Los casos de cirrosis en España podrían cuadruplicarse en los próximos años

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Se ha conseguido atajar el número de nuevos afectados por hepatitis C. Sin embargo, el alto número de contagios antes de la identificación del virus en 1989, por transfusiones o uso de drogas intravenosas principalmente, hace que las expectativas sean poco optimistas y se estime que en pocos años el número de pacientes atendidos pueda multiplicarse por cuatro, con el correspondiente aumento de los recursos disponibles. La detección precoz es crucial para que la hepatitis no se cronifique y se evite el transplante hepático.

Los casos de cirrosis en España podrían multiplicarse por cuatro en los próximos años debido al incremento del sobrepeso en la población, que actualmente afecta a la mitad de la población española, y a los nuevos casos aparecidos de hepatitis C crónica, según diversos expertos reunidos en la quinta Reunión Internacional sobre Tratamiento de Enfermedades Hepáticas que se celebra en Barcelona.

Hoy, prácticamente la mitad de cirrosis hepáticas (el 46 por ciento) están provocadas por la hepatitis C. Y aunque hoy casi se han disminuido drásticamente los nuevos contagios, su incidencia aumenta ya que el virus puede estar alojado en la sangre sin manifestarse hasta 30 años. Por ello, hoy vivimos un gran aumento de casos debido, sobretodo, a las transfusiones realizadas antes de que se detectara el virus en 1989 y al consumo de drogas intravenosas.

Se calcula que hoy existen alrededor de 170 millones de personas en todo el mundo infectados por el virus de la hepatitis C. Y durante la reunión se advirtió que el tatuaje y el piercing siguen siendo un factor de riesgo significativo para adquirir el virus de la hepatitis C, por lo que la Comisión Europea ha hecho diversas advertencias sobre instrumentales de perforación y tatuaje y sobre los certificados sanitarios necesarios para este tipo de centros y su personal.

Obesidad y diabetes

En cuanto a la obesidad, se trata de la “causa más frecuente de alteración de la analítica hepática”, asegura el doctor Vicente Arroyo, jefe del Servicio de Hepatología del Hospital Clínico de Barcelona y uno de los organizadores de la reunión. Basta un ligero sobrepeso, “para que el metabolismo del hígado empiece a perjudicarse”, añade. Así, el sobrepeso constituye por sí solo un factor de riesgo de esteatohepatitis no alcohólica, lesión hepática que puede preceder a la cirrosis. Ésta es una lesión similar a la producida por el alcohol en individuos que, sin embargo, consumen dosis menores a 200 gramos por semana. Puede estar causada por problemas nutricionales, causas metabólicas como la dislipemia y el consumo de algunos medicamentos y drogas.

Según el libro Progreso en el tratamiento de las enfermedades hepáticas presentado durante la reunión, casi un 46 por ciento de los pacientes con enfermedad hepática presentan obesidad, mientras que la esteatohepatitis se da en el 75 por ciento de los pacientes diabéticos.

Detección precoz, clave para evitar la cirrosis

La detección precoz permite tratar la replicación del virus e impedir que el hígado acabe sufriendo una cirrosis o una insuficiencia hepática, cuya consecuencia puede ser el transplante. Al no causar síntomas, si no se trata, la enfermedad evoluciona y en el 80-85 por ciento de los casos progresa a una hepatitis crónica. Y de los pacientes crónicos, uno de cada cinco desarrollará una cirrosis.

Por ello los expertos reunidos en Barcelona destacaron que con el tratamiento actual, basado en la combinación de peginterferón y ribavirina, se podría evitar la gran parte de los transplantes hepáticos en estos pacientes. Además, como se comentó durante la reunión, nuevas evidencias muestran que el éxito del tratamiento aumenta si se realiza un tratamiento personalizado según el peso del paciente.

En concreto, investigaciones recientes muestran que la terapia combinada de peginterferón alfa-2b y ribavirina individualizado según el peso de los pacientes tiene una eficacia media del 61 por ciento, aunque puede llegar al 88 por ciento en los genotipos 2 y 3. El doctor Michael Manns, jefe de la división de Hepatología de la Facultad de Hannover, que participa en la reunión, acaba de publicar un artículo en la revista Gut que concluye que “peginterferón alfa-2b más ribavirina reduce la incidencia de las complicaciones hepáticas, prolonga y mejora la calidad de vida y es coste-efectivo para los pacientes que son tratados por primera vez”.

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