10), y el efecto positivo que ejerce sobre la relación de pareja (4 de cada 10). Pero la razón citada con mayor frecuencia por las mujeres -incluidas las que no son madres- es la idea de que para los niños es importante tener hermanos (8 de cada 10 mujeres).

El número ideal de hijos sigue siendo la “parejita”. Así, el 73,5 por ciento aspira a tener 2 hijos de media, un 13,5 por ciento más de 2 y un 13 por ciento ninguno. Si bien éstos son los deseos, la realidad es que las madres reducen por distintos motivos el número final de hijos que tienen. Así, según revela el Informe, una tercera parte de las mujeres españolas habría querido tener un hijo más del que ha tenido.

Algunos de los motivos de esta reducción son la falta de recursos económicos para educarles, la falta de tiempo para atenderles adecuadamente, la falta de conciliación entre la vida laboral y familiar y la perspectiva del cambio drástico de vida que conlleva la llegada de un hijo.

Madres de 40… aún con hijos pequeños

Actualmente se accede tarde a la maternidad, situándose la edad media por encima de los 30 años. Como consecuencia, hoy casi la mitad -el 45 por ciento- de las mujeres que son madres entre 39 y 45 años, tiene hijos menores de 10 años, y un 20 por ciento de ellas, hijos menores de 5.

Esto, además de confirmar que las mujeres españolas tardan en convertirse en madres, también sugiere que las segundas uniones, cada vez más frecuentes, pueden asimismo estar propiciando la existencia de hijos pequeños a edades tradicionalmente consideradas como avanzadas.

Hijos SÍ… pero cuando hay Salud, Dinero y Amor

Las mujeres son conscientes de la importancia que tiene traer un hijo al mundo, de la responsabilidad que genera y de las dificultades que conlleva. Por eso suele ser una decisión largamente meditada y cuidadosamente planificada. En consecuencia, un 94 por ciento de las madres elige el momento en que su estado de salud y su relación de pareja son satisfactorios.

Otro pilar fundamental es la situación económica. La mayoría de las mujeres que tienen un hijo está en situación de asumir los gastos durante los dos años siguientes al nacimiento de ese hijo (83 por ciento) y los de su educación futura (79 por ciento).

Maternidad: hay un antes y un después

La llegada de un bebé provoca una auténtica revolución en la vida de la mujer. Las madres aseguran que el bebé no sólo cambia aspectos muy concretos de su vida cotidiana tales como horarios, hábitos de sueño y actividades de ocio, sino también sus relaciones personales y hasta sus valores y su visión de la vida.

Según se desprende del Informe, el 77 por ciento de las madres se dedica al bebé en exclusiva, por lo que no es de extrañar que el 92 por ciento de ellas afirme haber adaptado sus horarios a los de su hijo. Como consecuencia, el 86 por ciento relega totalmente el ocio a un segundo plano por falta de tiempo libre y por el cambio en sus horas de sueño. Entre las actividades de ocio a las que las madres renuncian están, en primer término, salir por las noches a cenar o a bailar; asistir a espectáculos, practicar sus aficiones preferidas, relacionarse con sus amigas y viajar los fines de semana. Estar con la familia y ver la televisión son las actividades de ocio que practican con mayor asiduidad dado que no requieren salir de casa.

Por otra parte, para dos de cada tres madres dejan de ser prioritarios su dedicación e interés por el trabajo.

También los valores y la visión del mundo se transforman, generando en las madres mayor capacidad de sacrificio, mayor sentido de la responsabilidad, mayor sensibilidad ante la injusticia y mayor preocupación ante la enfermedad y la muerte, así como una necesidad más apremiante para hacer algo por los demás.

La maternidad también influye en la relación de pareja. Para un 67 por ciento de las madres, la calidad global mejora tras el nacimiento del bebé, aunque para un 25 por ciento de ellas, la sexualidad y el tiempo que le dedican a su pareja se resienten. Finalmente, la llegada de un hijo también afecta positivamente a la relación con los propios padres. Estos aportan su experiencia y su mayor disponibilidad de tiempo, abriéndose así una etapa muy positiva en sus relaciones con ellos, hasta el punto de que para un 72 por ciento de las mujeres convertirse en madre ayuda a ser mejor hija, y un 57 por ciento afirma haber iniciado tras el nacimiento del bebé una nueva relación con los padres, más intensa e igualitaria.

Los mayores miedos

Otro de los efectos que se deja sentir tras la llegada de un hijo es la aparición de temores que antes no existían. El mayor y más generalizado es el miedo a que no esté perfectamente sano, siendo mencionado por el 82 por ciento de las madres. También aparece el miedo a morir demasiado pronto y no poder cuidar del hijo (53 por ciento de las madres), dudas acerca de su capacidad para saber cuidarle (30 por ciento) y temor a no poder ser buena madre y tener capacidad de amarle (25 por ciento).

Una de cada tres madres cuida al bebé sin ninguna ayuda

El cuidado del bebé sigue siendo una tarea esencialmente femenina. En casi la mitad de los hogares es ella quien realiza, sola o casi sola, todas las tareas relacionadas con su crianza, con un 33 por ciento de las madres que juega este papel en exclusiva y un 16 por ciento que lo hace de manera mayoritaria.

Entre las tareas que las madres asumen de manera mayoritaria se cuentan aquellas que requieren más paciencia o mayor disponibilidad de tiempo: llevarle al pediatra (64 por ciento), vestirle (60 por ciento), levantarse para la noche para atenderle (59 por ciento), dormirle (56 por ciento), bañarle (52 por ciento) y darle el biberón o la papilla (51 por ciento).

Mucho más alentador resulta el dato de ese 44 por ciento de madres que afirma, por el contrario, que el padre juega un papel de igualdad en el cuidado del bebé. Las tareas que comparten el padre y la madre a partes iguales tienen, por lo general, un carácter más lúdico: jugar (61 por ciento de las parejas), hacerle mimos (56 por ciento), cogerle en brazos (54 por ciento), cambiar pañales (53 por ciento), llevarle de paseo (52 por ciento) y atenderle cuando llora (52 por ciento). En cuanto a las tareas que el padre realiza de manera exclusiva o mayoritaria, son meramente testimoniales: jugar (9 por ciento), bañarle (8 por ciento) y llevarle a la guardería (7 por ciento).

La creciente participación masculina -aún siendo meramente testimonial- también se refleja en este informe, al revelar que un 2,5 por ciento de los padres se ocupa en exclusiva del cuidado del bebé y un 2,7 por ciento lo hace de manera mayoritaria, aunque no exclusiva.

La conciliación, más cerca

Un 50 por ciento de las mujeres que trabaja fuera de casa opina que la dirección de su centro de trabajo está orientada a favorecer la conciliación entre la vida laboral y la maternidad. Entre las medidas más habituales que se adoptan para lograr este propósito se citan la flexibilidad en los horarios (52 por ciento), en los permisos y en las excedencias (52 por ciento), beneficios sociales para las madres con hijos pequeños (24 por ciento) y, en menor proporción, flexibilidad para poder trabajar a distancia (11 por ciento).

Sin embargo, aún queda un 38 por ciento de mujeres trabajadoras que opina que la dirección de su centro de trabajo no está orientada a favorecer esta conciliación, y un 22 por ciento de madres que afirma haber tenido dificultades para compaginar el trabajo con el cuidado del bebé.

Aunque ya son más las madres satisfechas en este sentido que las que se pronuncian en sentido contrario, no hay que dejar de considerar que casi 4 de cada 10 mujeres todavía tiene quejas al respecto, y que el número de hijos que ellas decidan tener en el futuro estará determinado, en gran medida, por la evolución de este aspecto.

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