Expertos en esclerosis múltiple analizan la situación actual de esta enfermedad desde un enfoque integral

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Se estima que en todo el mundo más de 2.500.000 personas están afectadas por esta patología de las cuales aproximadamente 25.000 son españolas. Es la enfermedad neurológica crónica más frecuente en adultos entre 20 y 40 años.

Especialidades relacionadas: Neurofisiología Clínica, Neurología , Rehabilitación

La esclerosis múltiple es una enfermedad compleja que debe abordarse desde una perspectiva médica e integral a todos los niveles y sobre la que actualmente se encuentran abiertas numerosas líneas de investigación. Estos y otros temas han sido motivo de debate durante el V Seminario de Esclerosis Múltiple para Medios de Comunicación: “La EM en el punto de mira: Un abordaje integral”, patrocinado por la Fundación Schering España, que ha tenido lugar recientemente en Cádiz.

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad crónica desmielinizante del Sistema Nervioso Central que afecta al cerebro y a la médula espinal, causando trastornos físicos, emocionales y cognitivos. Se estima que en Europa Occidental afecta a 350.000 personas, constituyendo la enfermedad neurológica crónica más discapacitante padecida por adultos jóvenes. En España el número de afectados es de aproximadamente 25.000, aunque los estudios epidemiológicos parecen indicar un aumento de su incidencia. La tasa de prevalencia es de 60 casos por 100.000 habitantes.

Con respecto a las causas que la generan, el doctor Joaquín Argente, neurólogo del Servicio de Neurología del Hospital Universitario Puerta del Mar de Cádiz, explica que “desgraciadamente aún se desconocen las claves de su origen, aunque cada vez se sabe más acerca de cómo se produce el daño neurológico”. A lo que añade que “si bien no se han identificado factores de riesgo ambientales específicos, los estudios indican que existe una susceptibilidad genética relacionada con el sistema inmunológico, que interactuaría con un factor o factores ambientales no identificados, quizá de tipo infeccioso”.

Los síntomas de la EM no son específicos y pueden ser similares a los de otras enfermedades neurológicas. Los más comunes son: fatiga, cambios cognitivos y en el estado de ánimo, debilidad o parálisis de los miembros, problemas en la visión, en el habla y en las funciones vesical e intestinal, dificultades motoras y disfunción sexual. Sobre su diagnóstico, el doctor Argente señala que “se realiza en función del cuadro clínico, basándose en la aparición de determinados síntomas y de los resultados del examen neurológico, y con la práctica de pruebas complementarias como la Resonancia Magnética Nuclear (RMN) cerebral y de médula espinal, pruebas electrofisiológicas (potenciales evocados) y de análisis del líquido cefalorraquídeo (bandas oligoclonales)”. El doctor Argente también comenta que “la RMN ha sido clave para mejorar la fiabilidad y la precocidad en el diagnóstico, y la generalización de su accesibilidad, junto con la sofisticación de las técnicas de adquisición de imágenes, han permitido conocer mejor cómo se desarrolla la EM”.

Sobre su tratamiento y debido a las características propias de la EM, el doctor Argente subraya “la importancia de ofrecer al paciente todas las posibilidades terapéuticas -tratamiento farmacológico para mejorar los síntomas, además de fisioterapia, apoyo psicológico y social- que le permitan no sólo mejorar su calidad de vida sino también su adaptación a una enfermedad crónica, cuya evolución es incierta y que conlleva la aparición de discapacidad”.

Unidades de esclerosis múltiple

Los especialistas coinciden en indicar que el tratamiento del paciente afectado de EM debe abordarse desde una perspectiva médica e integral. En esta línea cabe destacar el papel que tienen las Unidades de EM, que cumplen con una triple función: asistencial, docente y de investigación.

En este sentido, el doctor Rafael Arroyo, jefe de la Unidad de EM del Servicio de Neurología del Hospital Clínico Universitario San Carlos de Madrid, comenta que “una Unidad de EM debe prestar una atención individual y personalizada al paciente, con facilidad en el acceso y con la posibilidad de poder optar a todos los tratamientos actualmente disponibles en el mercado nacional e internacional”.

Para poder llevar a cabo sus funciones, el doctor Arroyo explica que dichas Unidades “deben estar coordinadas por un neurólogo con amplia experiencia asistencial e investigadora en EM. Junto a él también deben contar con más neurólogos y personal de enfermería especializada dedicados en exclusividad a esta enfermedad. Además son fundamentales los contactos estrechos con otros numerosos profesionales como investigadores básicos, neurorradiólogos, oftalmólogos, rehabilitadores, psicólogos, que apoyan la labor de la Unidad de EM”.

En referencia a la tarea de investigación y docencia, el doctor Arroyo comenta que “la EM es una patología con múltiples líneas de investigación abiertas y tanto los profesionales como los pacientes se van a beneficiar, desde el punto de vista práctico, de una Unidad con este espíritu científico de investigación. Por otra parte, tenemos la obligación de formar a futuros profesionales, neurólogos o no, con una alta formación continuada sobre EM, así como presentar y compartir todas nuestras experiencias con otros colegas en foros nacionales e internacionales”.

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