La importancia del control de la diabetes

Canal: Profesional

La diabetes mellitus es una enfermedad crónica que afecta a tres millones de personas en España y que si no se mantiene bien controlada puede originar entre otras patologías, complicaciones coronarias y circulatorias que pueden provocar la muerte. La tasa de mortalidad por diabetes en nuestro país se sitúa en 23 personas por cada 100.000 habitantes y se revela como la tercera causa de muerte en mujeres y la séptima en varones. Para prevenir estas complicaciones es necesario mantener el nivel hemoglobina glicada o A1c por debajo del siete por ciento.

Con el fin de prevenir graves complicaciones asociadas a la diabetes, se está llevando a cabo en España una campaña, “La vida es mejor por debajo de 7″, que pretende concienciar a la sociedad de la necesidad de lograr un buen control de la diabetes. Actualmente, la mejor herramienta para lograr este control de la diabetes tanto de tipo 1 como de tipo 2 es la medición del nivel de A1c. Se trata de un sencillo test analítico que ofrece el valor medio de glucosa en sangre durante los últimos dos o tres meses.

La A1c es la memoria del azúcar en sangre y expresa el grado de control glucémico de la persona con diabetes y permite saber en qué medida el paciente está bien o mal controlado. Si el nivel de A1c es inferior al siete por ciento, la persona con diabetes tiene un buen control y, por tanto, un menor riesgo de desarrollar enfermedades asociadas. Para las personas no diabéticas el nivel normal de hemoglobina glicada se sitúa entre el cuatro y el seis por ciento.

Parámetros de control de la diabetes

El test para mesurar el nivel de A1c es la prueba sanguínea para las personas con diabetes que mejor permite evaluar el control glucémico y la eficacia del tratamiento ya que el control diario de la glucosa en sangre capilar mediante la punción en el dedo se revela por sí solo como insuficiente porque únicamente permite conocer el nivel de glucosa en un momento determinado y no la evolución en el tiempo. Lograr un buen control de la diabetes depende tanto del propio paciente como del profesional sanitario. Es por tanto necesario un riguroso seguimiento médico que incluya, además de la dieta personalizada, el ejercicio físico y los fármacos -si corresponde-, los siguientes controles:

- El test de A1c que proporciona una medida de la glucosa en la sangre global durante los últimos dos o tres meses.

- La glucemia basal o nivel de glucosa en sangre en ayunas y la glucemia posprandial, que es el nivel de glucosa en sangre después de las comidas.

- Los cuerpos cetónicos en sangre; medida complementaria en procesos de cetosis o cetoacidosis.

El grado de control de la población española con diabetes

En España hay tres millones de personas con diabetes y de ellas, un 70 por ciento están mal controladas, según datos del estudio epidemiológico Epicon, realizado entre 2003 y 2004. Además, de esos tres millones de diabéticos, la mitad desconoce que sufre la enfermedad, por lo que el grado de control en estas personas puede ser completamente nulo.

En el estudio Epicon se realizó la evaluación de 779 pacientes con diabetes de tipo 1 y tipo 2 y el porcentaje de personas que presentaban un control deficiente era muy similar: alrededor de un 66 por ciento de los diabéticos de tipo 1 y casi un 64 de los de tipo 2.

Alcanzar un buen control glucémico es el gran reto para la diabetes y para la sanidad pública ya que al tratarse de una enfermedad que suele generar otras patologías asociadas, el impacto sanitario es, actualmente, de los más elevados.

Tratamiento actual de la diabetes

Para alcanzar una A1c inferior al siete por ciento, el diabético debe combinar tres aspectos fundamentales como son la dieta equilibrada, el ejercicio físico moderado y el tratamiento adecuado y personalizado.

En el caso de la diabetes de tipo 1 el tratamiento ha de realizarse con insulina desde el primer momento en que se detecta la enfermedad mientras que en el caso de la diabetes de tipo 2 primero se suele empezar con una dieta adecuada y ejercicio físico para en posteriores estadios de la enfermedad pasar al tratamiento con fármacos orales y finalmente con insulina.

Complicaciones asociadas a la diabetes

La diabetes mal controlada puede tener unas consecuencias nefastas para el enfermo. Las complicaciones más frecuentes afectan al sistema cardiovascular, al sistema renal y a la retina y, pueden conducir a la muerte del paciente. Conviene distinguir entre: enfermedades microvasculares, que afectan a los vasos sanguíneos pequeños y las macrovasculares, que afectan a los vasos sanguíneos mayores.

Dentro de las complicaciones microvasculares se encuentran:

- La retinopatía diabética, una obstrucción o ruptura de todas las pequeñas arterias de la retina que pueden llegar a provocar la ceguera. El riesgo de pérdida de la visión para personas con diabetes es 20 veces superior al general.

- La nefropatía diabética es una de las complicaciones más comunes y se caracteriza por la progresiva destrucción de la función renal y puede desembocar en tratamientos de diálisis o la muerte.

- La neuropatía diabética también conocida como pie diabético. Se produce cuando hay un daño neurológico y una la falta de riego en las extremidades y ocasiona la aparición de úlceras y, en último extremo, se puede llegar a la amputación.

Por otro lado, entre las complicaciones macrovasculares destacan:

- La enfermedad coronaria u obstrucción de las arterias coronarias que puede culminar en una angina de pecho o un infarto de miocardio. La persona diabética tiene más del doble de posibilidades de sufrir un infarto que una persona no diabética.

- El accidente cerebral vascular, ya que al verse afectados los vasos sanguíneos del cerebro aumenta el riesgo de hemiplejia y de infarto cerebral.

Como demuestran varios estudios, entre ellos el United Kingdom Prospective Diabetes Study (UKPDS) y el Diabetes Complications and Control Trial (DCCT), mantener un buen control glucémico es esencial para reducir el riesgo de padecer alguna de estas enfermedades asociadas a la diabetes.

Tasa de mortalidad

Una reducción de un uno por ciento en la tasa de A1c supone unos beneficios muy notables a medio y largo plazo para el diabético como por ejemplo: una disminución del 35 por ciento en las complicaciones cardiovasculares o del 25 por ciento en la mortalidad relacionada con la diabetes.

Actualmente, la diabetes mata cada año a 3,2 millones de personas en el mundo, más que el SIDA, según datos de la Organización Mundial de la Salud. En España, la tasa de mortalidad por diabetes se sitúa en 23 personas por cada 100.000 habitantes. Una tasa que es superior para las mujeres, 29 por 100.000 habitantes, frente a 16 de los hombres. Esta patología se sitúa como la tercera causa de muerte en mujeres y la séptima en varones. Además, constituye la cuarta causa de muerte en los países desarrollados. Según datos de la Sociedad Española de Diabetes, un 80 por ciento de las personas con diabetes mueren debido a un infarto de miocardio o a un accidente cerebrovascular.

¿Te ha parecido interesante? ¡Compártelo!

Recibe nuestro boletín semanal

*Al suscribirte estás aceptando las condiciones de uso y política de privacidad

Artículos recomendados

MedicinaTV no se hace responsable de las opiniones expresadas por los usuarios de esta web en sus comentarios, se reserva el derecho a publicar o eliminar los comentarios que considere oportunos.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR