España, a la cabeza de Europa con uno de los marcos legales más avanzados en protección frente a radiaciones ionizantes

Canal: Profesional

La normativa española exige una acreditación especial en radioprotección para realizar terapias mínimamente invasivas por lo que nuestro país se sitúa a la cabeza de Europa en seguridad de la radiología intervensionista. El tiempo de exposición, la distancia y el blindaje son los tres mecanismos de protección para estos profesionales.

España es uno de los países más avanzados en términos de protección frente a radiaciones ionizantes de pacientes y radiólogos intervencionistas, según el profesor Eliseo Vañó, catedrático del Departamento de Radiología de la Universidad Complutense de Madrid. Y no es de extrañar ya que nuestro país fue pionero en la transposición de la directiva europea de exposiciones a radiaciones ionizantes de uso médico, del año 1997. “Se puede afirmar que nuestro marco legal es de los más avanzados de Europa”, sostiene este experto.

El profesor Vañó aclara que la normativa española exige una acreditación en protección radiológica ante el Consejo de Seguridad Nuclear para todos los usuarios de rayos X con uso médico y un segundo nivel de formación y acreditación ante la Administración Sanitaria para quienes realizan procedimientos intervencionistas.

Los procedimientos intervensionistas

Este tipo de procedimientos, conocidos también como terapias mínimamente invasivas, se caracterizan por el uso de instrumentos como agujas, catéteres y balones de dilatación que se introducen en el cuerpo del paciente mediante una pequeña incisión. Una técnica que está indicada para tratar dolencias vasculares, hepato-biliares, genito-urinarias, óseas y oncológicas aplicando, en muchos casos, anestesia local.

Las principales ventajas para el paciente son la menor agresividad de los procedimientos empleados y un tiempo de recuperación sensiblemente más corto comparado con las intervenciones quirúrgicas tradicionales.

Sin embargo, para guiar los instrumentos en el interior del cuerpo, el radiólogo intervencionista utiliza rayos X, lo que supone la utilización de radiaciones ionizantes. Por este motivo, el profesor Vañó considera que deben extremar los procedimientos de protección personal, ya que van a estar expuestos a la radiación durante toda su vida profesional.

Afortunadamente, la formación de estos profesionales de la salud en protección radiológica, los avances de los modernos equipos de rayos X y el control dosimétrico individual al que están sometidos, permiten mantener un nivel de riesgo suficientemente bajo.

Cursos de acreditación

En nuestro país, la Sociedad Española de Radiología Vascular e Intervencionista (SERVEI) una de las entidades que imparte regularmente cursos de acreditación de segundo nivel en radioprotección.

En opinión de su presidente, el doctor Julio Palmero, los cursos que reciben los radiólogos intervencionistas españoles, tanto de la SERVEI como de otros organismos y de las propias universidades, “son la mejor garantía de la calidad y seguridad con la que realizan su labor estos profesionales”.

Cómo se mide la radiación

En cualquier procedimiento realizado por un radiólogo intervencionista hay que emplear detectores específicos de radiación, como los dosímetros personales de termoluminiscencia. Estos instrumentos “acumulan” la dosis de radiación durante un mes de trabajo. Posteriormente, se calientan en un horno especial y se mide la luz que emiten, que es proporcional a la dosis de radiación que ha recibido el dosímetro. De esta forma, es posible saber si el radiólogo intervencionista ha recibido un nivel normal de radiación.

Pero no sólo basta con medir la radiación a la que están sometidos estos profesionales sino que también hay que medir las dosis de los pacientes. Para ello muchos equipos de rayos X modernos incorporan dosímetros o algoritmos de cálculo que permiten conocer la radiación emitida. En equipos más antiguos, las dosis se pueden medir con diferentes tipos de detectores o se calculan a partir de las técnicas radiográficas que han sido utilizadas.

Los límites de radiación permitidos

Los límites anuales de dosis efectiva para los médicos (dosis equivalente a “cuerpo entero”) está establecido en 100 mSv cada cinco años (equivale a 20 mSv/año), no pudiendo sobrepasar los 50 mSv en un año.

Para los pacientes no hay límite de dosis y es el médico quien decide la exposición médica en base al beneficio diagnóstico o terapéutico. De esta manera, el experto es quien debe conocer la dosis de radiación asociada y el riesgo que supone para el paciente.

En este sentido, el doctor Palmero destaca que las mediciones que se obtienen de los instrumentos de medición de radiaciones que utilizan los radiólogos intervencionistas en nuestro país “registran valores que están prácticamente siempre por debajo del límite exigido por la normativa vigente y las recomendaciones internacionales”.

Los mecanismos de protección

Tiempo, distancia y blindaje son los tres mecanismos físicos que permiten reducir la dosis de radiación recibida tanto por el paciente como por el médico en el caso de las intervenciones mínimamente invasivas.

En primer lugar, se puede rebajar el tiempo de la exposición a los rayos X ajustando el tiempo de cada exposición al estrictamente necesario.

El segundo factor es la distancia, ya que la intensidad de la radiación disminuye al aumentar la separación entre la fuente que emite los rayos y la persona. Cuando se realiza una intervención, no es posible alejar al paciente de la fuente de radiación, pero sí hacer lo posible por separar al médico encargado del examen, y así evitar que sea innecesariamente irradiado. Esta posibilidad la brindan nuevas tecnologías como, por ejemplo, los navegadores informáticos.

En tercer lugar, el blindaje, es particularmente efectivo. Aunque la intervención se realice en zonas superiores del cuerpo, parte de la radiación es desviada y puede irradiar los órganos reproductores. La protección que brinda un delantal de plomo, puede reducir en un alto porcentaje esta dosis. También conviene recordar que ciertas partes del cuerpo como la glándula tiroides o los órganos reproductores masculino y femenino son más sensibles a la radiación que otras.

Considerar siempre el balance riesgo-beneficio

También es necesario tener precauciones especiales con las mujeres embarazadas, sobre todo durante el primer trimestre de gestación, debido a que el bebé en desarrollo también es sensible a la radiación. “En estos casos hay que extremar las medidas de protección del paciente y hacer un balance riesgo-beneficio antes de abordar el procedimiento”, señala el profesor Vañó, quien también explica que cualquier exposición a radiaciones ionizantes debe hacerse con el fin de alcanzar un beneficio, pero intentando que el riesgo sea lo menor posible.

A este respecto, el doctor Palmero asegura que siempre que se realiza una intervención mínimamente invasiva guiada por rayos X “es porque el beneficio que se aporta al paciente es mucho mayor que el riesgo que pueda correr”.

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