Medicamentos y cirugía ofrecen resultados similares a la hora de desobstruir las arterias

Canal: Profesional

Un tratamiento de medicamentos puede llevar más tiempo que una angioplastia o una cirugía de ´stent´ a la hora de restaurar la circulación de la sangre en pacientes con arterias obstruidas, pero a la larga los resultados son igual de buenos, informó un equipo internacional de investigadores en el New England Journal of Medicine.

Especialidades relacionadas: Cardiología, Cirugía Cardiovascular, General

La cirugía conocida como intervención coronaria percutánea (ICP) puede brindar más alivio a corto plazo a pacientes con dolores de pecho severos o más frecuentes pero los beneficios tienden a disminuir con los años, según estos expertos.

El equipo evaluó a 2.287 voluntarios en 50 centros médicos estadounidenses y canadienses como parte de un estudio llamado COURAGE, las siglas en inglés de Resultados Clínicos Utilizando Revascularización y Evaluación de Medicamentos Agresivos.

Los investigadores informaron el año pasado que los pacientes que sólo toman medicamentos para el dolor de pecho conocido como angina y enfermedades cardíacas no tienen más probabilidad de morir o tener un ataque al corazón durante el período de control posterior, de 30 a 84 meses, que los pacientes que también se sometieron a una ICP.

“COURAGE demuestra que ambas estrategias de tratamiento pueden tener un efecto profundamente positivo en el estatus de salud de los pacientes y sugiere roles complementarios para la terapia médica óptima como terapia de primera línea con la ICP reservada para pacientes que no tienen respuesta o tienen síntomas de base muy severos”, escribieron el doctor Eric Peterson, del Centro Médico de la Universidad de Duke en Durham Carolina del Norte y John Rumsfeld, del Centro Médico de Asuntos de Veteranos de Denver.

“Es correcto decirle al paciente: ´No va a tener mayor riesgo si no le ponemos un ´stent´ en la obstrucción ahora mismo´,” dijo en una entrevista el Dr.William Weintraub, del Sistema de Salud Christiana en Newark Delaware, quien lideró el estudio.

Weintraub y colegas descubrieron que aquéllos que se sometían a una ICP experimentaban un alivio más inmediato del dolor de pecho y sentían menos limitaciones físicas. Pero después de un año eso comenzaba a cambiar. A los tres años no había diferencias significativas entre los dos grupos.

Los expertos calcularon que si todos los pacientes recibían la mejor terapia de medicamentos posible una angioplastia iba a aliviar significativamente el dolor de pecho a sólo uno de cada 17 pacientes. Y de cada 25 que recibieran la operación, sólo dos tendrían una notable mejoría en su calidad de vida. En su comentario Peterson y Rumsfeld destacaron que la ICP tiene riesgos colaterales.

De cada 1.000 pacientes que en primer lugar se someten a una angioplastia, dijeron que aproximadamente dos morirían; 28 tendrían un ataque cardíaco asociado a la cirugía; de 60 a 90 tendrían buenos resultados y, al menos 800, no notarían diferencia en comparación con el tratamiento de medicamentos. “Es difícil afirmar claramente que en primer lugar se debe aplicar una ICP como estrategia en pacientes con angina estable”, escribieron.

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