Carencia de vitaminas en la dieta

Siete de cada diez españoles consumen cantidades de vitamina D inferiores a los niveles recomendados, por lo que el enriquecimiento dietético debe ser seriamente considerado, alertan diversos especialistas.

Enfermedades y patologías relacionadas: Cáncer, Malnutrición

El 70 por ciento de los españoles consume cantidades de vitamina D inferiores a los niveles recomendados, aunque entre el 8-10 por ciento toma habitual o cíclicamente suplementos vitamínicos. Además, la carencia más prevalente entre los europeos es la de vitamina B6, seguida de las vitaminas E y B12, según recoge el libro Vitaminas y salud. De las enfermedades carenciales a las degenerativas, presentado recientemente.

Según uno de los autores del libro, el catedrático de Nutrición y Bromatología en la Universidad San Pablo-CEU de Madrid, Gregorio Varela, en España existe una gran deficiencia en vitamina D, presente en los lácteos, sobre todo al acabar el invierno, al igual que ocurre en Europa. El enriquecimiento dietético debe ser seriamente considerado, especialmente durante esta estación, destaca este experto.

El déficit de vitamina D tiene gran repercusión sobre el hueso en cualquier momento de la vida y podría aumentar el riesgo de algunos tipos de cáncer (colon, próstata y mama), según diversos estudios. El tratamiento con esta sustancia, junto con calcio, reduciría las tasas de fracturas de cadera y otras localizaciones en un 25 por ciento.

El libro aborda también cuestiones como la posible relación de las vitaminas antioxidantes con las enfermedades cardiovasculares, algunas formas de cáncer o el propio proceso de envejecimiento fisiológico. Además trata también la función del ácido fólico en la prevención de malformaciones congénitas o el importante papel potencial de la vitamina D en el mantenimiento de la salud ósea a lo largo de la vida.

Otras vitaminas necesarias

En cuanto a la vitamina E, presente entre otros en la soja y en el germen de trigo, el libro concluye que podría ayudar a prevenir o a disminuir las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y las complicaciones secundarias a la diabetes, como la retinopatía, la nefropatía y la insuficiencia renal. Estudios recientes sugieren que la administración de altas dosis de vitamina E podría disminuir la progresión de la enfermedad de Alzheimer.

Respecto al futuro de la ingesta de vitaminas en Europa, los expertos destacan que “probablemente van a tener un papel muy relevante los alimentos funcionales o fortificados”. Asimismo, la reducción del consumo de calorías hará que mejore la selección de los alimentos diarios hacia otros más sanos, nutritivos y seguros.

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