La aparición de genéricos para el VIH compromete los beneficios de las co-formulaciones

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La sencillez de este tipo de tratamientos ha mejorado la efectividad y los niveles de adherencia y se ha traducido en mayor calidad de vida para el paciente, con un descenso del número de hospitalizaciones y un menor riesgo al desarrollo de resistencias antivirales.

Especialidades relacionadas: Farmacología Clínica, Inmunología, Medicina Interna

La aparición de genéricos en el tratamiento de la infección por VIH podría comprometer el uso de co-formulaciones, es decir, la combinación de varios medicamentos en un solo comprimido, que ha supuesto uno de los grandes avances en cuanto a sencillez y cumplimiento por parte de los pacientes.

Las co-formulaciones se han demostrado efectivas para evitar errores en la medicación e impiden que se pueda tomar uno solo de los medicamentos por separado, dificultando el desarrollo de resistencias del virus VIH frente al tratamiento.

La introducción del genérico de uno solo de los compuestos incluidos comprometería el uso de las co-formulaciones, lo que supondría un “paso atrás” para la calidad de vida del paciente, alcanzada gracias a la simplicidad de los tratamientos. Así lo afirman el grupo de expertos españoles más relevante en el ámbito del VIH, entre ellos los Dres. Josep M. Llibre, Santiago Moreno o Bonaventura Clotet, que han publicado sus conclusiones en un documento de consenso en la prestigiosa revista AIDS.

“La aparición de genéricos está permitida una vez expira la patente del fármaco original. Habitualmente supone la sustitución automática de uno por otro fármaco y es bienvenida para reducir el precio de los medicamentos. Pero en el caso de las co-formulaciones, cuando expira la patente de sólo uno de los fármacos incluidos, si se quiere administrar el nuevo genérico debe “romperse” la combinación y administrarse los fármacos por separado”, afirma El Dr. Josep María Llibre, que ha liderado la elaboración del documento.

Avances en investigación

El tratamiento de la infección por VIH ha sido uno de los campos de investigación más dinámicos de finales del siglo XX. Se empezó tomando esquemas de 20 comprimidos repartidos en 3-4 tomas diarias, una situación que dificultaba enormemente el correcto cumplimiento del tratamiento. La investigación permitió reducir el número de tomas, de comprimidos y mejorar su tolerancia. Finalmente, la llegada de las co-formulaciones supuso uno de los grandes avances en el tratamiento del VIH, ya que el paciente sólo necesitaba de la toma de un único comprimido que ya incluía los diferentes fármacos, en ocasiones conteniendo todo el tratamiento necesario para todo el día. Además, quedó de manifiesto que las co-formulaciones también reducen el riesgo al desarrollo resistencias a los antirretrovirales.

La creación de co-formulaciones requirió de una investigación exhaustiva con la que se consiguió alcanzar el mismo nivel de seguridad y eficacia que en la administración de los fármacos por separado, evitando al mismo tiempo interacciones entre los diferentes medicamentos. Los principales beneficiados fueron los pacientes, que mejoraron su calidad de vida con tratamientos que facilitaban la adherencia y minimizaban los errores.

Menor número de hospitalizaciones

La investigación destaca que las características específicas del VIH provocan que la pérdida de adherencia al tratamiento tenga como consecuencia un mayor riesgo de hospitalización, con el impacto que esto supone tanto para la salud del propio individuo, como para los costes económicos de su tratamiento. “Los avances en co-formulación han supuesto un ahorro económico derivado de la mejora en la adherencia al tratamiento, la reducción de los errores y fracasos de tratamiento, con todas sus consecuencias. Si el objetivo de los genéricos es precisamente reducir los costes de los fármacos una vez ha expirado su patente, en el caso de las co-formulaciones de antirretrovirales el regreso a la administración por separado de los fármacos incluidos podría suponer mayores costes a largo plazo que los que se pretenden reducir sustituyendo uno de los componentes como genérico. Estos costes vienen derivados de un mayor número de errores, incumplimientos, fracasos de tratamiento y finalmente, desarrollo de determinadas resistencias antivirales”, afirma el Dr. Josep M. Llibre.

Demanda a las autoridades y a la industria farmacéutica

Por todo ello, el grupo de investigadores, compuesto por los doctores Josep M. Llibre, José R. Arribas, Pere Domingo, Josep M. Gatell, Fernando Lozano, José R. Santos, Antonio Rivero, Santiago Moreno y Bonaventura Clotet, concluye el estudio afirmando que “tanto las autoridades sanitarias como la industria farmacéutica deben ponerse de acuerdo para preservar el uso de co-formulaciones cuando la introducción de un genérico equivalente frente a uno de los fármacos incluidos ponga en riesgo la disgregación de su administración en diferentes comprimidos”.

Perspectiva del paciente

A juicio de Ferran Pujol, presidente de la ONG Proyecto de los Nombres, “han sido muchos años los necesarios para poder disponer de un tratamiento adecuado, sencillo y compatible con la vida cotidiana. En nuestro caso un simple error u olvido puede acarrear consecuencias importantes sobre nuestra salud. Y con la co-formulación habíamos conseguido minimizar este tipo de riesgos. Ahora la entrada de los genéricos supone una involución en la que los principales perjudicados somos los pacientes”.

Efectivamente la investigación del grupo de expertos españoles hace referencia a varios estudios que han demostrado que las interrupciones en el tratamiento están asociadas a un incremento de la aparición de enfermedades oportunistas y otras de índole inflamatoria en este tipo de pacientes. Al mismo tiempo, la aparición de nuevos desórdenes encarece el coste económico y la toxicidad de los antirretrovirales cuando se administran de forma interrumpida. Y esto sucede más frecuentemente cuando el tratamiento consta de varios medicamentos administrados por separado.

Co-formulaciones en hipertensión y tuberculosis

La reducción en el número de comprimidos y de dosis que los pacientes de enfermedades crónicas deben manejar no es novedad de la infección por VIH. Es una prioridad para reducir errores en la administración y mejorar la adherencia al tratamiento que ya se ha evidenciado anteriormente en la hipertensión arterial. La Sociedad Americana de Hipertensión se ha mostrado favorable al uso preferencial de co-formulaciones como una práctica necesaria para mejorar la eficacia de los tratamientos.

El tratamiento de la tuberculosis es también otro ejemplo a tener en cuenta. El uso de co-formulaciones en esta enfermedad no sólo mejora la adherencia al tratamiento, sino que también evita la aparición de resistencias bacterianas a alguno de los medicamentos administrados por separado. En este sentido, la OMS y la Unión Internacional Contra la Tuberculosis y la Enfermedad Pulmonar recomiendan el uso de co-formulaciones para garantizar un tratamiento óptimo y evitar el desarrollo de resistencias por el agente causal de la tuberculosis.

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