La sanidad española a debate

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El I Congreso El médico y la sanidad española pretende convertirse en un foro de debate sobre la profesión sanitaria en nuestro país. En esta entrevista el doctor Guillermo Sierra, presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), opina sobre los principales asuntos que se analizarán en este encuentro.

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Pregunta.- ¿Cuáles son los objetivos del I Congreso El médico y la sanidad española?

Respuesta.- El congreso que está patrocinando y propiciando la Organización Médica Colegial con el título El médico y la sanidad española no pretende otra cosa que abrir un debate sobre temas importantes para la sociedad y para la propia profesión. Creo que ha llegado el momento de que seamos los propios médicos los que hagamos ese debate, que tendrá lugar los días 28,29 y 30 del mes de abril en Madrid, para que se analice la relación del médico con la Unión Europea; la relación del médico con las nuevas leyes que han aparecido (Ley de Cohesión y Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias); temas candentes que pueden preocupar en estos momentos, como pueden ser el envejecimiento, la violencia doméstica, patologías poco frecuentes, etc.; la relación del médico con otras instituciones o la relación del médico con los pacientes. Es decir, temas que están de plena actualidad en estos momentos y que se van a debatir en diferentes mesas, para las que se ha buscado a las personas más conocedoras de cada tema y con mayor formación para llegar a una serie de conclusiones donde podamos decir cuál es la relación entre el médico y la sanidad en estos momentos. Otros temas que se van a analizar son los temas profesionales y su relación con las diferentes administraciones: temas de satisfacción, de motivación profesional, retributivos, etc. Yo creo que van a ser tres días en los que se van a debatir unos temas de suma importancia tanto para la sociedad como para los profesionales. Animamos a todos los médicos a que asistan a este congreso, porque pensamos que puede ser interesante y que de una vez por todas será el médico el que analice los temas de la sanidad, como motor principal de esa sanidad. Son temas que están siendo muy discutidos y muy debatidos por otros estamentos y yo creo que es el médico es el que tiene que decir mucho más que los demás sobre la sanidad.

P.- ¿Cuáles son los nuevos retos a los que se enfrenta la profesión médica?

R.- Yo no diría nuevos retos, porque la profesión médica siempre ha estado en un continuo avance y, por lo tanto, el denominador común de esa actividad profesional ha sido siempre el ciudadano. Podríamos decir en estos momentos que el nuevo reto es seguir avanzando en la complicidad con la sociedad, con aquellas personas que depositan su confianza en nosotros. Nosotros tenemos que ir consiguiendo que esta relación con los ciudadanos y con los pacientes sea cada vez más fluida. Es cierto que la situación está variando, porque nuestros pacientes pertenecen a otras culturas por el tema de la inmigración y también están variando en cuanto a la edad, que cada vez es mayor (las patologías del anciano son cada vez más frecuentes). Nuestros conocimientos tanto médicos, como psicológicos o sociológicos en cuanto a tratar con personas de diferentes culturas los tenemos que tener presentes. Hay que entrar en la idea y en la forma de pensar de estas personas que nos llegan con otras culturas para poder entenderlas. Yo creo que el gran reto del médico en estos momentos es ser cada vez más comprensivo con aquellas personas que depositan en él su confianza. Y tenemos que ser cada vez más próximos a ellos. No olvidemos también que existen unas nuevas tecnologías, por lo tanto otro reto sería la forma de ejercer nuestra profesión, no tanto como un profesional aislado del resto sino un trabajo en equipo con otros profesionales médicos e incluso profesionales de otras profesiones. Yo creo que éste va a ser nuestro gran reto: la sociedad, el ciudadano, las diferencias de cultura, las nuevas tecnologías…Esto en cuanto a los grandes retos de la profesión. Existen otros retos que son de las propias instituciones, en este caso los colegios de médicos. Se está hablando de si es o no necesaria la colegiación. No debemos olvidar que nosotros defendemos que la colegiación debe ser obligatoria, porque de esta manera todos los médicos tendrían que estar sometidos a un código de ética. Si solamente estuvieran colegiados de una forma voluntaria, dejaríamos de defender a la sociedad y tendríamos que defender los intereses de aquellos profesionales que abonan mensualmente su cuota. Es decir, pasaríamos a ser asociaciones profesionales o sindicatos. En cambio, la colegiación obligatoria quiere decir que a todos los médicos se les puede y se les debe exigir un comportamiento ético, lo cual beneficia a la sociedad. Por lo tanto, la colegiación obligatoria no beneficia a las instituciones sino que beneficia más a la propia sociedad. Yo creo que estos son una serie de retos que tenemos enfrente, como el desarrollo de las nuevas leyes que han salido recientemente gracias a la actividad y al entendimiento con la ministra de Sanidad Ana María Pastor y su equipo.

P.- ¿Qué repercusiones tiene en los profesionales la aprobación de la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias y la Ley de Cohesión?

R.- El desarrollo de estas leyes va a ser más beneficioso en tanto en cuanto los reglamentos que se desarrollen sean más beneficiosos. En estos momentos hay un hecho que es evidente: el médico tiene una precariedad laboral, existen unos contratos basura, existe una atención muy buena de los médicos a la sociedad y somos reconocidos como uno de los países con mejor calidad de la asistencia sanitaria, pero sin embargo las retribuciones de los médicos ocupan el último lugar. Por lo tanto un gran reto que tenemos es que esas leyes, que pueden permitir la motivación de los profesionales y unas condiciones laborales mejores, se desarrollen correctamente y de forma adecuada, porque sino no vamos a conseguir prácticamente nada. Y si no conseguimos la motivación de los médicos tanto profesional como retributiva, posiblemente la calidad de la asistencia sanitaria a los ciudadanos se vea perjudicada y eso es lo que tenemos que evitar a toda costa.

P.- ¿Está el sistema de formación adecuadamente preparado para las necesidades de la profesión?

R.- Hoy día la formación continua cada vez es más necesaria. Se puede hacer de tres maneras. Una es a través de la industria farmacéutica, que es la que lo está haciendo. Otra manera es que la propia administración financie esa formación y una tercera vía es que la administración pague lo suficientemente al médico como para que éste se pueda pagar la formación él mismo. La sociedad cada vez demanda profesionales mejor formados y hace bien. Nosotros tenemos la obligación de dar a esa sociedad la mejor calidad asistencial y con profesionales cada vez mejor formados para poder atender las demandas de esos ciudadanos.

P.- ¿Cómo se van a afrontar los riesgos contra la intimidad y la confidencialidad de los datos del paciente?

R.- Aquí siempre venimos diciendo que hay que ser muy cautelosos en este tema. Nosotros no podemos permitir que los datos de un paciente no tengan la suficiente seguridad. Por dos razones. La primera es obvia, no podemos permitir que los daños orgánicos o las enfermedades de una persona sean conocidas cualquier otra persona. Véase por ejemplo lo difícil que sería dar un puesto de trabajo a una persona que se conoce que ha tenido unos antecedentes de cualquier enfermedad o conseguir un crédito en un banco con una de estas patologías. Se está hablando mucho de receta electrónica, de ficha médica y de muchos avances tecnológicos, pero yo creo que falta todavía por definir exactamente el dato sanitario, es decir, qué datos, desde el punto de vista sanitario, pueden y van a figurar en estas historias y en estas fichas. Porque nosotros venimos diciendo que si un paciente sospecha que un dato de su enfermedad puede aparecer en cualquier sitio y lo van a ver en cualquier lado porque no existe la suficiente seguridad para evitar que cualquier persona pueda acceder a su historia y conozca a sus enfermedades, posiblemente ese paciente tenga menos confianza en el médico a la hora de decir cuáles son sus enfermedades. Por lo tanto, desde el punto de vista profesional para que no se vea alterada esa relación de confianza tan necesaria entre el paciente y el médico, demandamos que los datos sanitarios se regulen y yo creo que todavía esto no está conseguido.

P.- ¿Qué medidas pueden adoptarse para reducir la violencia contra los profesionales sanitarios?

R.- La violencia yo creo que está en parte derivada de algo similar a lo que pasó en la administración de Margaret Thatcher, durante la cual hubo una campaña en contra de los profesionales que ha llevado a una situación no deseada como tiene ahora el Reino Unido, donde hay una gran escasez de médicos. Aquí ha habido una gran crítica hacia los médicos y yo creo que eso de alguna manera ha incidido en que el médico baje o pierda su prestigio social y la sociedad haya optado por la agresión. Es cierto que también la sociedad hoy día es más reivindicativa e incluso se ve que el tema de la violencia está subiendo. También es cierto que para solucionar este problema muchas veces posiblemente con una buena administración y gestión, para que los profesionales no tengan que atender un centro de salud a una hora y en ese mismo momento tengan que atender una urgencia que se produce a 20 kilómetros, yo creo que bajaría mucho el nivel de violencia. También es cierto, y lo venimos diciendo con asiduidad, que el médico debe tener un nivel de tolerancia y comprensión hacia esas personas que tienen un sufrimiento o que se ven angustiadas por una situación. Yo creo que si todos ponemos de nuestra parte e intentamos comprender a la otra parte, con comprensión y con tolerancia se solucionarían muchos problemas.

P.- ¿Cómo pueden mejorar los profesionales la educación sanitaria de los ciudadanos?

R.- Lo primero que tienen que hacer es tener tiempo para poder hablar con ellos. Es muy difícil que en una consulta en la que no se tiene tiempo se quiera convencer a un ciudadano, por ejemplo, de que no debe abusar de los medicamentos, que no debe utilizar antibióticos de forma indiscriminada, que los genéricos pueden dar tan buenos resultados como los productos de marca, etc. Toda esta formación sanitaria de sus cuidados, de prevención, de higiene personal, del ejercicio, de la necesidad de superar el estrés…es decir, de muchos factores que inciden de forma negativa en ese paciente, el médico podría hablarlos con él si dispusiera de tiempo. Yo creo que es muy importante en este momento que la relación entre el médico y el paciente se desarrolle en un ambiente desmasificado, sin tanta burocracia (que es una de las cosas que está dañando el sistema) y sin tanto interés economicista por parte de nuestras administraciones. En un ambiente de sosiego y de cordialidad es mucho más fácil decirle al paciente qué es lo que más beneficia a su salud. Porque muchas veces no hay que pensar sólo en la enfermedad, sino que hay que pensar en la salud y la salud no sólo se soluciona con medicamentos, a lo mejor un paseo o una dieta pueden hacer mucho más beneficio que un producto farmacéutico.

P.- ¿Cómo afrontan los profesionales su relación con la industria farmacéutica y con los medios de comunicación?

R.- Con la industria farmacéutica lo venimos diciendo desde hace tiempo, debe ser una relación de transparencia. Cuando la industria farmacéutica nos favorece en algo, nosotros nos debemos preguntar siempre ¿me beneficia a mí o beneficia al paciente? Es decir, si a mí me invitan a un congreso y yo aprendo una técnica o adquiero unos conocimientos que van a beneficiar al paciente esa relación es perfectamente transparente. También puede beneficiarnos a los dos, yo viajo, me llevan a unos hoteles…Puedo hacer la siguiente pregunta el congreso al que he sido invitado o lo que me haya podido favorecer la industria farmacéutica ¿lo puedo hacer público? ¿Lo pueden conocer los ciudadanos, los pacientes y los medios de comunicación? Si lo pueden conocer, eso es una relación transparente. Con los medios de comunicación pasa algo un poco parecido. Muchas veces no sabemos transmitir qué es lo que se está haciendo. Yo por eso siempre digo que los medios de comunicación respecto a una profesión social como es la medicina, donde el paciente también tiene que conocer lo que se le está haciendo, no sólo deben hablar de los efectos adversos sino que también tienen que tener los medios adecuados para conocer las actividades que se están realizando en la profesión. Yo creo que entre los médicos y los medios de comunicación es necesaria una relación fluida, transparente y cordial.

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