Un broncoscopio guiado consigue biopsiar sin punción ni cirugía el 75 por ciento de los nódulos pulmonares de más de dos centímetros

Canal: Profesional

El riesgo de este procedimiento diagnóstico es mucho menor que el de la punción transtorácica y por supuesto que el de una toracotomía. Mientras que la incidencia de neumotórax provocados por la técnica transtorácica convencional es de un 20 por ciento mediante la broncoscopia guiada por navegación se reduce a un seis por ciento.

Especialidades relacionadas: Anatomía Patológica , Neumología

Un broncoscopio guiado mediante navegación electromagnética consigue tomar muestras o biopsiar el 75 por ciento de los nódulos pulmonares de más de dos centímetros de tamaño lo que evita la cirugía o la punción transtorácica, técnica que conlleva un aumento del riesgo para el paciente, según explicó en un comunicado el doctor Luis Seijo, especialista en Neumología de la Clínica Universitaria de Navarra.

“El fundamento de la broncoscopia dirigida mediante navegador consiste en llegar por el interior del árbol bronquial hasta el lugar donde se sitúa el nódulo dentro del cuerpo del paciente guiado por un sistema que revela en todo momento la posición del instrumento que se utiliza para hacer la biopsia”, apuntó el especialista.

En el caso del pulmón el sistema está dotado de una sonda electromagnética que sirve de guía. Al llegar al nódulo de interés la sonda se sustituye por una pinza de biopsia o por una aguja de citología instrumental que permite obtener una muestra de la lesión. El sistema también facilita el muestreo de adenopatías o ganglios mediastínicos que interese analizar.

En cuanto a la planificación, el doctor Seijo señaló que “es una fase clave para practicar con éxito el procedimiento ya que en las imágenes de ordenador el especialista debe marcar puntos de referencia que le permitan después en tiempo real navegar hasta el nódulo”.

A su vez explicó que durante la broncoscopia el equipo de navegación crea un campo electromagnético que engloba el tórax del paciente y consigue ubicar la sonda en las tres dimensiones espaciales dentro del árbol bronquial. La técnica permite conocer en todo momento la orientación de la sonda así como la distancia y dirección que la separan de la lesión que se pretende diagnosticar. “El concepto es similar al de un GPS”, señaló el doctor.

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