El trauma infantil es un importante factor de riesgo del síndrome de fatiga crónica

Canal: Profesional

El trauma infantil, en concreto el maltrato emocional o el abuso sexual, es un importante factor de riesgo para el desarrollo del síndrome de fatiga crónica, según un estudio de la Universidad de Emory y los Centros de Control y Prevención de las Enfermedades de los Estados Unidos que se publica en la revista Archives of General Psychiatry.

Especialidades relacionadas: Pediatría, Psiquiatría, Reumatología

Los resultados del estudio confirman que los traumas infantiles, en particular el maltrato emocional y el abuso sexual, están asociados con un riesgo seis veces mayor de desarrollar el síndrome de fatiga crónica. El riesgo además aumenta con la presencia de síntomas de trastorno de estrés postraumático.

La investigación también descubrió que los bajos niveles de cortisol, una característica biológica clave en la fatiga crónica, están asociados con el trauma infantil. A menudo se hace referencia al cortisol como la hormona del estrés y es importante para la regulación del organismo ante éste. Una falta de los efectos de la hormona podría causar respuestas de estrés alteradas o prolongadas.

Según explica Christine M. Heim, directora de la investigación, “el estudio indica que los niveles bajos de cortisol podrían en realidad reflejar un marcador para el riesgo de desarrollar el trastorno en vez de ser un signo del síndrome en sí mismo”.

El estudio analizó datos de 113 personas con síndrome de fatiga crónica y un grupo control de 124 personas sin el trastorno, extraídos de una muestra de casi 20.000 habitantes de Georgia. Los resultados confirman descubrimientos previos de un estudio de 2006 realizado en Wichita.

Los participantes completaron un cuestionario sobre cinco tipos diferentes de traumas infantiles que incluían el abuso emocional, físico y sexual, así como la desatención emocional y física. Los investigadores también recopilaron muestras de saliva de las personas incluidas en el estudio para registrar los niveles de cortisol alrededor de una hora después de despertar, el momento en el que los niveles de cortisol son más altos durante el día.

“Al observar los casos de síndrome de fatiga crónica con y sin antecedentes de trauma infantil, sólo aquellos con trauma infantil tenía los niveles bajos de cortisol que se observan en los casos de la enfermedad”, señala Heim.

Los autores remarcan que no todos los pacientes de este trastorno han pasado por un trauma infantil. “El síndrome de fatiga crónica puede ser parte de un espectro de trastornos asociados con problemas en la infancia, que incluyen trastornos depresivos y de ansiedad”.

Según explican los investigadores, ciertas experiencias infantiles que se producen cuando el cerebro está en desarrollo y es vulnerable pueden alterar la forma en la que el organismo reacciona al estrés en los años siguientes y podrían tener consecuencias a largo plazo en la salud.

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