¿A qué tienes miedo? Fobias específicas

Miedo a volar, a conducir, a las cucarachas, las serpientes... la lista es muy larga. El perfil de las personas que sufren fobias es el de una mujer joven (entre 18 y 40 años), ansiosa, nerviosa y con rasgos obsesivos que además suelen ser negativas y dan mucha importancia a las cosas que salen mal.

Enfermedades y patologías relacionadas: Fobias

La fobia específica es el trastorno de ansiedad más frecuente y afecta a un 3,6 por ciento de la población española, aunque las mujeres con un 6,54 por ciento, las sufren tres veces más que los hombres (2,32 por ciento).

A lo largo de su vida, el porcentaje de españoles que pueden sufrirlo es del 4,52 por ciento, siendo el miedo a volar la más habitual de las fobias específicas y además, uno de los que en vacaciones más limita a la gente para llevar una vida normal, ya que es “el que más restringe a las personas a la hora de irse de viaje”, según ha explicado a Europa Press, el psicólogo Antonio Cano, del Colegio de Psicólogos de Madrid.

“Estas personas tienen miedo a volar pero en cambio, se montan en un coche cuando estadísticamente es más seguro el avión que el coche”, ha señalado el experto. Otro miedo que puede alterar el tiempo de vacaciones es el miedo a conducir, que “se da especialmente en mujeres”. Aunque tienen el carnet, “delegan en otro la conducción, como en sus maridos, así cuanto menos conducen más miedo desarrollan”, ha señalado.

Las mujeres lo sufren más porque necesitan “tener un mayor control de las situaciones y además tienen más tensión y más ansiedad que los hombres”. Igualmente, durante el verano el miedo al agua resulta más problemático, ya que “impide a la gente que lo padece disfrutar del mar o de la piscina”, ha comentado el psicólogo. La gente que sufre esta fobia suelen tener miedo ahogarse porque se obsesionan con el hecho de que “aunque se sepa nadar, hay gente que ha muerto ahogada”.

En todas estas situaciones, el individuo tiende a exagerar el miedo y el riesgo de la situación, por ello “hay miedos que puede parecer que tienen algún sentido pero otros no”, ha explicado.

Así, el experto ha señalado que hay fobias a animales como perros, arañas o serpientes, porque pueden representar en algún momento un peligro para el hombre, de hecho la tendencia es que los miedos surjan de “algo aprendido en el pasado”, ha indicado.

“Si a alguna persona le ha atacado un perro, por ejemplo, es normal que desarrolle ese miedo” o incluso a otros animales inofensivos como las palomas “si alguna vez se asustó al pasarle una paloma muy cerca”.

En cualquier caso, la mayoría de los miedos responden a la parte irracional de las personas, “tienen que ver con el lado de las emociones y las emociones están al margen de la razón”, ha subrayado Cano.

Para curar una fobia es necesario exponerse a ella

Por ello, a la hora de empezar un tratamiento “hay que combinar ambas facetas”. De este modo, se basa en el aprendizaje y la adquisición de una serie de habilidades para superar el miedo. Además, ha recalcado que es necesario “exponerse al miedo y no evitarlo” para poder curarse.

El problema de los tratamientos reside en que la mayoría de las personas acuden al médico de cabecera, que no sabe cómo curarlo. De este modo, a una persona que tiene miedo a volar “le recetará un tranquilizante que le ayudará a pasar mejor un vuelo, pero no le curará el miedo”, ha subrayado.

De todas maneras, en general, “a menos que sea muy incapacitante”, las personas con fobias no suelen tratar de curarlas. Cuando existe “una mayor disfunción en su vida es cuando acuden a tratarse”, por ejemplo, una persona que tenga que viajar mucho en avión.

Además, Cano ha resaltado que hay que tener en cuenta que “las fobias tienden a evolucionar a más”, por ejemplo ha expuesto el caso de personas con miedo a las cucarachas que “pueden llegar a no abrir las ventanas por miedo a que entren” o de “gente que de pequeños tiene miedo a la oscuridad y de mayores siguen controlando si hay algo debajo de la cama”.

El perfil de las personas que sufren fobias es el de un mujer joven (entre 18 y 40 años), ansiosa, nerviosa y con rasgos obsesivos; además suelen ser negativas y dan mucha importancia a las cosas que salen mal. Normalmente, estas personas “confiesan su miedo sin problemas y no se suelen avergonzar”.

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