Investigadores de la Universidad de Barcelona descubren una mutación que multiplica el riesgo de sufrir un tipo de cáncer de colon

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Un equipo de la facultad de medicina de la Universidad de Barcelona ha descubierto como una mutación específica en el gen NQO1 multiplica por diez el riesgo de sufrir un tipo de cáncer de colon

El descubrimiento se enmarca dentro de la carrera por encontrar marcadores que determinen grupos de población de riesgo a través del estudio de los genotipos aprovechando la técnica PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa), con el objetivo de promover mejores estilos de vida entre quienes presentan una predisposición genética mayor a desarrollar determinados tipos de cáncer, lo que podría revolucionar en un futuro la prevención de esta enfermedad.

Conclusiones del estudio

El estudio de la Facultad de Medicina de la UB ha encontrado una mutación en el gen NQO1, que codifica un enzima con acción protectora frente a algunos carcinógenos, que eleva hasta diez veces el riesgo de presentar este tipo de cáncer de colon. La investigación se inició en 1995 y fue financiada gracias al dinero recaudado en la Telemaratón contra el Cáncer que la televisión autonómica catalana, TV3, realizó ese año.

“NQO1 es un gen que codifica un enzima que metaboliza muchos agentes tóxicos”, explica la coordinadora del proyecto, la investigadora Amalia Lafuente, quien explica como partieron de la sospecha de que este frecuente polimorfismo, “que hasta ahora se había asociado al riesgo de leucemia, podría estar asociado con ciertos tipos de cáncer como el de colon ya que NQO1 codifica un enzima que actúa en el aparato digestivo”.

Entre 1996 y 1997 se investigaron 247 pacientes de ambos sexos del Hospital Clínico y Provincial de Barcelona con el fin de analizar las características genéticas del NQO1, que codifica el enzima quinona reductasa. Este enzima está implicado en la metabolización de carcinógenos de origen exógeno y endógeno (con una estructura de quinona). Por ello, una deficiencia en esta actividad metabólica puede originar la desprotección de los afectados frente a algunos agentes cancerígenos, favoreciendo el desarrollo de patologías tumorales.

El equipo coordinado por la doctora Lafuente ha detectado que la población con una mutación congénita en este gen estaría más desprotegida frente a la acción de los mutágenos potenciales. Según sus resultados, los carcinógenos no metabolizados actúan sobre el oncogen K-ras de las células de la mucosa digestiva, mutándolo y originando este subtipo de cáncer de colon con mutación en K-ras.

En busca de nuevos marcadores

Ahora, los investigadores de la Universidad de Barcelona estudian otros genotipos y oncogenes y “el fenómeno de las metilaciones”, explica Lafuente, “que son un fenómeno epigenético diferente a las mutaciones, pero que tiene las mismas consecuencias de silenciación de los genes involucrados en el crecimiento celular”. El objetivo es seguir observando la evolución de un amplio espectro de pacientes gracias a la ubicación de la Facultad de Medicina de la UB junto al Hospital Clínico de la ciudad condal y a la colaboración de su personal sanitario, e “incorporar nuevos marcadores para aplicar en estas poblaciones”.

Su descubrimiento refuerza la teoría de que el cáncer es una enfermedad multifactorial, desencadenada por factores genéticos y medioambientales. Como explica la propia doctora Lafuente, “se sabe que a igualdad de exposición hay personas más sensibles que otras, por ejemplo en el cáncer de pulmón hay gente que ha fumado toda su vida y a los 80 años no presenta ninguna enfermedad y gente que fumando igual a los 50 años presenta cáncer de pulmón. Es decir, que existe un factor genético individual que condiciona la susceptibilidad. Y parece que estos factores de susceptibilidad están basados en estos mecanismos que metabolizan los carcinógenos”, afirma Lafuente apoyándose en las conclusiones de estudios como el suyo. En el caso del agente medioambiental que provoca la mutación en NQO1, su equipo continúa trabajando en identificarlo.

Otro de los objetivos principales de estas investigaciones es iniciar una nueva línea de prevención. Gracias a la identificación de estos marcadores, como explica la doctora Lafuente, pronto se podrá “aconsejar mejor a estas personas que podemos identificar como grupos de riesgo y recomendarles estilos de vida más favorables”. En su opinión es más fácil que una persona cambie sus hábitos si se le explica que genéticamente tiene un riesgo superior de desarrollar una enfermedad como el cáncer.

Componentes que protegen frente al cáncer

Otra línea muy importante de la investigación del equipo coordinado por la doctora Lafuente es descubrir aquellos elementos que nos protegen frente a esta enfermedad.

“Esta otra línea que estamos desarrollando nace de la observación epidemiológica de que las frutas y las verduras ejercen un papel importante en la protección de la mayoría de los cánceres, no sólo el de colon”, explica esta investigadora, por lo que estudian qué constituyentes son responsables de esta protección.

“Básicamente son dos grupos: los antioxidantes en general, como las vitaminas, y los conductores enzimáticos, que son los que nos interesan”, afirma la doctora Lafuente. Precisamente a través de la identificación de estos grupos de riesgo con déficits enzimáticos lo que pretende su equipo es conseguir “proteger a estos grupos de riesgo que hemos identificados mediante sus genotipos, con productos naturales que puedan inducir estos mecanismos metabólicos que estas personas no realizan correctamente”.

Las verduras como las coles, el brócoli, la coliflor, las cebollas, los ajos, son algunos de los elementos con mayor capacidad de inducir los mecanismos metabólicos, según a constatado su equipo. “En estos momentos estamos haciendo ensayos in vitro y cuando tengamos identificados los productos de nuestro entorno, intentaremos identificar los componentes activos responsables de estos beneficios”, explica Lafuente.

La identificación de estos elementos protectores contra el cáncer permitirá también en un futuro el desarrollo de complejos en forma de fármacos, que suplementen a la dieta y los proporcionen altas cantidades. Aunque de momento la investigadora recomienda “la ingesta del producto natural, ya que sólo conocemos una pequeña parte de estos constituyentes beneficiosos”. Pero en un futuro reconoce que será más fácil desarrollar fármacos que los concentren, ya que para conseguir los niveles de protección adecuados “se necesitan altas cantidades, alrededor de cinco raciones al día que significan cinco platos de verdura, de fruta u hortalizas”.

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