Lilly – Seis de cada diez pacientes con ansiedad presentan síntomas físicos dolorosos

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Por primera vez en una amplia muestra de Atención Primaria, un estudio mide la prevalencia de los síntomas dolorosos en ansiedad aislada o asociada a depresión. Una de las conclusiones es que la presencia de síntomas físicos dolorosos es mayor cuando el trastorno aparece asociado a depresión: ocho de cada diez pacientes con las dos patologías psiquiátricas los padecen.

Especialidades relacionadas: Medicina Familiar y Comunitaria, Psiquiatría

Los síntomas físicos dolorosos aparecen en el 59 por ciento de los casos de ansiedad, un porcentaje que aumenta hasta el 78 por ciento cuando el trastorno aparece asociado a depresión y disminuye hasta el 28 por ciento cuando se trata de pacientes que no padecen ninguna de las dos patologías psiquiátricas. El dolor de espalda, seguido del de hombros y el de cabeza son los más frecuentes.

Se trata de las primeras cifras disponibles sobre la importancia de los síntomas dolorosos en pacientes con trastorno de ansiedad generalizada, aislada o asociada a depresión, en una amplia muestra de Atención Primaria y se han presentado recientemente en Washington DC en el marco del 161º Congreso de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA).

La investigación, realizada en más de 80 centros españoles de Atención Primaria, recoge los resultados de 1.317 casos, de los cuales 422 correspondían a pacientes con ansiedad, 559 a pacientes con ansiedad y depresión y 336 a pacientes sin ansiedad ni depresión.

Según explica el Dr. José Arbesu, del Centro de Salud de la Eria de Oviedo y uno de los participantes en el estudio, hasta el momento había pocos estudios importantes en Atención Primaria que demostraran la importancia de los síntomas dolorosos en el trastorno de ansiedad. Esta patología psiquiátrica es una de las más frecuentes y supone entre el 10 y el 15 por ciento del total de las consultas de Atención Primaria. “El resultado más novedoso del estudio es la importante asociación demostrada entre los síntomas físicos dolorosos y el trastorno de ansiedad generalizada, lo que contribuirá a mejorar el diagnóstico y manejo de esta patología psiquiátrica”, afirma Arbesu.

Sólo el 17 por ciento de casos de ansiedad recibe un tratamiento farmacológico adecuado

Los datos invitan a pensar que en la actualidad existe infradiagnóstico (se diagnostican menos casos de los realmente existentes) e infratratamiento (no todos los casos reciben la terapia adecuada) en el abordaje de la ansiedad generalizada en Atención Primaria. Así, de los pacientes con este trastorno incluidos en el estudio, sólo el 17 por ciento del grupo con ansiedad y el 35 por ciento del grupo con ansiedad y depresión recibía un tratamiento farmacológico antidepresivo, que es la opción terapéutica adecuada.

En opinión del Dr. Ángel Luis Montejo, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Salamanca, aunque se ha mejorado en el manejo de antidepresivos en Atención Primaria, su uso en el tratamiento de la ansiedad generalizada es todavía inferior a lo esperado y las benzodiacepinas, un tipo de ansiolítico que no es útil para remitir el dolor, siguen siendo el tratamiento más frecuente. “Los pacientes con trastorno de ansiedad generalizada podrían tener una amplificación de las sensaciones o percepciones dolorosas, se trata de un problema del sistema nervioso y la terapia más adecuada para tratarlo es mediante antidepresivos, que son los fármacos indicados para actuar sobre los neurotransmisores responsables de la alteración en la percepción del dolor”, afirma.

Metodología del estudio

Se realizó un screening inicial mediante la Escala Hospitalaria de Ansiedad y Depresión entre pacientes que acudían a la consulta del médico de Atención Primaria por cualquier motivo. La muestra estaba compuesta por 7.152 pacientes. De estos pacientes, se identificó a aquellos con posible Ansiedad Generalizada (TAG) y después, se confirmó el diagnóstico en 981 pacientes. De estos, 422 pacientes tenían ansiedad generalizada aislada y otros 559, ansiedad generalizada asociada a trastorno depresivo mayor (TDM). De aquellos pacientes que desde el principio dieron negativo, se seleccionó un grupo de control de 336 personas que no tenían ni TAG ni TDM.

Se consideró que los pacientes tenían síntomas físicos dolorosos cuando la puntuación general en la Escala Visual Analógica (VAS) fue mayor que 30. El funcionamiento psicosocial se analizó mediante la Escala de Discapacidad de Sheehan (SDS) y el estado de salud mediante el cuestionario EUROQoL-5D. La relación entre los síntomas físicos dolorosos, la funcionalidad y el estado de salud se analizó mediante modelos ANCOVA que incluyeron edad, género, presencia de co-morbilidad médica y diagnóstico.

En el estudio, además, han participado otros profesionales sanitarios españoles como el Dr. Fernando Caballero, del Departamento de Investigación de Atención Primaria del Área 6 del Servicio Madrileño de Salud y el Dr. Luis Caballero, del Hospital Puerta de Hierro de Madrid.

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