La salud de los facultativos y su repercusión laboral se analiza en un Congreso de Atención Primaria

Canal: Profesional

Cuando los profesionales de la Sanidad, y sobre todo los médicos, enferman, no acceden al sistema sanitario como el resto de la población. Paradójicamente, este colectivo es uno de los peor atendidos desde el punto de vista sanitario y es que, por norma general, el médico minimiza sus enfermedades y utiliza frecuentemente procedimientos distintos a los que aconseja a sus pacientes. Esta vertiente del médico visto como un mal enfermo, y sus consecuencias profesionales, se tratará en un espacio del XXV Congreso Nacional de la Sociedad Española de Medicina Rural y Generalista (SEMERGEN), que tendrá lugar este otoño en Santander.

Especialidades relacionadas: Cardiología, General, Medicina Familiar y Comunitaria

Las conductas adictivas, los trastornos psiquiátricos y el denominado síndrome del quemado son algunas de las enfermedades que preocupan a este colectivo dada su elevada incidencia y su repercusión laboral. Aproximadamente un 20 por ciento de los médicos de Atención Primaria presenta el síndrome del quemado (burnout), un trastorno que repercute negativamente en su salud y en su trabajo que tiene como causas principales el estrés laboral y la falta de motivación. Por otro lado, un 10 por ciento de los médicos presenta algún tipo de conducta aditiva o algún grado de trastorno psicológico. Aún así, distintos estudios han puesto de manifiesto que el médico no actúa siguiendo la misma pauta establecida para el resto de enfermos.

Según el doctor José Antonio Otero, médico de familia del Centro de Salud Gamazo de Valladolid, “estas enfermedades aún resultan socialmente estigmatizantes y los profesionales que las padecen tienen miedo de ser identificados y de perder el prestigio profesional delante de sus pacientes”. Así mismo, en estos casos se suele temer la pérdida del respeto de sus colegas e, incluso, la del trabajo.

Es la primera vez que este tema se aborda en un congreso nacional de médicos de Atención Primaria y casi con toda seguridad de otras especialidades. Para el profesor Otero, la alta cifra de afectados por el síndrome burnout obliga a profundiza en el conocimiento de las enfermedades que afectan la salud de los médicos (pudiendo tener consecuencias en la de sus pacientes) “asumiendo todos los riesgos que hablar de ello pueda ocasionar”.

¿Consecuencias en la salud pública?

Y es que parece más fácil que el médico enfermo, antes que el sano, genere negligencias y mala praxis, pudiendo conllevar esto un riesgo para la salud de la población atendida por estos profesionales, hecho que acarrearía un mayor número de quejas, denuncias y conflictos laborales. Se trataría, en ese caso, de un problema de salud pública, con una fuerte repercusión laboral y social que sería urgente prevenir y paliar.

Estas enfermedades que sufren los médicos son susceptibles de tener consecuencias que “pueden incidir en la salud de los pacientes, en la medida en que el médico pueda ver deterioradas sus capacidades y su interés por la formación continuada”, asegura el doctor Otero, quien considera que deben establecerse medidas correctoras.

Hay factores propios de cada médico que lo hacen más vulnerable y, probablemente sea esa una condición necesaria para que se presenten trastornos, pero los expertos insisten en que el propio ejercicio de la profesión es en sí mismo estresante. Incluso se señala que el empeoramiento de las condiciones laborales, la situación de la profesión o la ausencia de promoción profesional podrían estar relacionadas en el aumento del número de médicos enfermos (sobre todo con patologías de origen psiquiátrico o de carácter adictivo).

Médico, mal paciente

Los profesionales de la salud enfermos tienen dificultades para ejercer su derecho a la salud al no acceder al sistema sanitario general para recibir la asistencia necesaria. En cuanto a las enfermedades de naturaleza psicológica o por adicción a alcohol u otras sustancias, el comportamiento de los afectados suele ser de ocultación, por lo que consideran que puede significar el descrédito entre sus pacientes y sus compañeros.

Con todo, la situación tiende a mejorar, sobre todo desde que algunos colegios médicos han puesto en marcha programas de atención a médicos enfermos que aseguran una correcta atención científico-técnica y un cuidadoso rigor en lo relativo a la confidencialidad.

Durante muchos años, la falta de esta confidencialidad hacía que “muchos médicos no pidiesen ayuda, y compañeros del médico enfermo, conociendo la estigmatización de este tipo de enfermedades, en la mayor parte de ocasiones se limitaran a “tapar” las carencias del compañero”, considera el doctor Otero. Esto podía suceder para evitar las posibles sanciones, que hasta este momento han supuesto la intervención más frecuente de la Administración para hacer frente a este problema. Durante el Congreso Nacional de la SEMERGEN se profundizará en estos aspectos.

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