Aumenta el alcoholismo en colectivos como los preadolescentes o las amas de casa

Cada vez hay más consumidores habituales de alcohol entre las mujeres, los preadolescentes y los ancianos, grupos que antes se consideraban abstemios. Es una de las principales conclusiones de la guía Recomendaciones: Alcohol editada por la semFYC. Un libro práctico que aborda el problema del alcoholismo en nuestro país y da pautas sobre cómo intervenir ante los bebedores de riesgo.

Enfermedades y patologías relacionadas: Adicciones, Alcoholismo

El trabajo pretende deshacer tópicos sobre el consumo de alcohol y sus posibles beneficios en la salud. “En ningún caso”, afirman los autores, “los profesionales sanitarios deben enfatizar públicamente las posibles ventajas del consumo moderado porque es un mensaje equívoco, ambiguo y peligroso”, afirman en referencia a los múltiples mensajes que se lanzan sobre las posibles propiedades terapéuticas de bebidas alcohólicas como el vino.

Por ejemplo, el libro advierte que entre 1960 y 1995 el consumo de alcohol entre las amas de casa se ha incrementado un 58 por ciento. Y crece el número de bebedoras habituales, con una peculiaridad: un 48 por ciento tienen estudios universitarios, por encima del 18 por ciento que tiene estudios primarios. Algunas de las consecuencias médicas que afectan a este colectivo serían una relación causa-efecto probada en el cáncer de mama, disfunción ovárica e infertilidad, menopausia precoz, osteoporosis y aborto espontáneo en caso de las embarazadas.

Sus autores también han observado un aumento del consumo en la tercera edad y hoy un 10 por ciento de los individuos con dependencia es mayor de sesenta años. Algunos de los motivos que suelen inducirles al consumo de alcohol, señalados por los especialistas que han elaborado esta guía, son el fallecimiento del cónyuge, problemas económicos, la soledad, el internamiento en centros geriátricos, la despreocupación familiar o el padecer una enfermedad grave. En estos casos, el problema de alcohol puede detectarse a través de síntomas como la desnutrición, incontinencia urinaria, caídas, somnolencia, confusión mental o el abandono del cuidado personal.

La trágica relación de alcohol y ocio entre los jóvenes

Pero el colectivo que ha evolucionado más peligrosamente en sus pautas de consumo de alcohol es el de los jóvenes. Según la guía de la semFYC, la media de edad de inicio de consumo regular de alcohol se ha situado en los dieciséis años, pero un 1,3 por ciento de niños entre 11 y 13 años ya consume alcohol de forma diaria. Este consumo se ha trasladado de las comidas a los fines de semana y con el triste “objeto de divertirse con ayuda del alcohol”, como afirman los autores de la guía, “especialmente entre los 13 y los 25 años de edad y en ambos sexos”. Y ello ocurre aunque la OMS recomienda que no se sirvan bebidas alcohólicas a los menores de 18 años, pues metabolizan peor el alcohol y les resulta más dañino.

En la Encuesta Nacional de Salud de 1995 se reveló que un 40 por ciento de los estudiantes españoles había bebido alcohol en la última semana, casi un 28 por ciento había experimentado el tomar cinco o más bebidas alcohólicas en un intervalo de tres horas y un 21 por ciento se había emborrachado en el mes previo a la encuesta. Además, uno de cada diez menores de entre once y dieciocho años confesaba que se había emborrachado más de diez veces en su corta vida.

Los autores subrayan la influencia que ejercen los padres, hermanos mayores y amigos, en la iniciación y pautas de consumo de alcohol, aunque afirman que es mayor la que ejercen sus padres. “Esto se relaciona con dos aspectos del aprendizaje social como la imitación y el reforzamiento”, afirman los autores de Recomendaciones: Alcohol, pues “el consumo de bebidas alcohólicas se presenta como una conducta de integración en la familia o en el grupo”. Además, se lamentan de que “los medios de comunicación y los mensajes publicitarios contribuyen al clima favorecedor del inicio del consumo”.

El trágico balance es que hoy en España una de cada cinco personas bebe en exceso y una de cada veinte padece síndrome de dependencia del alcohol. En 1996, el abuso de alcohol ocasionó casi 13.000 fallecimientos, lo que supuso un 3,8 por ciento de la mortalidad total en España. Especialmente trágica es la mezcla de alcohol, aunque sea en cantidad moderada, y velocidad al volante, pues más de la mitad de los accidentes de tráfico están causados por el consumo excesivo de alcohol.

La cifra real de muertes que el alcohol causa directa o indirectamente cada año es difícil de calcular, ya que según el Instituto Nacional de Estadística, actúa en el 46 por ciento de las muertes por homicidio, el 25 por ciento de las muertes por suicidio, el 40 por ciento de las muertes por accidente de tráfico, el 70 por ciento de las muertes por cirrosis hepática, el 60 por ciento de los casos de pancreatitis crónica, el 50 por ciento de los tumores del tracto digestivo superior (labio, cavidad oral, faringe y laringe) y el 15 por ciento de las muertes por accidentes laborales.

El sencillo pero importante mensaje que imparte esta guía es “Alcohol: cuanto menos mejor”. Y para las embarazadas, conductores, trabajadores que manejan maquinaria peligrosa, personas que toman fármacos, niños y adolescente, abstenerse de consumirlo.

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