Apuntes sobre la artritis reumatoide juvenil

Se calcula que uno de cada mil niños padecerá alguna variante de artritis reumatoide juvenil, una enfermedad que requiere un tratamiento personalizado y efectivo. La artritis reumatoide juvenil es un mal diferente a la artritis adulta y no es el comienzo de ésta en edades tempranas.

Enfermedades y patologías relacionadas: Artritis reumatoide

El término artritis significa literalmente inflamación de las articulaciones. Como su nombre indica, en la artritis reumatoide juvenil hay una inflamación de las articulaciones que se tornan rígidas, hinchadas y sobre todo dolorosas.

El espacio articular que hay entre los huesos está rodeado por una cápsula, cuya parte interna alberga la membrana sinovial, que es la productora del líquido sinovial que lubrica la articulación y la nutre. Los extremos de los huesos están recubiertos de cartílagos que están diseñados para que éstos se deslicen con la máxima suavidad cuando nos movemos. Cuando alguien sufre artritis, la membrana sinovial se engrosa y produce demasiado líquido sinovial, dañando el cartílago y a veces los huesos. En los niños, el hueso todavía está creciendo, cosa que permite reparar y curar el daño articular en la mayoría de los casos, si se hace un seguimiento adecuado.

La causa de la artritis reumatoide juvenil se desconoce. No es una enfermedad hereditaria, ni tiene relación con alguna complicación durante el embarazo. No está causada por la ingesta de algún alimento concreto y no se cura ni mejora al cambiar la dieta. Tampoco está causada ni se cura con un cambio de clima, aunque sí se sufren más los síntomas cuando hay subidas o bajadas bruscas de la presión atmosférica. No es una enfermedad infecciosa, por lo tanto no se contagia, y está demostrado que en los niños que sufren este mal, el sistema inmunológico (sus defensas naturales) no funcionan correctamente. Aun así, los niños que padecen esta enfermedad tienden a mejorar porque con el tiempo el aparato locomotor evoluciona y sus defensas también.

Lo que está claro es que la artritis reumatoide juvenil es una enfermedad que a veces es difícil de diagnosticar porque los niños no siempre se quejan del dolor o bien sus síntomas son leves, por lo que puede pasar inadvertida incluso para un pediatra.

Tipos de artritis reumatoide juvenil

Artritis oligoarticular (o pauciarticular)

Es la forma más leve de la enfermedad y la más común. En esta variante sólo cuatro o menos articulaciones están afectadas y una de ellas acostumbra a estar hinchada. No se observa un cambio importante de la evolución del crecimiento. Puede tener brotes y remisiones de manera alternada, pero en general no se observa ningún daño definitivo en las articulaciones. Tiende a ser de corta duración y la enfermedad desaparece en un periodo de tres o cinco años.

Artritis poliarticular

Se denomina así cuando cinco o más articulaciones están afectadas. La duración de este tipo de artritis es variable, pero en general es más de cinco años. Como en el tipo anterior, se observan alternancias de aparición y desaparición momentánea del mal. A veces se observa afectación de órganos internos, aparición de nódulos subcutáneos o bien una ligera inflamación de los vasos sanguíneos.

Artitis sistémica (o enfermedad de Still)

Es la forma más severa de la artritis y, por suerte, la menos común. Se caracteriza por unas manchitas en la piel y por picos de fiebre diarios. Fue descubierta por el doctor G. Still a finales del siglo XIX. Los niños afectados se sienten muy enfermos a última hora de la tarde pero al despertarse se sienten mejor, cuando la temperatura baja. Presentan los ganglios inflamados, y los órganos internos, como el corazón, el hígado, o bien los pulmones también se pueden inflamar, pero no sufren daño permanente. A veces es difícil diagnosticarla ya que en las primeras etapas de la enfermedad no se observan signos de inflamación y la fiebre y las manchas en la piel son síntomas, a su vez, de otras enfermedades que no tiene nada que ver.

Espondilitis anquilosante juvenil

Este tipo afecta principalmente a niños varones de ocho a diez años. Es bastante benigna, aunque puede desarrollarse de manera más severa. Además, es uno de los pocos tipos de artritis que puede decirse que es hereditaria; un 90 por ciento de los niños afectados tienen un gen asociado a la enfermedad. Normalmente afecta a las articulaciones de los miembros inferiores, como las caderas, rodillas o tobillos.

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