Vall d’Hebron opera con éxito un feto con espina bífida mediante un parche sintético

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La nueva técnica consiste en tapar la médula con un parche especial que se engancha encima del defecto con un adhesivo sellante que proteja del líquido amniótico, sin tocar la piel. A medida que el feto va creciendo, la piel acabará sustituyendo el parche. Cuando el bebé nace, el defecto ya está cerrado y recubierto por piel.

Vall d’Hebron opera con éxito un feto con espina bífida mediante un parche sintético

El Hospital Vall d’Hebron de Barcelona ha operado con éxito la espina bífida de un feto, durante la semana 24 de gestación, mediante una operación intrauterina que constituye el primer caso del mundo en el que la reparación de esta malformación congénita del sistema neuronal central se trata con un parche sintético, reabsorbido por la piel del mismo bebé.

Se trata de la primera vez que se realiza una intervención de estas características en Cataluña, al aplicarse una cirugía fetal abierta mínimamente agresiva para el feto por un caso de extrema gravedad como es el mielomeningocele o espina bífida, un desorden congénito que afecta al sistema nervioso central y que, en vida, produce parálisis de las extremidades inferiores con dificultad o incapacidad para andar, así como incontinencia de esfínteres. Además, es la primera vez que se realiza esta intervención con una técnica pionera en el mundo, que ha sido ideada y desarrollada en conejos y ovejas en el Vall d’Hebron Institut de Recerca (VHIR).

El mielomeningocele -más conocido como espina bífida- es una malformación congénita muy compleja que afecta al cierre de la columna vertebral y la médula espinal y todos sus nervios, que al estar en contacto con el líquido amniótico durante el embarazo sufre un deterioro añadido y que, por tanto, empeora el nivel de parálisis. Aún hoy, representa la segunda causa de discapacidad física en la infancia y las secuelas más frecuentes son: en el ámbito motor (problemas para caminar), de esfínteres (no control de los esfínteres de la orina y de las heces) y cerebral, hidrocefalia y malformación de Chiari II (acumulación de líquido cefalorraquídeo en el cerebro y herniación del cerebelo). En España esta malformación afecta a 1 de cada 1.000 nacidos vivos.

El tratamiento clásico del mielomeningocele es el cierre postnatal (al poco tiempo de nacer) del defecto, pero el problema es que el daño ya está hecho porque los nervios han sido deteriorados y ya no funcionan. Por ello, se hace un tratamiento prenatal (antes de nacer, cuando el feto está dentro del útero de la madre), previo diagnóstico por ecografía y resonancia magnética, que consiste en cerrar el defecto tapando la médula para que no esté en contacto con el líquido amniótico y no se estropee. También para evitar la fuga del líquido cefalorraquídeo que empeora las malformaciones cerebrales.

La intervención, realizada por cirujanos fetales, conjuntamente con los obstetras de la Unidad de Medicina Fetal, consiste en abrir el útero como si fuera una cesárea, en la mitad de la gestación, de manera que la espalda del feto quede expuesta y, así, corregir el defecto fetal y, posteriormente, volver a cerrar el útero. Con esta intervención prenatal se pretende evitar el deterioro ulterior de los nervios y su función, para conseguir la mejora en la marcha y también evitar la malformación de Chiari II, la hidrocefalia y, por tanto, el riesgo de deterioro mental.

Técnica pionera en el mundo, fruto de la investigación durante años en conejos y ovejas

Esta intervención, que realizan pocos hospitales en Europa, se ha realizado, además, utilizando una nueva técnica, ideada y desarrollada por el Grupo de Bioingeniería, Ortopedia y Cirugía Pediátricas del Vall d’Hebron Institut de Recerca (VHIR), que reduce el tiempo de manipulación sobre el feto (45 minutos) y es menos agresiva. La técnica es fruto de años de experimentación de cirugía en modelos animales.

Hasta ahora, se tapaba la médula y se cosía la piel por encima, pero esto conllevaba problemas para el feto, ya que algunas veces no había suficiente piel para cubrir el defecto y se tenían que hacer procedimientos complejos de colgantes musculares y cutáneos, largos y agresivos para el feto.

La nueva técnica consiste en tapar la médula con un parche especial que se engancha encima del defecto con un adhesivo sellante que proteja del líquido amniótico, sin tocar la piel. A medida que el feto va creciendo, la piel acabará sustituyendo el parche. Cuando el bebé nace, el defecto ya está cerrado y recubierto por piel.

El trabajo de investigación ha posibilitado desarrollar esta técnica totalmente innovadora, pero a pesar del éxito obtenido, la investigación aún continúa, ya que actualmente se está trabajando para hacer la intervención por fetoscopia, es decir, sin tener que abrir el útero de la madre, solo entrando por un solo punto (intervención muy poco invasiva que no requerirá partos por cesárea posteriores), así como aplicar células madre para conseguir una regeneración de los tejidos, lo que ya se está logrando en el animal de experimentación.

La importancia del diagnóstico y el tratamiento prenatal

El diagnóstico de esta patología se realiza mediante ecografía y se suele hacer en la ecografía de la semana 20, que es la de cribado morfológico. Ante una alteración tan severa como ésta, hasta ahora solo podíamos ofrecer la reparación postnatal o la interrupción de la gestación. En cambio, ahora podemos ofrecer un tratamiento prenatal. Hay que decir, sin embargo, que en estos momentos el tratamiento prenatal mejora mucho el pronóstico de estos casos, pero no consigue todavía una curación al 100%. Esto hace que estos niños y niñas tengan que ser seguidos en la Unidad de Espina Bífida multidisciplinar y sin límite de edad para hacer el control integral del paciente y la rehabilitación que va encaminada tanto a la mejora de la marcha, como la del control de esfínteres. Esta unidad funciona desde hace 30 años y conceptualmente es la única en todo el Estado.

Centros de alta especialización. Programas de Cirugía Fetal

Cada vez más, los avances tecnológicos hacen que se detecten más y mejor las malformaciones congénitas. Muchas de estas malformaciones fetales pueden ser letales o devastadoras para la vida postnatal de estos pequeños pacientes. Pocos centros en todo el mundo pueden ofrecer actuaciones intrauterinas para mejorar estos problemas mediante cirugía fetal, y menos aún preparados para tratar patologías fetales que requieren abrir quirúrgicamente el útero materno. Unos 6 centros en USA, un centro en Brasil y solo 3 en toda Europa pueden ofrecer este tipo de cirugía fetal. El Programa de Cirugía Fetal del Hospital Universitario Vall d’Hebron en Barcelona, creado hace 10 años, ofrece todas las posibilidades terapéuticas para tratar malformaciones fetales como la hernia diafragmática, las tumoraciones pulmonares y sacro coccígeas, las obstrucciones urinarias, las tumoraciones cervicales y mediastínicas, las alteraciones entre gemelos, las bridas amnióticas y también la espina bífida, entre otros.

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