Recortar el tiempo de asistencia al paciente con infarto, clave para su supervivencia y recuperación

Canal: Profesional

Miembros de Ariam, un proyecto que ya engloba ochenta hospitales españoles, presentaron en Barcelona su herramienta de coordinación con el objetivo de acelerar la asistencia al paciente con infarto de miocardio. Según los datos que han recopilado, en nuestro país tres de cada diez personas que sufren infarto, fallecen, dos antes de llegar al hospital y una en el mismo centro.

A la presentación del Grupo asistieron los doctores Ángel García Alcántara (secretario del Grupo Ariam y médico intensivista del Hospital Universitario Virgen de la Victoria de Málaga), Fernando Aguayo (de la Unidad Coronaria del Hospital Virgen de las Nieves en Granada) y Manel Piqué (de la Unidad Coronaria del Hospital Arnau de Vilanova en Lleida y coordinador de Ariam en Catalunya). Los tres destacaron la necesidad de recortar los tiempos de asistencia, y señalaron que “los últimos estudios realizados revelan que cada media hora de retraso supone un año menos de vida” en los supervivientes.

En el tratamiento del infarto consideran que hay dos momentos claves: la primera hora u hora de oro en la que los beneficios del tratamiento son claves y el segundo momento a las seis horas, cuando el infarto se ha desarrollado y la efectividad del tratamiento cae drásticamente. El estudio Ibérica, realizado en España, afirma que de cada 100 personas que tienen un infarto, van a morir 30, de esos 30, 20 morirán antes de llegar al hospital y 10 fallecerán en el hospital, citaron los miembros de Ariam.

Asistencia más rápida

Como explica el doctor García Alcántara, “el proyecto Ariam se inició en Andalucía en el año 1994 donde una serie de médicos de diferentes hospitales nos planteamos cómo podíamos mejorar la asistencia a los pacientes con infarto”. Para ello, crearon una base de datos para permitir el reconocimiento rápido de los infartos, enriqueciéndose después con datos llegados de todos los centros españoles, hasta contar hoy con más de 70.000 registros de pacientes, disponibles a través de Internet. A partir de los datos recopilados, se ha conseguido detectar los problemas de los diferentes hospitales y ayudar a consensuar estrategias que los solucionen.

Una de estas estrategias, puesta ya en marcha en hospitales de Andalucía, es el traslado de unidades de desfibrilación y de fibrinolíticos para ser administrados en la misma puerta del hospital o en los servicios de urgencia. “Se vio que se perdía tiempo muchas veces en el traslado desde urgencias a la UVI, a la unidad coronaria. Y se planteó que en vez de llevar el paciente al tratamiento, se podía llevar el tratamiento al área de urgencias”, detalla el doctor García Alcántara.

Otra de las iniciativas, en zonas rurales más lejanas de los hospitales, ha sido identificar y difundir entre los servicios de emergencia una lista de centros de atención a una distancia intermedia donde sea posible recibir este primer tratamiento.

Pero además de identificar los problemas dentro de los hospitales, el Grupo Ariam también se ha propuesto mejorar la atención de los casos de infarto de miocardio por parte, tanto de los servicios extrahospitalarios, como de los servicios de urgencias.

Los tres especialistas lamentaron que la mayoría de centros de atención primaria no cuenten con equipamiento de desfibrilación, fibrinolíticos ni con personal formado para utilizarlo, a pesar de que diferentes estudios muestran que el ambulatorio es uno de los primeros lugares donde el paciente acude cuando siente síntomas de infarto. Mientras en Estados Unidos se plantean la necesidad de implantar desfibriladores públicos, en España todavía es asignatura pendiente el que estén disponibles en el mayor número posible de centros de atención primaria.

Según el doctor Piqué, “en la provincia de Lleida en el año 2000, el 40 por ciento de los infartos que llegaron a nuestros hospitales pasaron primero por un centro de Atención Primaria. Estos centros han de poder garantizar la seguridad. Tienen que tener un desfibrilador disponible y un personal adiestrado en su funcionamiento y eso no siempre es así”, lamenta este experto.

La educación del paciente

Por último, el doctor Aguayo habla de otro aspecto a mejorar: la educación sanitaria, que es necesaria para hacer que los pacientes, sobre todo aquellos con factores de riesgo, sepan cómo reaccionar ante un infarto, cómo reconocer los síntomas y a quién pedir ayuda. “Seguimos teniendo esta asignatura pendiente, que es la educación sanitaria, cuando un paciente, sobre todo si tiene antecedentes, tiene un dolor en el tórax, no debe esperar a ver si se le pasa el dolor y a ver qué pasa. Debe inmediatamente llamar al sistema de emergencia sanitaria”.

Este traslado es más urgente en aquellos pacientes que ya han sufrido un episodio similar o están entre los colectivos de riesgo: fumadores, hipertensos, con colesterol elevado, entre otros. Su compañero, el doctor Fernando Aguayo de la unidad coronaria del Hospital Virgen de las Nieves en Granada, añade que hay otro colectivo importante que debe estar alerta: “las mujeres, que en general se mueren más porque tienen infartos más graves”.

Entre los pacientes, según el doctor Aguayo hay dos grandes grupos. El primero lo conformarían los pacientes que ya tienen antecedentes, “ese paciente no debe esperar a nada, conoce ese tipo de dolor y se le recomienda que tome nitroglicerina sublingual y si no se alivia en cinco minutos llamar a los servicios médicos inmediatamente”. Y el segundo grupo lo conformarían quienes sufren su primer infarto y, por varias circunstancias, suelen tardar más, por lo que “se debe incidir en la educación sanitaria para que sepan qué hacer”.

Los fibrinolíticos, clave en la atención de un infarto

En la atención de una persona que ha sufrido un infarto es clave poder llegar lo más rápido posible hasta donde se encuentra y efectuarle en ese mismo lugar un primer tratamiento con fibrinolíticos que acaben con el coágulo que se ha formado y que impedía el paso normal de la sangre.

Según el Grupo Ariam, hasta el año pasado los fibrinolíticos existentes requerían un tiempo de preparación antes de poder aplicarse al enfermo. Sin embargo, la aparición de un nuevo fármaco, la tenecteplasa, ha cambiado esta situación y permite que la asistencia intra y extrahospitalaria del infarto se haga de forma más rápida. Por lo que podría conseguirse que fuera clave la acción de los servicios de emergencia y, especialmente, del 061, capacitados para administrar fibrinolíticos, según los miembros del Grupo Ariam.

Si desea ampliar esta información puede consultar los siguientes reportajes relacionados con el tema:

Disminución de la mortalidad por infarto agudo de miocardio

Se realiza en España el primer implante de células madre para regenerar un corazón infartado

Un estudio señala que el corazón se puede reparar a sí mismo

Links relacionados:

Web del grupo Ariam

Guía de actuación clínica de la Sociedad Española de Cardiología en el infarto agudo de miocardio

American Stroke Association

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