Los afectados por linfoma destacan el avance que han supuesto los anticuerpos monoclonales en su supervivencia

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Cada año se diagnostican en España 2.500 nuevos casos de linfomas, cuya incidencia está aumentando entre un tres y un siete por ciento por lo que los expertos alertan que puede convertirse en la tercera causa de muerte por cáncer en el mundo tras el de pulmón y el melanoma. Con motivo del Día Mundial Madrid y Bilbao acogen actos para divulgar la mayor información posible sobre los linfomas.

La incidencia de linfomas en nuestra sociedad ha aumentado considerablemente en los últimos años alcanzando 2.500 nuevos casos anuales. Por tanto, se puede afirmar que ha dejado de ser una enfermedad minoritaria para convertirse en un problema de salud general que podría constituir la tercera causa de muerte por cáncer en el mundo, después del melanoma y el cáncer de pulmón.

No obstante, los expertos insisten en los avances terapéuticos que se han producido en los últimos años y que permiten obtener tasas de curación muy altas. Y es precisamente en este aspecto en el que profesionales como el doctor Alberto Fernández, Jefe del Servicio de Hematología del Instituto Catalán de Oncología, opinan que se debe incidir más a la hora de divulgar la información.

La importancia de esta enfermedad y su desconocimiento por la población, hace necesarias actuaciones que sirvan para concienciar a toda la sociedad sobre la existencia de esta patología.

Día Mundial del Linfoma

Precisamente para combatir esta desinformación y con motivo del Día Mundial del Linfoma se celebran distintos actos en dos ciudades españolas promovidos por la Asociación Española de Afectados por Linfomas (AEAL) bajo el amparo de la Coalición Internacional de Linfomas, organizadora de la Jornada a nivel mundial.

Bajo el lema Amanece una esperanza, Madrid (Plaza Felipe II) y Bilbao (El Arenal) celebran este II Día Mundial del Linfoma con una suelta de globos que pretende homenajear a los glóbulos blancos que recorren nuestro cuerpo y que es deseable lo hagan también libres de las mutaciones que puedan dar lugar a la aparición del tumor.

Por otro lado, destacan iniciativas como Métele un gol al linfoma que a través del juego pretende simbolizar la lucha contra la enfermedad, o el Mural de la Esperanza “que será como un collage en el que todos los que lo deseen podrán dejar un recuerdo de este día”, explicó Begoña Barragán, presidenta de la AEAL. También se distribuirán materiales informativos con el objetivo de formar e informar a los pacientes y sus familias para que conozcan en profundidad la enfermedad.

Y, además, un autobús informativo, denominado Linfobús recorre estos días diversos puntos de Madrid, centros comerciales y hospitales ofreciendo información sobre el linfoma a toda la población.

La esperanza está en los tratamientos

La causa exacta de los linfomas sigue sin conocerse, pero hoy en día existen grandes avances en el tratamiento de su tratamiento que ofrecen datos esperanzadores en la lucha contra este tipo de enfermedad.

El doctor Alberto Fernández explica como “el tema del tratamiento del linfoma ha experimentado cambios en los últimos tiempos y se han añadido armas terapéuticas, sistemas de tratarlo, diferentes de los que teníamos hace años cuando nos teníamos que conformar con la quimioterapia convencional”.

Hasta la fecha los tratamientos habituales eran la quimioterapia, la radioterapia y los trasplantes de médula ósea, pero la aparición de innovadores tratamientos como los anticuerpos monoclonales abre una nueva vía de esperanza en la curación de los pacientes. “Ahora se ha visto que algunos pacientes, los que tienen linfomas derivados de las células B, que son la mayoría, pues pueden tener también ventajas terapéuticas si utilizan los anticuerpos monoclonales asociados a la misma quimioterapia, con lo que parece que aumenta la efectividad del tratamiento”, afirma. “No obstante, esto de momento sólo se puede beneficiar a los pacientes que tengan el linfoma B, que expresen el CD20 porque el anticuerpo está diseñado específicamente para estas células”, aclara.

“Están en desarrollo otros anticuerpos monoclonales que puedan afectar también o que puedan ser utilizados en linfomas de otra extirpe, como por ejemplo, linfomas T”, añade este experto.

“Si hasta hace poco tiempo estábamos tratando los linfomas como cualquier neoplasia, ahora estamos también atacando a la célula de estos linfomas y probablemente con el tiempo podamos meternos en el genoma de las células y mediante procedimientos de terapia génica, podamos también cambiar el curso de estos enfermos”, comenta el doctor Fernández. Además, “también se están descubriendo algunas causas, algunos agentes biológicos que pueden causar el cáncer como por ejemplo algunas bacterias en el cáncer de estómago, algunos virus que parecen que tienen un papel ya sea favorecedor o directamente productor del linfoma”, continúa. “Y ya más adelante se podría hablar de profilaxis a base de evitar la infección para evitar así el linfoma sin necesidad de tratamiento que pueda perjudicar las células que no son culpables”, añade.

En el caso de los linfomas, “los mecanismos o métodos que se utilizan para la detección precoz del cáncer cutáneo, para el cáncer de mama o el ginecológico, no son de tanta aplicación porque la búsqueda sistemática de adenopatías no parece que sea un tratamiento seriamente recomendado para el caso de los linfomas”, lamenta el doctor Fernández. Por tanto, en su opinión, “quizás sea más importante lanzar a la población el mensaje esperanzador de que el linfoma hoy día es uno de los tumores que mejor responde al tratamiento y que tienen más altas tasas de curabilidad”. “Una persona puede tener un linfoma, puede enfrentarse al linfoma, luchar contra el linfoma y vencer al linfoma y esto ocurre en la mayoría de los casos”, afirma. “Creo que la esperanza está más en el tratamiento que en el diagnóstico precoz”, concluye.

El Rituximab

El Rituximab fue la primera terapia de anticuerpos monoclonales del mundo para tratar el linfoma No-Hodgkin, que en marzo de 2002 recibió la autorización europea sanitaria para su uso en los linfomas No-Hodgkin agresivos en asociación con quimioterapia y en agosto de 2004, para su empleo en los linfomas No-Hodgkin foliculares en asociación con quimioterapia. Estos nuevos tratamientos de anticuerpos monoclonales combinados con quimioterapia convencional posibilitan que hoy día pueda hablarse de que casi el 65 por ciento de los pacientes diagnosticados con un linfoma No-Hodgkin se puedan curar.

El anticuerpo monoclonal Rituximab se une a una proteína específica, el antígeno CD 20, en la superficie de los linfocitos B normales y malignos. Esta unión moviliza las defensas naturales del organismo para aniquilar las células B marcadas. El empleo de estos fármacos específicos frente a las células del linfoma, como son los anticuerpos monoclonales anti-CD20, permite mejorar los resultados de la quimioterapia convencional cuando se combina con ésta (inmunoquimioterapia), alcanzando curaciones próximas al 50-60 por ciento en pacientes con linfomas agresivos y prolongando la calidad de las respuestas, la duración de las mismas e incluso prolongando la supervivencia en los pacientes con linfomas indolentes, como el linfoma folicular, todo ello sin añadir toxicidad adicional al tratamiento quimioterápico.

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