La actual presión asistencial impide a los médicos un mejor control de la hipertensión

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La exigencia en el tiempo de asstencia, una formación deficiente o la no aplicación de los conocimientos teóricos a la práctica clínica favorecen que en España más de la mitad de los pacientes hipertensos no esté controlado, con la consiguiente elevación del riesgo cardiovascular.

Así lo ponen de manifiesto los primeros resultados del estudio Objetivo Kontrol, el primero realizado en España para entender cómo es posible que, pese a la amplia variedad de fármacos eficaces para rebajar las cifras de presión arterial, no se consigan mejorar las tasas de control de la enfermedad. Se sabe que el cumplimiento terapéutico por parte del paciente es un factor importante, pero esta investigación busca también las claves del problema en la labor asistencial del médico.

El Objetivo Kontrol es una iniciativa de las tres sociedades científicas de Atención Primaria, la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) y la Sociedad Española de Medicina General (SEMG), con la colaboración de Bristol-Myers Squibb. Los primeros resultados de este estudio se han presentado en la XIII Reunión de la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA), celebrada recientemente en Valencia. En este trabajo han participado 900 especialistas y se han recogido datos de las visitas de más de 2.500 pacientes hipertensos.

Presión asistencial

Una de las comunicaciones presentadas en la Reunión de Valencia confirma que la presión asistencial es uno de los factores que impiden al médico de familia mejorar el control de la Hipertensión Arterial (HTA). “La inercia terapéutica en el tratamiento de la hipertensión arterial es bastante alta en los centros de salud, pero es menor en las consultas de los médicos de familia con baja presión asistencial y un número elevado de pacientes hipertensos”, explica el doctor Carlos Sanchis, coordinador del Grupo de Trabajo de Hipertensión de semFYC. Según este experto, “es indudable que la dedicación a un paciente no puede ser la misma en una consulta saturada que si tienes un número menor de pacientes. Por otro lado, se comete menos inercia si se atiende a muchos pacientes con hipertensión arterial, porque se acaba por estar más concienciado sobre la importancia de alcanzar las cifras de presión arterial recomendadas”.

Resulta llamativo el apoyo que desempeña el personal de enfermería en el control del riesgo cardiovascular. Un 60 por ciento de los médicos afirma tener la colaboración de estos profesionales, mientras que un 11 por ciento dice no disponer de esta ayuda y un 30 por ciento admite que la tiene, pero aclara que no es la deseada. “No obstante, si bien lo lógico sería que una mayor colaboración de estos profesionales redundara en un mejor control, lo cierto es que este extremo no lo hemos podido demostrar”, afirma el doctor Sanchis.

A mayor formación del médico, menos IT

Otro de los abstracts del estudio Objetivo Kontrol revela que los médicos de más edad y menos formación tienden a actuar con un mayor grado de inercia terapéutica. De los 122 médicos que participaron en la fase monitorizada del estudio, y en la que se aportaron datos de más de 500 pacientes, el 42 por ciento tenía entre 45 y 55 años y un 39 por ciento menos de 45 años. En los últimos cinco años, un 40 por ciento ha participado en más de dos proyectos de investigación, pero un 27 por ciento no lo ha hecho en ninguno. El 31 por ciento recibe más de 40 horas de formación al año pero hasta un 28 por ciento (cerca de un tercio) no recibe ninguna. El doctor José Luis Llisterri, coordinador nacional del Área Cardiovascular de SEMERGEN, asegura que el objetivo era analizar qué factores, de los que dependen directamente del facultativo, como por ejemplo su edad o su nivel de formación, influyen en la IT. “Hemos podido comprobar que efectivamente la formación condiciona significativamente la actuación del profesional. Aquel que asiste a congresos, a cursos de formación y se recicla continuamente en sus conocimientos comete menos inercia, un problema que es exclusivo del médico y que es preciso corregir”.

Buena teoría, poca práctica

Un tercer abstract del Objetivo Kontrol pone de relieve que el uso de casos clínicos teóricos no sirve para hacer una estimación de la inercia terapéutica real que hay actualmente. Según el doctor Vicente Palomo, coordinador del Grupo de HTA de SEMG, se expuso a los médicos una serie de casos clínicos hipotéticos para analizar cómo actuarían en cada supuesto. “El resultado es que los facultativos conocen las guías y protocolos y actúan de acuerdo a las recomendaciones establecidas. Sin embargo, en la práctica real, por motivos que desconocemos, dichos conocimientos no se aplican bien y de hecho se estima que tenemos más de un 70 por ciento de IT. Todavía no sabemos si es por la presión asistencial y la falta de tiempo, pero la cuestión es que algo falla en el día a día si tenemos en cuenta que a priori el médico tiene los conocimientos adecuados y es consciente de que está ante un factor de riesgo cuya falta de control puede ser muy grave para la salud del afectado”.

Según este experto, es fundamental que el médico de primaria desarrolle una serie de habilidades dirigidas a mejorar el manejo de estos problemas asintomáticos. “Tanto el médico como el propio paciente, que no se toma la medicación en la medida que sería deseable, tienden a bajar la guardia. Con el arsenal terapéutico disponible, se podría llegar a controlar el 80 por ciento de los pacientes que actualmente tienen unas cifras de presión arterial por encima de lo recomendado”.

Objetivo Kontrol

Los resultados finales del proyecto determinarán el peso que en la inercia terapéutica tienen algunos argumentos que muchos médicos utilizan para no emplear un tratamiento más agresivo. Por ejemplo, es frecuente que el facultativo crea que hace más controles de los que realmente realiza o, en otras ocasiones, comentan que el problema radica en que el paciente no cumple de forma correcta con el tratamiento ni con las medidas higiénico-dietéticas (seguir una dieta, hacer ejercicio, etc).

Otra variable que parece estar muy relacionada con la mayor o menor inercia del profesional es la comunicación con el paciente. Los médicos que mantienen una buena comunicación con sus enfermos intervienen de forma más activa para lograr un buen cumplimiento de la medicación y de las medidas higiénico-dietéticas.

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