Identifican marcadores genéticos asociados al osteosarcoma

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Si bien en el cromosoma 2 no se ha identificado todavía el gen que pudiera estar relacionado con el origen de la enfermedad, en el 6 (6p21.3) sí han identificado un gen, GRM4, que podría estar estrechamente relacionado con la causa del osteosarcoma.

Identifican marcadores genéticos asociados al osteosarcoma

Un estudio internacional, que ha contado con la participación de investigadores de la Clínica Universidad de Navarra y del Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA), ha identificado marcadores genéticos asociados al desarrollo del osteosarcoma, uno de los principales tumores óseos malignos infantiles.

La investigación, publicada en Nature Genetics, ha identificado dos localizaciones genéticas: el brazo corto del cromosoma 6 y en el brazo corto del cromosoma 2; estos hallazgos son un primer paso al desarrollo de una medicina preventiva y un seguimiento adecuados al riesgo individual.

“Hemos descubierto dos asociaciones con el osteosarcoma muy significativas. Si bien en el cromosoma 2 no hemos identificado todavía el gen que pudiera estar relacionado con el origen de la enfermedad, en el 6 (6p21.3) sí hemos identificado un gen, GRM4, que podría estar estrechamente relacionado con la causa del osteosarcoma”, señala la doctora Ana Patiño García, directora del Laboratorio de Pediatría del centro hospitalario navarro.

En la investigación, que está impulsada y dirigida por la doctora Sharon Savage, del National Cancer Institute, del National Institute of Health de Bethesda (EE.UU.), han participado un total de 24 instituciones de todo el mundo. España ha contribuido a la investigación con el análisis de 93 pacientes con osteosarcoma por parte de la Clínica Universidad de Navarra, aunque el número total de sujetos estudiados asciende a 941 y los controles con los que se ha efectuado la comparación se cifran en 3.291.

El osteosarcoma es el tumor óseo primario más común en niños y adultos jóvenes. Su incidencia se sitúa entre una y tres personas afectadas al año por cada millón de habitantes. La máxima incidencia se observa en la franja de edad puberal, desde los 10 hasta casi los 30 años.

Según apunta la especialista de la Clínica, el principal interés que despierta este estudio radica en “que permitiría identificar, en personas libres de tumor, la existencia de factores de susceptibilidad. “Conseguiríamos así adelantarnos a la enfermedad, estar atentos a los síntomas en las personas de alto riesgo”, apunta.

El objetivo era identificar marcadores genéticos cuya frecuencia o presentación difiriera significativamente entre el genoma de los pacientes con osteosarcoma y el de los individuos sanos, para ello se han reclutado pacientes con osteosarcoma y ha estudiado todo su genoma.

El poder de los marcadores

El gen GRM4 codifica un tipo de receptor de glutamato, implicado en las vías intracelulares de señalización y en la inhibición de la vía de AMPc, “por lo que nos parece coherente que su alteración pueda estar vinculada con el desarrollo del osteosarcoma”, ante uno de los hallazgos.

De hecho, hay estudios previos en animales que dan pistas sobre la importancia de la vía de AMPc en el desarrollo de este tumor. Los resultados de estos trabajos preliminares corroboran la importancia de este gen en la formación, regulación y diferenciación celular y en la formación y reabsorción ósea, tanto en osteoblastos como en osteoclastos.

De ahí que los investigadores piensen que “existen indicios sólidos de que este marcador genético pueda jugar un papel muy significativo en el desarrollo del tumor”.

Sin embargo, en el brazo corto del cromosoma 2 todavía no se ha localizado un gen diana, “circunstancia que nos abre otras vías interesantes, ya que si se ha encontrado una asociación genética con esa localización, ese “desierto” génico puede no ser tal y muy cerca puede existir un gen, todavía sin identificar, relacionado con el desarrollo del osteosarcoma”, advierte Patiño.

No obstante, una vez identificados los citados marcadores, este tipo de estudios exigen un importante esfuerzo añadido, el de la validación de los resultados en una muestra todavía más amplia de pacientes. Y es en esta segunda fase en la que se encuentra actualmente el grupo investigador internacional.

En caso de que este segundo estudio corroborase la validez de las dianas genéticas localizadas para el osteosarcoma, la traducción práctica de estos resultados “se centraría en efectuar un seguimiento muy estrecho de las personas con estos marcadores predictivos, teniendo en cuenta además ciertas características que modificarían la susceptibilidad”.

“Si el valor predictivo de los marcadores fuese estadísticamente muy importante y el número de ellos muy bajo, resultaría rentable realizar su estudio de forma habitual en toda la población pediátrica para poder determinar las personas con riesgo de padecer el tumor”, concluye.

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