La escala más utilizada internacionalmente para medir la calidad de vida relacionada con la salud no es válida en los pacientes con dolor de espalda, según un estudio de REIDE

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Es la conclusión del primer estudio internacional que evalúa en pacientes con lumbalgia la validez de esta herramienta, que hasta ahora era la referencia para asignar los recursos sanitarios y que publica Quality of Life Research, la principal revista científica en ese ámbito.

La escala EuroQol (o EQ-5D) es el instrumento más usado para realizar estudios enfocados a comparar el efecto de distintos tratamientos sobre la calidad de vida, estimar sus implicaciones económicas y definir las prioridades para asignar los recursos sanitarios. Sin embargo, el primer estudio que se ha realizado en pacientes con lumbalgia demuestra que sus resultados no son válidos en ellos, por lo que su uso ha llevado a sobre o infravalorar el efecto de los tratamientos evaluados, por lo que deberán revisarse, según se ha señalado desde la Fundación Kovacs.

De hecho, la escala no debería usarse para estimar la calidad de vida de los pacientes pya que se ha desarrollado basándose en las valoraciones que la población general ha hecho al imaginar cuánto afectaría a su calidad de vida padecer las limitaciones que imponen distintos estados de salud en cinco ámbitos (movilidad, capacidad de autocuidado, actividades habituales, dolor/discapacidad y ansiedad/depresión). Algunos datos previos sugerían que esas estimaciones, basadas en la imaginación de la población general, no coincidían con la verdadera calidad de vida percibida por las mujeres post-menopáusicas suecas y los pacientes norteamericanos con hemorragias cerebrales. Este estudio confirma que tampoco coinciden en pacientes españoles con dolor lumbar y que, de hecho, esta escala no debería usarse con enfermos de ningún tipo, pues sus resultados -basados en la imaginación de la población general- no coinciden con la calidad de vida de los verdaderos pacientes.

El estudio supone una auténtica revolución en el ámbito de la salud pública y la gestión sanitaria, que tendrá importantes repercusiones prácticas en la manera en la que en el futuro se planifiquen estudios sanitarios con repercusión económica y se asignen los recursos sanitarios. De hecho, hasta ahora se consideraban -equivocadamente- como referentes los datos extraídos de esta escala.

El estudio, realizado por la Red Española de Investigadores en Dolencias de la Espalda (REIDE) y financiado por la Fundación Kovacs, se publica en Quality of Life Research, la principal revista científica internacional en su ámbito.

Una compleja construcción teórica que demuestra no ser válida para pacientes

El uso de esta herramienta se ha extendido ampliamente para comparar el efecto de diferentes intervenciones sanitarias e, incluso, para determinar el tipo de intervenciones enfocadas a distintas enfermedades a la que resultaba socialmente más rentable destinar los recursos sanitarios.

La escala se ha desarrollado para poder calcular una unidad de referencia, los “años con plena calidad de vida” (“QALYs”, de sus siglas en inglés), que supuestamente permitía comparar el efecto que iban a suponer intervenciones sanitarias diferentes sobre enfermedades. Por eso, el “coste que suponía cada QALY” se asumía como el valor de referencia para comparar la eficiencia de distintos programas sanitarios y decidir cuáles resultaban prioritarios. De hecho, durante años el coste comparativo por QALY ha sido la referencia que en muchos países se ha usado para establecer las prioridades de las inversiones sanitarias.

Según Javier Zamora, de la Unidad de Bioestadística del Hospital Ramón y Cajal y primer autor del estudio, “estos resultados demuestran que los resultados de la escala no se ajustan a la calidad de vida que realmente perciben los pacientes, por lo que durante años se puede haber sobre o subestimado el verdadero efecto que distintos tratamientos iban a tener en los pacientes reales. Eso obliga a revisar las conclusiones en este ámbito”.

El estudio y sus antecedentes

Estudios previos han demostrado que en los pacientes con lumbalgia la intensidad del dolor, su duración, y las restricciones de la actividad cotidiana que conlleva (discapacidad) son los principales determinantes de la calidad de vida. Sin embargo, en un ensayo clínico previo en los que una intervención demostró mejorar entre un 250 y un 600 por ciento esos parámetros, el EQ-5D no detectó variaciones significativas. Eso sugirió a los investigadores que la escala podía no ser válida.

Para determinar su validez en pacientes con lumbalgia acometieron este estudio, pionero en el ámbito internacional, en el que han participado más de 100 investigadores de la Red Española de Investigadores en Dolencias de la Espalda y para el que se han reclutado a 633 pacientes atendidos en centros de Atención Primaria del Sistema Nacional de Salud de toda España.

Los propios pacientes cumplimentaron cuestionarios previamente validados sobre dolor, discapacidad y calidad de vida. Al analizar los datos obtenidos, se compararon las valoraciones sobre la calidad de vida realizadas por los pacientes y la estimada por la “tarifa social” del EQ-5D, comprobándose que no coincidían. De hecho, no coincidía ni la valoración global de la calidad de vida ni el peso que en ella tienen los distintos parámetros que recoge la escala.

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