Los niños que hacen deporte en áreas contaminadas con ozono tienen tres veces más posibilidades de desarrollar asma

Canal: Profesional

Un estudio en EE.UU afirma que las altas concentraciones de ozono no sólo están relacionadas con un aumento de los ataques de asma y una peor situación de sus afectados, sino que también favorecen el desarrollo de la enfermedad en niños que hacen deporte con asiduidad en zonas muy contaminadas.

Especialidades relacionadas: Inmunología, Neumología, Pediatría

Un estudio en Estados Unidos ha concluido que los niños que hacen deporte en zonas con altas concentraciones de ozono tienen más riesgo de padecer asma. La investigación ha llevado 5 años de trabajo y ha sido dirigida por el doctor Rob McConell del Departamento de Medicina Preventiva de la Universidad del Sur de California. Sus resultados han sido publicados recientemente en The Lancet.

“Se conocía poco sobre los efectos de la exposición a aire contaminado durante el ejercicio o en el tiempo que se pasa al aire libre en el desarrollo de asma”, explican sus autores, lo que les animó a iniciar su estudio.

En Norteamérica existen unos nueve millones de niños afectados por asma, una enfermedad cuya incidencia crece en los países desarrollados. Según esta investigación, la contaminación con ozono no sólo haría empeorar su estado sino que también facilitaría su desarrollo en niños hasta entonces sanos. Esta polución es frecuente en zonas urbanas y es debida, principalmente, a las emisiones de los coches y de las plantas industriales.

El estudio controló 3.535 niños sin historial de asma de 12 zonas de California durante un lustro, tomando los datos de un primer trabajo de salud juvenil iniciado una década atrás. Los investigadores enfocaron entonces su observación a los niños que participaban en deportes al aire libre y que, por lo tanto, llegaban a respirar una cantidad de aire 17 veces mayor que los niños que no hacían deporte.

De los niños que habían hecho deporte durante al menos cinco años y a partir de la edad de nueve años, 265 fueron diagnosticados de asma durante el estudio, con una mayor incidencia entre quienes hacían ejercicio en ciudades más contaminadas. Así, observaron que los niños que hacen deporte en áreas contaminadas, tienen tres veces más posibilidades de desarrollar asma, según sus datos. Sin embargo, en aquellas áreas no contaminadas, no se encontró un aumento de la incidencia de asma entre los niños que hacían deporte.

El riesgo de desarrollar asma en aquellos niños de zonas contaminadas con ozono que pasaban mucho tiempo al aire libre (aunque no hicieran deporte) también crecía hasta un 40 por ciento frente a aquellos niños de zonas con menos polución. Sin embargo, no encontraron que creciera el riesgo en zonas con otros contaminantes como dióxido de nitrógeno.

En opinión de McConell y su equipo, los padres de niños que hacen deporte en zonas muy contaminadas deberían tomar una decisión sobre trasladar su actividad a instalaciones cubiertas o incluso poner fin al deporte, a pesar de los numerosos beneficios para la salud que tiene esta actividad en la infancia.

Acceda al resumen del estudio en The Lancet (registro gratuito)

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