Se pone en marcha la primera campaña nacional de prevención del ictus

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La Fundación Española del Corazón pone en marcha una campaña de prevención del ictus que, hasta finales de este año y durante 2003, intentará concienciar a la población de que la hipertensión arterial es el factor de riesgo más importante para sufrir un ictus.

Cada 14 minutos un español sufre un ictus o infarto cerebral, una patología que provoca en nuestro país 40.000 muertes cada año y que es la primera causa de mortalidad entre las mujeres españolas y la segunda en los hombres. Pese a esta frecuencia y a la gravedad del ictus, la mayoría de los pacientes y sus familiares reconocen que apenas sabían algo sobre la enfermedad antes de padecerla.

La doctora Marisa Fernández, directora general de la Fundación Española del Corazón (FEC), explica que el principal objetivo con el que se pone en marcha la Primera Campaña Nacional de Prevención del Ictus es informar a la población de la importancia de un control regular de la hipertensión arterial para prevenir y evitar este grave e importante problema de salud pública.

“Con la puesta en marcha de una campaña de estas características, desde la FEC pretendemos dar un primer e importante paso para conseguir paliar al máximo las dramáticas consecuencias de un problema como el ictus”, indica la doctora Fernández. Precisamente sobre las consecuencias es importante destacar que de cada tres personas que sufren un ictus, en los seis primeros meses una fallece, otra sufrirá una discapacidad grave que le hace depender por completo de alguien y otra, aunque no necesite una ayuda permanente, tendrá secuelas de por vida.

Un reciente informe de la Organización Mundial de la Salud confirma que el número de muertes por enfermedades cardio y cerebrovascularres podría reducirse en más de la mitad mediante una combinación de esfuerzos nacionales sencillos y medidas individuales encaminadas a reducir los principales factores de riesgo. La actriz Beatriz Carvajal, madrina de la campaña, quien superó con éxito un proceso de estas características sostiene que, “sin ser médico, pero habiendo sufrido las consecuencias de un problema cardiovascular, estoy en condiciones de decir que el desconocimiento y la falta de información son también factores de riesgo en sí mismos”.

Tómate en serio la tensión

La hipertensión arterial es el principal factor de riesgo para que se produzca un ictus, por delante de la hipercolesterolemia, la diabetes y el tabaquismo, por este motivo la campaña se presenta bajo el título “Tómate en serio la tensión, evita el ictus”. En aquellas personas que están en el límite permitido de presión arterial las estrategias pueden encaminarse a medidas de control, como la dieta o el ejercicio físico, pero en las que sus cifras de presión están por encima de lo recomendado, el tratamiento farmacológico ha de tener un papel prioritario.

“Unas bajadas de las cifras de presión arterial de tan sólo unos mm/hg puede hacer que el riesgo de padecer un ictus se reduzca entre un 40 y un 50 por ciento”, estima el doctor Federico Soria, secretario de la Sección de Hipertensión de la Sociedad Española de Cardiología. Hasta el momento, los estudios llevados a cabo habían demostrado que todos los fármacos antihipertensivos ofrecían una eficacia similar en la reducción de las cifras de presión arterial, sin embargo por primera vez se ha demostrado “que un antihipertensivo de nueva generación, losartán, ofrece beneficios cardiovasculares adicionales en comparación con otro fármaco, el atenolol, utilizado tradicionalmente con buenos resultados en el tratamiento antihipertensivo”, explica el doctor Soria.

Esto es lo que se deriva de los resultados del estudio LIIFE, una investigación internacional que tras cinco años de seguimiento ha demostrado que losartán supera en un 25 por ciento la reducción de riesgo de ictus en comparación con el tratamiento convencional. La reducción llegaba hasta el 40 por ciento en los pacientes con hipertensión sistólica aislada, que eran 1.300 de los 9.000 pacientes que participaban en el estudio.

“Hasta ahora lo que sabíamos es que dar cualquier antihipertensivo era mejor que no dar nada, pero no existían evidencias que indicaran que un fármaco pudiera tener beneficios adicionales en comparación con otro; es decir, el objetivo era reducir la presión arterial y daba igual cómo o mediante qué tratamiento se consiguiera”, declara el doctor Soria. Este especialista añade también que a partir de este estudio no bastará con que los médicos controlen la presión arterial, sino que será vital la elección de la estrategia terapéutica para conseguirlo.

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