Un 76 por ciento de los pacientes con artritis reumatoide sufre algún tipo de inmovilidad

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La artritis reumatoide afecta en España a entre un 0,5 y a un uno por ciento de la población, lo que supone unos 400.000 pacientes. De ellos, según un estudio, un 83 por ciento sufre dolores articulares, el 58 presenta articulaciones inflamadas y entre un 28 y un 32 por ciento sufre además cansancio, rigidez matutina, malestar general y dolores difusos.

La artritis reumatoide afecta en España a entre un 0,5 y a un uno por ciento de la población, lo que supone unos 400.000 pacientes. De ellos, según el estudio, un 83 por ciento sufre dolores articulares, el 58 presenta articulaciones inflamadas y entre un 28 y un 32 por ciento sufre además cansancio, rigidez matutina, malestar general y dolores difusos.

Sin embargo, a pesar de las consecuencias de la AR sólo un cinco por ciento de la población asocia de forma espontánea esta enfermedad con una patología que afecta a las articulaciones y apenas un 45 por ciento reconoce la AR de forma sugerida, frente a más del 90 por ciento de los encuestados que reconocen enfermedades como la artrosis.

“Sólo quienes padecen la enfermedad y quienes la tratan parecen conocer la gravedad y el impacto de la misma”, afirmó Santos Yuste, presidente de LIRE. “Con un mayor conocimiento general de la AR se podría realizar un mayor número de diagnósticos precoces evitando la situación de incapacidad con los gastos sociales que esto conlleva”, agregó.

Únicamente un tercio de los pacientes llegan a la consulta de los médicos en los primeros momentos de la enfermedad, la misma proporción acude con la enfermedad avanzada y un 27 por ciento cuando la AR está muy avanzada, según datos del estudio. Al 46 por ciento de los pacientes se les diagnostica de forma casi inmediata, mientras que al 40 por ciento se les detecta un año después desde la aparición de los síntomas. Con todo esto el 89 por ciento de los médicos encuestados considera fundamental el diagnóstico precoz.

La AR es una enfermedad crónica en la que el sistema inmunológico ataca al organismo produciendo inflamación en las articulaciones. La persistencia de la inflamación provoca daños en el hueso y el cartílago que adelgaza y desaparece acelerando la destrucción de las articulaciones con un daño irreparable. De ahí la importancia del diagnóstico precoz que frena la evolución de la enfermedad.

“Ésta es una patología de comienzo insidioso y no hay una prueba totalmente determinante para su diagnóstico además se le suelen atribuir síntomas que no le corresponden”, aseveró el doctor Jesús Tornero, presidente de la SER. “Sería conveniente instaurar un programa específico de coordinación entre la atención primaria y la especializada para detectar rápidamente al paciente y derivarlo acortando los tiempos de espera”, prosiguió.

Medir la discapacidad

En cuanto a las necesidades que más demandan los pacientes reflejadas en este estudio coinciden con las reclamadas por los familiares y los médicos. Así pide la necesidad de atención psicológica un 14 por ciento de los pacientes, el 31 por ciento de los cuidadores y el 39 de los médicos. Un mayor número de especialistas para el tratamiento de la enfermedad, la necesidad de técnicas terapéuticas y un seguimiento continuado en Atención Primaria con el apoyo de los especialistas para cubrir posibles complicaciones son otras de las exigencias en las que coinciden los tres sectores.

Asimismo los médicos de atención primaria apuntaron en la encuesta la urgencia de instaurar unos baremos, los más objetivamente aplicables y útiles, para medir la discapacidad y ofrecer un subsidio económico. Esta situación es delicada en el caso de las amas de casa más afectadas por la AR ya que no hay criterios para medir su trabajo dejándolas en situación de indefensión.

La mitad de los reumatólogos recibe enfermos diagnosticados por ellos mismos y un porcentaje similar vienen derivados de la atención primaria. Sin embargo, según especificó Tornero, los médicos de atención primaria utilizan en su mayoría el primer escalón de tratamiento (analgésicos, corticosteroides y antiinflamatorios no esteroideos), mientras que el segundo (FARMEs) y tercer escalón (terapias biológicas) son más utilizados por los reumatólogos.

“El paso de los Fármacos Modificadores de la Enfermedad (FARMEs) a las terapias biológicas se puede conocer de 4 a 6 meses después del diagnóstico. Si la administración de dos FARMEs metotrexato y otro no funciona es el momento de aplicar la terapia biológica, de lo contrario estamos perdiendo tiempo frente a la progresión de la enfermedad”, señaló el presidente de SER.

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