Un estudio pionero mide la respuesta inflamatoria intracraneal después de un traumatismo craneoencefálico

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Los datos del estudio suponen un cambio de paradigma respecto a lo que se creía que sucedía en estos casos y serán utilizados en el futuro para establecer dianas terapéuticas a una difícil situación como es el traumatismo craneoencefálico, la primera causa de muerte y discapacidad en menores de 45 años.

Especialidades relacionadas: Medicina Intensiva, Neurocirugía

Un equipo de investigadores, liderado por el Dr. J.Sahuquillo y el Dr. J.Montaner del Institut de Recerca de l”Hospital Universitari de la Vall d”Hebrón, ha podido evidenciar por primera vez la respuesta inflamatoria intracraneal en personas que han padecido un traumatismo. Lejos de lo que se pensaba, la respuesta inflamatoria es muy rápida, inicial y elevadísima.

Estos datos, a pesar de que es necesario poderlos reproducir en estudios posteriores, han sido publicados en la revista Intensive Care Medicine y suponen un cambio de paradigma respecto a lo que se creía que sucedía en estos casos y serán utilizados en el futuro para establecer dianas terapéuticas a una difícil situación como es el traumatismo craneoencefálico, la primera causa de muerte y discapacidad en menores de 45 años.

Hasta hace muy poco, la medida de la respuesta inflamatoria intracraneal a un traumatismo se valoraba midiendo los marcadores de la inflamación en el plasma. La teoría era que, a nivel cerebral, esta respuesta inflamatoria era mínima y que aumentaba tardíamente (48-72h después del traumatismo). A partir de este momento se detectaban estos marcadores de respuesta inflamatoria en plasma, es decir, gracias a una analítica.

Una de las novedades de este estudio ha sido la técnica utilizada para obtener estas medidas. Hace relativamente poco tiempo, se empezó a utilizar una nueva técnica de microdiálisis en estos casos de traumatismos moderados y graves. Esta técnica no es más invasiva que aquéllas ya utilizadas para la medida de la presión intracraneal, imprescindible para el control de estos pacientes y la toma de decisiones terapéuticas. Aprovechando el mismo orificio de entrada del catéter, se introduce uno de calibre inferior a un milímetro que filtra sustancias químicas pequeñísimas, que evalúan el metabolismo (glucosa y otros indicadores del funcionamiento de las neuronas). Desde hace muy poco, esta técnica permite el filtrado de sustancias mucho más grandes (unas 1000 veces más grandes) como algunas proteínas. Este nuevo paso ha permitido estudiar directamente, en el interior del cráneo, enzimas y marcadores de inflamación. De esta manera se ha podido evidenciar que esta inflamación existe y que aparece desde las primeras horas (<12), tiene un pico a las 24-48 y después esta respuesta va disminuyendo. De forma que, contrariamente a lo que se pensaba, es una respuesta aguda y muy elevada. Estos resultados tienen muchas implicaciones. No sólo explican un mecanismo que no se conocía, sino que se ha visto que la MMP9 (una de las enzimas estudiadas) se activa inmediatamente después de un traumatismo y se sobreexpresa en la fase aguda de este traumatismo, pudiendo además contribuir a dañar la barrera hematoencefálica. Esto explicaría porqué estos marcadores de inflamación no se detectan inicialmente en plasma y sí a las 48-72h. La explicación no responde a una elevación tardía de esta inflamación intracraneal como se creía, sino a que inicialmente los elementos inflamatorios no atraviesan esta barrera hasta que las propias metaloproteinasas (MMP) no la vencen. Este cambio de paradigma supone además una posible diana terapéutica. “Si se conoce esta respuesta inflamatoria precoz y el daño que produce en la barrera que protege este cerebro, será posible incidir, inhibiendo esta cascada lesiva”, nos explica el Dr. Joan Sahuquillo, jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital Universitari de la Vall d”Hebron. Estos resultados suponen un claro ejemplo de investigación traslacional, pues pueden tener en el futuro una clara y directa aplicabilidad en la atención a los enfermos, proponiendo esta nueva diana terapéutica a una patología altamente frecuente, grave y, demasiado a menudo, mortal. Faltan nuevos estudios que establezcan realmente sobre qué se debe incidir, si sobre la propia respuesta inflamatoria o bien controlar e inhibir la sobreexpresión de metaloproteinasas que son las responsables de la lesión de la barrera hematoencefálica. Este estudio se ha llevado a cabo a partir de las muestras de pacientes ingresados a la UCI de Neurotraumatología de este hospital y los biomarcadores estudiados se han determinado en el Laboratorio de Investigación Neurovascular de l”Institut de Recerca de l”Hospital Universitari de la Vall d”Hebrón, que dirige el Dr. Joan Montaner. Esta unidad recibe enfermos con traumatismo craneoencefálico moderado o grave y otros con infartos malignos de la arteria cerebral media (uno de los más graves). El grupo de pacientes control (con traumatismo craneoencefàlico sin evidencia de lesión cerebral) mantenía los niveles de metaloproteinasas y de respuesta inflamatoria dentro la normalidad, cosa que refuerza la hipótesis de trabajo.

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