El implante de condrocitos del propio paciente cura los defectos del cartílago articular

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Este tipo de tratamiento utiliza el cartílago sano del propio paciente para reparar el daño y logra una mejora sustancial de la movilidad y reducción del dolor. Se puede aplicar desde los 14 hasta los 55 años y en algunos casos, esta novedosa técnica ya se puede hacer por vía artroscópica.

El implante de condrocitos del propio paciente cura los defectos del cartílago articular
Especialidades relacionadas: Traumatología Ortopédica

El implante de condrocitos derivados del propio paciente es muy eficaz en la curación de los defectos del cartílago articular, ya que en el 90 por ciento de los casos conduce a una regeneración total de la superficie articular mediante la formación de cartílago hialino, cuyas características moleculares confieren al cartílago articular sus propiedades biomecánicas. De este modo, se consigue una reducción considerable del dolor e inflamación y una mejora sustancial en el movimiento de la articulación, según ha puesto de manifiesto el Dr. Pedro Guillén, de la Clínica Cemtro de Madrid.

Se trata, ha explicado el especialista, de la última técnica para salvar la articulación dañada que hoy goza de “gran notoriedad”, ya que cuenta con alentadores resultados. En concreto, ha precisado, se realiza el cultivo a partir de la toma del cartílago del propio paciente, se cultiva y finalmente se implanta en la zona lesionada.

Los defectos generados en el cartílago articular de la rodilla tienden a evolucionar, con el tiempo, hacía procesos de osteoartritis degenerativos los cuales son normalmente tratados mediante la sustitución total de la articulación por una prótesis artificial, según la Sociedad Española de Reumatología. “Este tipo de tratamiento se aplica satisfactoriamente en pacientes mayores de 60 años, donde la duración limitada de las prótesis no constituye un serio hándicap para la calidad de vida del afectado. En pacientes jóvenes, por el contrario, este tipo de defectos deben ser solucionados antes de que se generen patologías más severas”, ha asegurado el Dr. Guillén.

Una técnica con excelentes resultados

En los implantes de condrocitos (células del tejido cartilaginoso) autólogos –es decir, de la propia persona- se utiliza el cartílago sano del paciente para reparar el daño traumático del cartílago articular, permitiendo una mejora sustancial de la movilidad y reduciendo por tanto el dolor. Este tipo de tratamiento está basado en el aislamiento de condrocitos sanos a partir de una biopsia de cartílago tomada de una zona de no carga, que posteriormente se cultivan en el laboratorio.

Finalmente, a través de una intervención quirúrgica se cubre el defecto condral u osteocondral con periostio (una membrana de tejido conectivo que cubre el hueso), extraído de la tibia y se suturan los bordes al cartílago. Por último se introduce el cultivo de condrocitos por debajo del periostio. Se ha comprobado que este método es inocuo y eficaz y los últimos casos se han llegado a hacer por vía artroscópica, con excelentes resultados (en el 85-90 por ciento de los casos se restaura la articulación).

En opinión del Dr. Guillén, se puede aplicar desde los 14 a 55 años, más tarde obligaría a un cultivo con muchos pases y las células podrían ser “viejas”. Está indicado en cualquier lesión condral u osteocondral postraumática y también se ha usado en osteonecrosis después de hacer crecer el hueso y tras artritis sépticas postartroscopia. “La célula al dividirse consume tiempo y, por eso, limita la edad de implantación. Sin embargo, no preocupa la extensión y la profundidad en la lesión porque se corrige con injerto óseo”, ha puntualizado.

“Se ha demostrado, ha añadido el especialista, que el injerto de cartílago cultivado en el laboratorio puede transformar la cirugía reparando estos defectos y sin duda condicionando un extremo óseo excelente para soportar la carga y distribuir bien el peso. Sin duda, estamos ante el comienzo de una nueva era”.

Perspectivas de futuro

Respecto al tratamiento de la artrosis, a juicio del experto, “hay que seguir investigando para reconducir esas células del aparato locomotor que en un momento de su vida sufren un importante deterioro porque quizá se encuentren parámetros analíticos en el ambiente sinovial (líquido sinovial y membrana sinovial) que nos informen de ese cambio”.

En cuanto a la terapia celular en el ámbito de la artrosis, el Dr. Guillén ha asegurado que se está trabajando en ello, pero que aún es pronto para hacer manifestaciones. “Se debe conocer porqué se deteriora una articulación y así se lograrán los remedios con mayor exactitud. La articulación sobrevivirá a las lesiones con el cultivo celular pero no al tiempo, pues la célula siempre fenecerá. Únicamente si se consigue conocer el mecanismo por el cual la célula se deteriora, se podrá reconducir bien frenando o aumentando su división, o cambiando su función”, ha concluido.

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