El tratamiento de la hiperlipidemia en pacientes de alto riesgo requiere el uso de otras estatinas

Canal: Profesional

La rosuvastatina cuenta con mayor potencia para disminuir el colesterol LDL y presenta un buen perfil de eficacia sobre el HDL y los triglicéridos.

El futuro del tratamiento de las hiperlipidemias pasa por conseguir que la gran mayoría de los pacientes, sobre todo los de mayor riesgo, alcancen el objetivo del colesterol LDL.

Aún queda un gran camino por recorrer en lo que se refiere a la consecución de un control global del riesgo lipídico, mediante la normalización, no sólo del colesterol LDL, sino también del colesterol HDL, de los triglicéridos y de la proporción de partículas LDL pequeñas y densas. Esto va a requerir la asociación de estatinas con fibratos o con ácido nicotínico o ácidos grasos omega 3.

“Entre las moléculas que están en camino, se encuentra una estatina, la rosuvastatina, de la cual cabe destacar que es la de mayor potencia para disminuir el colesterol LDL y presenta un buen perfil de eficacia sobre el colesterol HDL y los triglicéridos, y tiene un menor potencial de interacciones farmacológicas, debido a que no se metaboliza por el CYP 450″, ha explicado Xavier Pintó, de la Unidad de Lípidos y Arteriosclerosis del Hospital Universitario de Bellvitge, en Barcelona, quien ha impartido un taller sobre hipertrigliceridemia y niveles bajos de colesterol HDL en la V Reunión de Riesgo Vascular de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), que se está celebrando en Santiago de Compostela.

La conjunción de la hipertrigliceridemia y de niveles bajos de colesterol HDL supone un alto riesgo cardiovascular, “ya que tanto el exceso de triglicéridos, como el déficit de colesterol HDL se consideran factores de riesgo cardiovascular independientes, y ambos se asocian a otras alteraciones lipoproteicas, sobre todo al aumento de la proporción de partículas LDL pequeñas y densas y a alteraciones del metabolismo de la glucosa y de la hemostasia”, ha señalado el Dr. Pintó.

Entre las hiperlipemias primarias que cursan con hipertrigliceridemia y déficit de HDL se encuentran la hiperlipemia familiar mixta, la hipertrigliceridemia familiar o esporádica y la disbetalipoproteinemia. Con menos frecuencia puede tratarse de trastornos primarios del c-HDL o de síndromes que cursan con hiperquilomicronemia. Entre las causas de la dislipemia secundaria se encuentra una alimentación inadecuada, la falta de actividad física, la obesidad, la diabetes y el síndrome metabólico. Pero también los diuréticos a dosis medias o altas y los betabloqueantes no cardioselectivos pueden contribuir.

Cuando el médico se encuentra antes estos casos, en primer lugar -según explica el Dr. Pintó- “hay que valorar si existe una causa corregible y actuar sobre ella, mejorar la alimentación y aumentar la actividad física. Cuando se trata de una dislipemia primaria puede ser necesario el uso de fármacos. En primer lugar normalizar el colesterol LDL, si estuviera por encima de los valores objetivo, con una estatina, y en segundo lugar con un fármaco específicamente dirigido a disminuir los triglicéridos y aumentar el colesterol HDL. Para disminuir los triglicéridos y aumentar el colesterol HDL, los fibratos, los ácidos grasos omega 3 y el ácido nicotínico son fármacos adecuados. En los casos en los que el paciente presenta una hipertrigliceridemia considerable (superior a 500 mg/dL) el primer objetivo es disminuir los triglicéridos para prevenir la pancreatitis, incluso antes de tratar el colesterol LDL”.

En la mayor parte de los casos los tratamientos actuales son eficaces, ya que disminuyen los triglicéridos hasta por encima de un 50 por ciento cuando las hipertrigliceridemias son graves y producen aumentos menos acusados del c-HDL. Sin embargo, existen algunos casos en los que los tratamientos actuales no consiguen respuesta, como son las hipertrigliceridemias moderadas o graves que responden escasamente y requieren la asociación de distintos fármacos, en ocasiones el uso de fibratos, ácido nicotínico y ácidos grasos omega 3 en el mismo paciente. También existen hipoalfalipoproteinemias primarias que son bastante refractarias a los tratamientos actuales.

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