¿Cómo es el paciente de la era Internet?

Internet es una hoja de doble filo, especialmente en lo que a información sobre salud se refiere: ofrece a los pacientes mucha información médica, pero ésta no siempre es veraz. Y tampoco la mayoría de enfermos poseen la suficiente formación como para interpretar todo lo que leen.

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Generalmente “la información es útil para la educación sanitaria y la prevención de enfermedades pero también tiene sus inconvenientes cuando el volumen de ésta es tan grande que se transforma en desinformación”, afirma el Dr. Ramón Trias y Rubiès, académico numerario y secretario general de la Real Academia de Medicina de Cataluña (RAMC). Estamos entonces ante el síndrome del enfermo informado, pero no formado.

“Lo importante -recalca el Dr. Trias- es saber exactamente cuáles son las fuentes de las que se nutre esa información”, porque no todo lo que está en la red es veraz.

Por otro lado, “en muchos casos los enfermos no tienen la formación básica para interpretar esa información y por ello consideramos necesario que haya no un control, pero sí un conocimiento previo”, añade.

En el marco del coloquio Multimedia y medicina: cómo se tratan las noticias médicas en prensa, radio y televisión, celebrado recientemente en la sede de la RAMC en Barcelona, el Dr. Ciril Rozman, catedrático de Medicina Interna y profesor emérito de la Universidad de Barcelona estableció una analogía entre la profesión médica y la periodística: “el interés primario de los médicos es el bienestar del paciente y, el de los periodistas, dar información responsable”. “Por esta razón -añadió- Internet no es un medio de comunicación sino una tecnología de transmisión de conocimientos”, puesto que tiene mucha información no veraz.

¿Errores médicos o efectos adversos?

Se habla de que los médicos cometen errores, “los que cometen errores son las personas no los médicos”, sentencia el Dr. Trias. “Todo el mundo comete errores y los médicos cometen el mismo número de errores que los que no son médicos, o posiblemente menos porque son conscientes de que lo más grave de un error médico es que afecta a otra persona”, precisa.

Por ello, en mi opinión, “lo importante es hablar de efectos adversos que son co-sustanciales no sólo al error sino a la actuación”.”La cantidad de efectos adversos respecto al número de errores es muy desproporcionada: un tres o cuatro por ciento de errores se cometen siempre sobre 100 casos de efectos adversos”, aclara.

En el coloquio participaron además de los doctores Ramón Trias Rubiès, Ciril Rozman, el Dr. Miquel Vilardell, catedrático de Medicina de la Universidad Autónoma de Barcelona; y los periodistas Josep Cuní, presentador de TV3, Màrius Beut, locutor de la Cadena COPE y Joan Oliver, redactor del diario Avui.

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