La SEOM pide más realismo y menos optimismo en los anuncios sobre nuevos avances contra el cáncer

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La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) reunió a diferentes medios de comunicación para alertar sobre las falsas expectativas que a veces pueden generar en los pacientes algunas informaciones sobre nuevos tratamientos y fármacos contra el cáncer. Además, recalcó su rechazo a los productos "milagro" que no han pasado por la investigación clínica correspondiente.

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Nuevo tratamiento prometedor contra el cáncer”, “éxito de un nuevo antitumoral en células”, “un fármaco contra el cáncer se muestra eficaz en ratones”, son frases a las que recurren frecuentemente los medios de comunicación. El cáncer es un gran problema social y por tanto despierta un gran interés mediático. Las noticias sobre la lucha contra el cáncer reflejan la febril actividad de los centenares de miles de investigaciones en marcha. Pero, ¿saben los pacientes separar estas posibles futuras terapias de los tratamientos realmente disponibles?

El acceso a nuevos medios de comunicación como Internet y el creciente interés de los media por la sanidad, ha hecho que el paciente llegue a la consulta más (que no mejor) informado y ello ha mejorado en líneas generales la relación con el oncólogo, según la SEOM, pero a veces esa información no es correcta o no es del todo precisa, y el paciente exige que se le apliquen tratamientos que aún están bajo estudio y que aún podrían más de una década en comercializarse si finalmente se muestra su efectividad y ausencia de toxicidad en humanos.

En este encuentro con los medios de comunicación, la SEOM también expuso su postura ante los denominados productos “milagro”, en boga desde la retirada del producto Bio-Bac, lamentando que la desesperación de algunos pacientes y sus familiares les lance a la peligrosa búsqueda de alternativas al tratamiento convencional. “A veces llegan a abandonar el tratamiento médico establecido por lo que arriesgan sus posibilidades de mejora e incluso de curación”, lamentó el doctor Carlos Camps Herrero, jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario de Valencia y miembro de la directiva de la SEOM.

La larga historia de un medicamento

Según el doctor Camps, es necesario explicar al paciente que el desarrollo de nuevos fármacos es un campo complejo y, sobretodo, lento, “incluye la identificación y caracterización preclínica de un nuevo compuesto, estudios de toxicología animal y ensayos clínicos en pacientes que evalúan la toxicidad y eficacia antes de que pueda ser aprobado por las agencias reguladoras y, finalmente, comercializado”.

Su compañero, el doctor Julio Rifá, jefe de servicio del Hospital Son Dureta de Palma de Mallorca, añade que “muchas veces los medios de comunicación pueden dar noticias de fármacos que están en fases muy iniciales de investigación que pueden tardar más de una década en comercializarse pero que crean una falsa expectativa en aquel paciente que tiene un cáncer”.

Esta situación puede crear un conflicto que entorpezca la relación entre el paciente y sus familiares y el oncólogo que dirige su tratamiento. “En cuanto aparece una pequeña noticia en la prensa, los pacientes llenan nuestras consultas preguntando, ¿esto lo puedo tomar?, o ¿dónde puedo ir a tomar esto?”, explica el doctor Camps.

Por su parte, el doctor Manuel Constenla Figueira, jefe de servicio del Complejo Hospitalario Provincial de Pontevedra, asevera que “muchas veces se publican noticias de que un fármaco ya es útil en ratones o en células y crea una falsa expectativa en un paciente que tiene cáncer y cuya desesperación es entendible”, por lo que pidió que este tipo de informaciones se dimensionen bien y se recalque que “la comercialización y uso de estos nuevos tratamientos, si se demuestra finalmente su efectividad y no toxicidad, tarda una media de doce años”.

El desconcierto y el desespero, llevan en casos extremos a que se busquen vías de tratamiento alternativas, ya no pidiendo una segunda opinión a otro médico, sino buscando sustancias más o menos naturales o incluso tratamientos que se desmarcan totalmente de la medicina para entrar en exóticos postulados filosóficos. Lejos de ser inofensivas, “el desvío a este tipo de pseudoterapias hace que los pacientes se desvíen de los tratamientos que marca la Sanidad científica y pierdan así posibilidades, tiempos y posibilidades de mejorar o de incluso curarse”, advierte el doctor Camps.

La realidad de los productos “milagro”

Existen productos “milagro” en el tratamiento contra el cáncer, sustancias disponibles a través de diferentes canales, los más preocupantes, farmacias e incluso oncólogos a los que la Sociedad Española de Oncología Médica desacredita. “Desde la SEOM debemos poner estas sustancias en su sitio”, afirma el doctor Julio Rifá, “estos productos no han pasado por una investigación pre-clínica ni clínica así que no hay ninguna garantía sobre si son eficaces en el tratamiento de un tumor”. Y asegura que “ningún oncólogo de la SEOM estará involucrado en estos temas, siempre son médicos que se dedican a otras tareas, o paramédicos, que se están aprovechando por un lado de la incultura, de la ignorancia, y sobre todo, de la desesperación”, lamenta.

Según el doctor Camps, “hay sustancias que podrían tener algún tipo de eficacia, pero esa eficacia hay que demostrarla con ensayos clínicos y todos las sustancias que no pasan por los ensayos clínicos, sólo está ofreciendo a los pacientes dudas, interrogantes, ausencia de beneficio demostrable y, posiblemente, daño”.

Un daño que podría estar causado a través de esa sustancia de forma directa, por su toxicidad ya que no ha pasado por los estudios de laboratorio en humanos pertinentes que demuestren su inocuidad, o bien porque el paciente o la paciente deje de lado las terapias médicas que sí son eficaces, detalla este especialista.

“Todos exigimos en los productos que compramos que tenga una garantía y unos controles de calidad, nadie compra una nevera si no tiene garantías de que va a funcionar así que no entiendo cómo nadie puede comprar ese otro producto que es la salud sin tener garantías”, expresa el doctor Camps.

Este oncólogo añade que “la quimioterapia clásica la llevamos utilizando unos 45 años, y hemos aprendido a manejarla bastante bien, sobretodo en los últimos quince años hemos empezado a controlar mejor los efectos secundarios”, por lo que incluso exigir a los nuevos tratamientos, ya aprobados y comercializados, los mismos resultados es difícil. “Pedir que los nuevos medicamentos aparecidos hace cinco años obtengan los mismos resultados es demasiado optimista e irreal”, asegura.

Los inhibidores de la angiogénesis, las nuevas dianas terapéuticas y, más a largo plazo, las aplicaciones del desciframiento del genoma humano, son los campos de investigación más prometedores destacados por los miembros de la SEOM durante el encuentro, recalcando que éstos aún se encuentran en una fase muy inicial. “Hay que tener en cuenta que aproximadamente sólo uno de cada diez mil fármacos que entran en fase pre-clínica acaban siendo comercializados”, sentencia el doctor Rifá.

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