Baja el volumen de tus auriculares

Uno de cada cinco adolescentes padece una pérdida de audición originada, probablemente, por escuchar música a un nivel demasiado alto de forma regular y durante un tiempo prolongado, según los datos de un estudio realizado por el Hospital Brigham de Boston (Estados Unidos) y publicado en la revista JAMA.

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Las cifras, procedentes de dos encuestas nacionales realizadas en Estados Unidos entre casi 5.000 jóvenes de 12 a 19 años, indican además que la prevalencia de la pérdida de audición entre los adolescentes ha crecido un 30 por ciento entre 1994 y 2006.

En concreto, los investigadores estadounidenses, liderados por el doctor Josef Shargorodsky, utilizaron los datos de un total de 2.928 audiometrías realizadas entre 1988 y 1994 y 1.771 llevadas a cabo entre 2005 y 2006.

De este modo, expusieron a los jóvenes sonidos de baja frecuencia (de 0,5 a 2 kilohercios) o de alta frecuencia (3,4 a 6 kilohercios) y clasificaron como “pérdida de audición leve” cuando el adolescente experimentaba dificultades al identificar sonidos entre los 15 y los 25 decibelios, y pérdida grave a partir de 25 decibelios.

El análisis de los resultados indicó que la prevalencia de pérdida de audición entre los 12 y los 19 años fue del 14,9 por ciento en el periodo de 1988 a 1994 y del 19,5 por ciento (equivalente a 6,5 millones de adolescentes) en el periodo de 2005 a 2006, cifra que representa un incremento del 31 por ciento en poco más de una década.

En este sentido, y aunque los investigadores apuntan que en la mayoría de los casos la pérdida de audición era “leve”, la prevalencia de las pérdidas graves de audición fue significativamente más alta en el periodo más reciente, con un incremento del 77 por ciento respecto a 1994.

Sobre los datos específicos, las mujeres se mostraron significativamente menos propensas a sufrir una pérdida de audición que los hombres y los individuos procedentes de familias por debajo del umbral de la pobreza mostraron niveles significativamente más altos de pérdidas ocasionales de audición.

Por su parte, los investigadores apuntan que una historia clínica con tres o más infecciones de oído, la utilización de armas de fuego o estar expuesto a ruidos fuertes durante cinco o más horas a la semana no se pueden asociar con un mayor riesgo de sufrir pérdidas auditivas.

“Teniendo en cuenta estos datos, se hace evidente la necesidad de nuevos estudios que determinen las razones de este incremento e identificar los factores de riesgo potencialmente modificables para prevenir el desarrollo de la pérdida auditiva, tanto en la adolescencia como en la edad adulta”, concluyen los autores.

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